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7 cosas que aprenderás en este curso sobre los proyectos de APP en salud

Lun, 10/15/2018 - 07:00

Por Ignacio Astorga

Si trabajas en el área de planificación, preparación y ejecución de proyectos de salud, esta noticia te puede interesar. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está ofreciendo cupos gratuitos para el segundo curso virtual sobre la preparación de proyectos de asociación público privada (APP) en salud. Se trata de una iniciativa pionera en la región, que busca apoyar a los gobiernos a través de la capacitación del personal técnico, de manera que puedan acelerar su curva de aprendizaje.

Muchas personas relacionan las APP con carreteras o aeropuertos que los usuarios financian a través de un peaje o tarifas. Por ello, piensan que al hablar de APP en salud tendrían que pagar por los servicios de maneras similares. Sin embargo, en salud—y en el sector social en general–es el Estado el que paga por el servicio, regulado por un contrato, buscando maximizar los objetivos públicos de una atención de salud con amplio acceso y alta calidad para los usuarios de los servicios.

Bajo esta premisa, la clave en las APP de salud es el contrato: cómo se diseña, evalúa, licita y supervisa. Para que sea exitoso, debe cumplir con las siguientes condiciones:

1. Que el proyecto sea robusto y que atienda a las necesidades reales de la población; además, que se pueda exigir al prestador la oferta de servicios, sea en el momento de la firma del contrato o durante su vigencia. Un mal proyecto no se arregla con una APP.

2. Que su diseño incluya una consulta a todas las partes interesadas, de manera que exista apropiación social y participación de la ciudadanía.

3. Que exista una adecuada transferencia de riesgo al sector privado, para aprovechar su capacidad de generar eficiencia en ámbitos donde tiene mejor desempeño que el sector público. Por ejemplo, cuando el sector privado es responsable del diseño definitivo y de la construcción de manera conjunta, puede prever los modelos más eficientes.

4. Que agregue valor por dinero, para asegurar que la APP es, en efecto, el mejor tipo de contrato para ese proyecto específico. Hay que enfatizar que los contratos deben buscar reducir los riesgos de sobreplazo y sobrecosto efectivamente.

5. Que cuente con un proceso de licitación competitivo y transparente, que adjudique la mejor combinación precio – calidad.

6. Que cuente con una supervisión transparente que informe del avance y funcionamiento del proyecto.

7. Que existan espacios regulados para ajustar el contrato a cambios relevantes que influyan positivamente en las condiciones en que se prestan los servicios de salud.

Regístrate a este curso para pasar de la teoría a la práctica

Es importante conocer bien las APP y entender sus pros y contras, cuándo utilizarlas y cómo prepararlas. No son una receta mágica para todos los problemas de los proyectos en salud. Si quieres aprender cómo aplicar estos conceptos para desarrollar proyectos reales con éxito y mejorar la preparación de proyectos tradicionales, regístrate al curso virtual gratuito Preparación de Proyectos de Asociación Público Privada en Salud.

Lo que tienes que saber sobre el curso

Formato: curso virtual (en línea) que ofrece material de lectura y videos, además de oportunidades para interactuar con tutores y compañeros a través de diversos foros.

Duración: El curso se llevará a cabo desde el 30 de octubre hasta el 10 de diciembre del 2018 (5 semanas). Las inscripciones están abiertas hasta el 26 de octubre de 2018 aquí.

Carga de trabajo: Los participantes le dedicarán, en promedio, 3,5 horas semanales.

Oportunidad: Al final del curso, los alumnos participantes podrán postular proyectos APP de salud de sus instituciones públicas, con aval de las autoridades responsables. Los mejores proyectos podrán obtener un financiamiento reembolsable de hasta US$ 300.000, con apoyo técnico del BID para la preparación de proyectos que puedan ser licitados dentro de los próximos dos años. Este financiamiento se gestiona a través de un mecanismo de recupero contingente donde el estado devuelve al BID los recursos obtenidos únicamente si el contrato se adjudica o llega al cierre financiero.

Comparte este post con colegas o amigos interesados en la modernización de la planificación y gestión en salud.

¿Preguntas? Envía tu solicitud de información aquí.

Ignacio Astorga es especialista líder en salud de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Solo la mitad de los pacientes toma bien sus medicinas

Vie, 10/05/2018 - 14:07

Por Patricia Jara

¿Has interrumpido o alterado un tratamiento médico, ya sea porque olvidaste tomar los medicamentos requeridos, en las dosis y a las horas estipuladas, o porque consideraste que ya no debías continuarlo? Muchos hemos pasado por esto alguna vez. A veces, las indicaciones médicas son complejas o confusas, nos olvidamos de apegarnos a ellas, nos automedicamos, o subestimamos la importancia de tomar nuestros medicamentos adecuadamente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de quienes tienen acceso a medicinas consideradas esenciales las consume incorrectamente.

Estos comportamientos pueden arriesgar la eficacia de un tratamiento. Esto se debe a que la adherencia terapéutica, es decir, el grado en que un paciente adopta las recomendaciones del médico, incluye no solo la ingesta de medicamentos, sino también el régimen alimentario y otras prácticas relacionadas con el estilo de vida para mejorar la salud. Por ello, el éxito de un tratamiento depende en buena medida de esa adherencia, especialmente con enfermedades de larga duración.

El costo de no seguir el tratamiento adecuado

La mitad de las personas diagnosticadas con al menos una dolencia crónica suspende sus tratamientos antes de que concluyan y una de cada diez hospitalizaciones de adultos mayores se debe a la no adherencia a la terapia farmacológica. Diversos estudios sostienen que detrás puede haber múltiples causas, como el costo de los medicamentos y las dificultades de acceso a ellos, los fallos en las redes de suministro, la complejidad y duración de las terapias, el temor a los efectos secundarios o las expectativas incumplidas de cura inmediata.

Las dificultades económicas no son un tema menor. De acuerdo a datos disponibles para los países de la OCDE, el gasto farmacéutico representa aproximadamente el 20% del gasto  total en salud. En los hogares de los países desarrollados, el gasto en productos farmacéuticos representa el principal rubro de los gastos de bolsillo, junto con el pago por atención ambulatoria. En el contexto del envejecimiento progresivo de la población y el aumento en las enfermedades crónicas, estos gastos se acrecientan debido a la demanda de medicamentos para tratar patologías como la hipertensión, la diabetes o la depresión.

Proteger la salud mental

Un área donde hay que poner especial cuidado en seguir el tratamiento adecuado es en la salud mental. Según la OMS, el número de personas con depresión o ansiedad, las enfermedades mentales más comunes del mundo, aumentó de 416 millones a 615 millones entre 1990 y 2013. Esta cifra podría seguir aumentando debido a las múltiples emergencias humanitarias a nivel global, que generan depresión y ansiedad en 1 de cada 5 personas.

Debido a la complejidad de los trastornos mentales y a los estigmas que pesan sobre ellos, pueden ser difíciles de diagnosticar y de tratar adecuadamente. De acuerdo al National Institute of Mental Health (Instituto Nacional de Salud Mental), solo la mitad de los pacientes con enfermedades mentales recibe un tratamiento adecuado. La baja adherencia terapéutica en estos desórdenes evidencia la vulnerabilidad de los pacientes. Una encuesta telefónica en Francia encontró que 15% de ellos admitió finalizar su tratamiento antes de lo indicado y 22% redujo la dosis prescrita.

Aunque nuevamente el factor costo juega en contra, los beneficios de invertir en los tratamientos adecuados son significativamente mayores. Por ejemplo, se estima que en Estados Unidos cada dólar invertido en el tratamiento para la depresión y ansiedad rinde 4 dólares americanos en ganancias en salud y capacidad de trabajo. En México, la tasa de retorno en beneficios económicos y de salud por cada peso invertido sería de 3.3 a 5.7.

Mejorar la adherencia terapéutica

Analizar de manera rigurosa los modelos de atención al paciente para valorar si son realmente efectivos y considerar las diferentes causas de adhesión y deserción en grupos específicos permitirán mejorar la calidad de las respuestas ofrecidas por los sistemas sanitarios.

Por ejemplo, estos 5 factores podrían contribuir a una mejor adherencia terapéutica:

1. Comodidad y frecuencia: una dosis semanal podría resultar más cómoda que una diaria. Asimismo, dar a los pacientes el control para decidir si quieren tomar una dosis diaria o tres podría marcar la diferencia. El acceso físico importa; si el tratamiento puede realizarse en casa, ¡mucho mejor!

2. Información y educación: los pacientes que reciben mensajes claros y específicos sobre el tratamiento, reciben apoyo y asesoramiento y se sienten cómodos para hacer preguntas podrían confiar más y, por lo tanto, adherir mejor al tratamiento.

3. Tipos de medicamento: cada vez hay más información sobre los efectos secundarios y las propiedades de los medicamentos. La transparencia y los esfuerzos por reducir los efectos dañinos son clave para motivar a los pacientes.

4. Mejorar la calidad de la atención primaria: que el médico haga el seguimiento correspondiente, esté disponible para contestar inquietudes, se interese por el paciente y monitoree su progreso tiene un claro impacto.

5. Innovación: en la era de la salud digital, surgen otras terapias, tratamientos, y nuevas respuestas. Las aplicaciones móviles como complemento presentan múltiples oportunidades, como costos reducidos de seguimiento, disponibilidad para consultas 24/7, conveniencia y almacenamiento de información en un solo lugar, y disminución del estigma para algunos pacientes. Además, pueden generar beneficios concretos e inmediatos, como recordar a los pacientes que ha llegado la hora de tomar un medicamento o de acudir a una cita médica.

¿Qué otras estrategias te ayudarían a seguir mejor las instrucciones de tu médico respecto a tu tratamiento? Cuéntanos en los comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es especialista líder de la División de salud y protección social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Queridos gestores de la salud, gastar más no es suficiente

Mar, 10/02/2018 - 09:04

Por Gianluca Cafagna

Los esfuerzos sostenidos de los gobiernos de América Latina y el Caribe por invertir más en los sistemas de salud han impulsado la salud y el bienestar de los habitantes de la región. Estos esfuerzos han contribuido a elevar la esperanza de vida promedio en la región por aproximadamente 5 años desde 1998, y a reducir la mortalidad materna de 114 a 67 por 100,000 nacidos vivos. Además, América Latina y el Caribe se ha convertido en una región líder en el fortalecimiento de la atención primaria en los sistemas de salud y ha promovido la cobertura sanitaria universal como nunca antes.

Reconociendo el progreso logrado, creo que podemos coincidir sobre un punto fundamental. Seguir invirtiendo en los sistemas de salud es condición necesaria para seguir mejorando la salud en la región y luchar por las numerosas metas aún por alcanzar. ¿Pero es suficiente? En los escenarios actuales de deterioro de los equilibrios fiscales y pobres perspectivas de crecimiento, ¿puede América Latina y el Caribe hacer más con los recursos disponibles?

La eficiencia como espejismo

Como argumentamos en Un gasto eficiente para vidas más sanas, el capítulo dedicado a la salud en la nueva publicación insignia que acaba de publicar el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hay un amplio espacio para mejorar la eficiencia del gasto en salud en la región. No, no estamos alcanzando el máximo resultado con los recursos disponibles.

Quisiera compartir con ustedes algunos resultados del estudio que compara la eficiencia de los sistemas de salud, utilizando el análisis envolvente de datos (DEA, por sus siglas en inglés), e incluye tanto a los países de América Latina y el Caribe, como a países de ingresos medios y a los países de la OCDE.

  • 22 de los 27 países de América Latina y el Caribe están en la mitad inferior del ranking promedio de eficiencia del gasto en salud. 12 de ellos se encuentran en el último cuarto.
  • Chile* tiene el sistema de salud más eficiente de América Latina y el Caribe y está ubicado en la octava posición entre los 71 países analizados en términos de eficiencia.
  • Aunque en la mitad superior del ranking, pero muy por detrás de Chile, los países que le siguen son Barbados (29º), Costa Rica (31º), Cuba (32º) y Uruguay (35º).
  • América Latina y el Caribe es en promedio menos eficiente que la OCDE en cada uno de los indicadores de eficiencia analizados.

Descarga el capítulo aquí para conocer más cifras

La eficiencia como medicina

Para mejorar la salud de la región, hay que obtener más salud por cada cantidad invertida; ya no es suficiente invertir más dinero para la salud.

Según el estudio del BID, si los países de América Latina y el Caribe que aún luchan contra la ineficiencia alcanzaran los niveles de sus pares más eficientes, incluso manteniendo estables los presupuestos públicos, las personas en América Latina y el Caribe podrían vivir, en promedio, 4 años más. En países como Bolivia, Guyana, Suriname y Trinidad y Tobago, los aumentos potenciales en la esperanza de vida serían de al menos a 7 años adicionales. De igual manera, al lograr la eficiencia, América Latina y el Caribe incrementaría en más de 4 puntos porcentuales la atención especializada durante el parto.

¿Pero por qué la eficiencia es una medicina tan poderosa? Primero, la eficiencia contribuye a una mejor calidad de la atención que reciben los pacientes. Además, evita el robar a otros la posibilidad de tratamiento y las consecuentes ganancias en salud, así como el tener que sacrificar oportunidades en otros ámbitos sociales, como la educación y el trabajo. Finalmente, ayuda a no mermar la disposición de la sociedad a contribuir solidariamente a los servicios de salud, lo que termina beneficiando al sistema sanitario y al bienestar social a la larga.

Llamado a la acción

Queridos tomadores de decisiones en salud, sin su apoyo será difícil mejorar la eficiencia de los sistemas de salud en América Latina y el Caribe. Entre los varios ámbitos de reforma que se presentan en Un gasto eficiente para vidas más sanas, quisiera destacar la necesidad de reducir la fragmentación entre diferentes niveles del sistema de salud, mejorar la formación y distribución de los recursos humanos e invertir en sistemas de información más sólidos que respalden el monitoreo y la gestión.

Por último, aunque no menos importante, la ausencia de datos detallados es un déficit fundamental en la mayoría de los sistemas de salud de la región. Gran parte de los países tiene muy poca información sobre cómo se asignan los recursos por función (por ejemplo, curativa versus preventiva), por nivel de atención (primaria, secundaria, terciaria) y por clasificación económica (por ejemplo, salarios, equipos, infraestructura), lo cual puede reflejar la falta de criterio y análisis con la que se adoptan las decisiones de asignación de presupuesto.

Sabemos que el reto es enorme. Pero ya no es suficiente gastar más, hay que hacerlo mejor.

Comparte los retos de la eficiencia en salud en tu país dejando tu comentario o mencionando a @BIDgente en Twiter.

Gianluca Cafagna es Oficial Profesional Asociado en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

* El estudio citado no concluye que Chile es el país más eficiente de América Latina y el Caribe en su gasto en salud en un sentido amplio. El estudio muestra que Chile tiene una eficiencia técnica mayor que países con un nivel comparable de gasto mancomunado per cápita en indicadores específicos (por ejemplo, esperanza de vida, mortalidad de menores de 5 años, etc.). Para más información, descarga la publicación.

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Si lo que quieres es vivir cien años…

Lun, 09/24/2018 - 07:00

Por Marco Stampini. 

…Cantaba Joaquín Sabina en el año 92, “no pruebes los licores del placer, haz músculos de cinco a seis y vigila tu colesterol”. Más allá de la poesía con que el famoso cantautor español denunciaba la exagerada obsesión con encontrar el elixir para prolongar la vida, su canción aludía a una nueva realidad: el aumento en la esperanza de vida y las implicaciones que conlleva.

Por primera vez en la historia, la mayoría de las personas podemos aspirar a vivir 60 años o más. Esta realidad viene acompañada por otra que cada día se vuelve más preocupante: la población está envejeciendo a pasos agigantados como consecuencia de esa mayor esperanza de vida y de las importantes caídas en las tasas de fecundidad. Y para constatarlo no es necesario repasar el informe sobre el envejecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sino que basta con mirar a nuestro alrededor.

El panorama del envejecimiento

Para ponerlo en contexto, la población mayor de 60 años equivale a:

  • Una cuarta parte en Europa
  • La quinta parte en Estados Unidos
  • El 16% en el Este asiático
  • El 11% en América Latina y el Caribe.

En esta región, las cifras no son suficientemente altas aún para hablar de población envejecida, pero el crecimiento sin precedentes en el número de adultos mayores en estos países está haciendo saltar todas las alarmas.

Considera lo siguiente:

  • En 2030 la población mayor de 60 años representará el 17% del total
  • Hacia 2050 se estima que llegará al 25%.

Es decir, la población mayor de 60 años tardará solo 33 años para crecer de 11% a 25%. A Europa le tomó 65 años para que pasara lo mismo.

Aumenta la dependencia…

El envejecimiento implica mayor riesgo de contraer ciertas enfermedades y de capacidades físicas y mentales reducidas, lo que puede resultar en la necesidad de recibir ayuda externa para realizar funciones cotidianas. A mayor edad, mayor probabilidad de ser dependiente de otros para el cuidado diario. Un informe publicado por el recién creado Observatorio del Envejecimiento, Dependencia y Cuidado, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), considera que en América Latina y el Caribe casi ocho millones de los mayores de 60 años son dependientes. Esta cifra representa un 11% de su población mayor, que experimentará una rápida escalada si el ritmo de la transición demográfica actual continúa.

Una persona se encuentra en situación de dependencia cuando no es capaz de llevar a cabo de manera autónoma al menos una actividad de la vida diaria como comer, asearse, usar el baño o vestirse. Junto a estas acciones necesarias para una vida independiente, se toman en consideración también otras actividades instrumentales del día a día que implican una mayor complejidad y, por lo general, cierta interacción con el entorno. Si bien son importantes para el desarrollo de una vida plena e independiente, no se consideran esenciales para sobrevivir. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, cocinar, hacer las tareas domésticas, manejar dinero, ingerir medicamentos o hablar por teléfono.

Por lo general, y dada su mayor complejidad, estas últimas son las primeras en deteriorarse. Se considera que los adultos mayores que pierden sus capacidades lo hacen en el orden inverso al que las ganaron, es decir, es de esperar que la habilidad para vestirse se vea afectada antes que la habilidad para comer.

… Y se agudiza

La intensidad de la dependencia también va en aumento. A mayor edad, mayor el número de actividades para las que una persona puede necesitar ayuda. En muchos países latinoamericanos el porcentaje de personas que enfrenta dificultades en tres o más de estas actividades aumenta exponencialmente después de los 80 años.

Otro factor que destaca el informe es la vulnerabilidad de género en la vejez: en todos los países, la intensidad de la dependencia es mayor entre las mujeres. Por otra parte, las diferencias entre países son notables: mientras Costa Rica, Chile y México destacan por su alta proporción de dependencia entre los adultos mayores, en Uruguay y Paraguay es relativamente baja.

¿Cómo digerir estas tendencias?

Asumiendo que las tasas de dependencia se mantengan constantes en cada grupo de edad, la evolución demográfica de América Latina y el Caribe hará que el número de personas dependientes se triplique hacia el año 2050, superando los 26 millones de personas. Esta realidad va a traer consigo una creciente demanda tanto de servicios de salud como de cuidados que, sin duda, generarán presiones para los Estados, que en la mayoría de los casos están poco preparados. Por ello, a los Gobiernos corresponde anticiparse al escenario que se les avecina. Porque, aunque sabemos que el envejecimiento es una cuestión de tiempo, ya no hay tiempo que perder.

Comparte tus preocupaciones acerca del envejecimiento y la dependencia en América Latina y el Caribe en la sección de comentarios o mencionando @BIDgente en Twitter.

Marco Stampini es especialista líder en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Three Impacts of Digital Health on Healthcare

Vie, 09/21/2018 - 11:21

By Andrea Ulrich

Lee en español.

A young woman in Mexico with Type II diabetes hears her phone buzz and sees a notification – “Rise in blood sugar detected – inject 6 units of rapid acting insulin now.”

A teenager in rural Lima struggling with depression logs into an app to talk online with a licensed therapist who lives thousands of miles away.

An emergency room doctor in Uruguay is about to administer a medication to a patient when an alert pops up on the hospital’s electronic health record interface – “Do not administer – patient has allergic reaction.”

These scenarios are no longer the works of science fiction, but represent real ways in which digital technology could transform how patients and providers monitor and engage their health in Latin America in the next few years. In fact, its impact is already being felt.

That’s why the IDB is reviewing ways in which people are affected by digital health technologies. If you have any stories, images, and videos that describe how digital health has made an impact in your life, share them via email andreau@iadb.org or post to Twitter using #IDBDigitalHealth @BIDgente.

After reviewing emerging trends in healthcare, we’ve identified three main ways in which digital health is addressing key healthcare challenges and impacting the lives of patients in Latin America and beyond.

Impact #1: Digital health can make healthcare more accurate

Medical errors are far more frequent than most people imagine.

To provide some context, there is approximately a 1 in a million chance of being hurt while flying in a plane, but if a patient goes to a hospital in Latin America, the probability of being harmed through inappropriate medical treatment can be as high as 1 in 10.

Electronic health records are one way to reduce medical errors, particularly by reducing mistakes made in administering medication. One study showed that a computerized decision support system that recommended dosing guidelines resulted in 13% more accurate prescription dosing. In a different study at a pediatric hospital in the United States, a computerized tool led to a 59% decline in the need for pharmacy interventions to correct incorrect drug doses.

Another innovative way that digital health has responded to the need to reduce medical errors is relying upon other medical professionals to confirm a diagnosis – in other words, “crowdsourcing” a medical issue. A new initiative called Human Dx draws insights from over 8,000 members in 80 countries to collaborate on medical decisions.

Impact #2: Digital Health Technologies Lead to More Empowered Patients

Latin America is facing a significant rise in chronic illness. Managing chronic illness is leading practitioners away from traditional paternalistic healthcare systems, in which healthcare providers make decisions with little to no input from patients, toward patient-centered models, in which patients are empowered to manage their own care. This shift is especially important in managing these illnesses, which by their nature are long-term and require patients to be involved in self-care. One key tool that patients now have to help them better manage their care is digital health technologies.

Patients with diabetes, for example, must navigate decisions such as when to eat, when to exercise, and the dosing and timing of their insulin injections. Many health apps currently facilitate self-management by allowing patients with diabetes to upload their own glucose results, along with other health information.

Digital health can also strengthen the interaction between provider and patient. Not only do technologies that allow patients and providers to interact lead to increased patient satisfaction, they also can have demonstrable impacts on their health. A meta-analysis of 18 randomized control trials found that electronic systems that enabled patients and providers to communicate and send data back and forth led to significantly reduced HbA1c levels, a key indicator of blood sugar levels.

Impact #3: Digital health makes high-quality healthcare accessible to hard-to-reach areas

Access to high quality healthcare in rural areas has plagued countries’ health systems for decades. With physician shortages, there are not enough doctors to treat patients in remote areas.

However, digital health can help bridge that gap by providing high-quality healthcare to the most isolated patients. In Honduras, community health workers use tablets to register health and behavioral data when visiting patients in remote areas. They then use those same tablets to share videos that teach lessons related to maternal and child health.

Brazilis also experimenting with innovative solutions. The country suffers from a shortage of medical specialists. Often patients must wait 30 days on average for test results that cost hundreds of dollars. Portal Telemedicina, a telemedicine start-up, solves that problem by enabling clinics to upload diagnostic images such as EEGs and MRI scans to their system, which then uses a machine learning algorithm to detect any abnormalities. A proposed diagnosis is then sent to a remote specialist, who verifies the recommendation. Through this process, patients in a remote clinic in the Brazilian Amazon can receive their MRI results on the same day, with the test costing as low as $4.

Before you go

It’s important to remember that digital health technology must be properly evaluated. Only a small fraction of health apps available have been evaluated via clinical trials. Poorly designed systems can take away valuable time from a healthcare providers, or even worse, misinform or mislead patients. For these reasons, patients, providers, and digital tech manufacturers must continue to evaluate apps and use best practices of user-centered design in creating healthcare technologies. Because we have evidence that when designed and evaluated properly, digital health can make a real impact in the lives of patients.

We’d love to hear how digital health is making an impact in your life or the life of someone you love. Don’t forget to share stories, images, and videos that describe how digital health has made an impact in your life by e-mailing andreau@iadb.org or posting on Twitter #IDBDigitalHealth @BIDgente.

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Tres impactos de la salud digital en la atención de la salud

Mié, 09/19/2018 - 17:31

Por Andrea Ulrich

 Una joven mexicana con diabetes tipo 2 oye el zumbido de su teléfono y ve una notificación: “Se ha detectado aumento de azúcar en la sangre. Inyéctese inmediatamente 6 unidades de insulina de acción rápida”.

Un adolescente del área rural de Lima que lucha contra la depresión inicia una sesión para conversar en línea con un terapeuta autorizado que vive a miles de kilómetros de distancia.

El médico de una sala de emergencias en Uruguay está a punto de prescribir un medicamento a un paciente cuando una alerta aparece en la interfaz del registro electrónico de salud del hospital: “No lo administre – el paciente tiene reacción alérgica”.

Estos escenarios ya no son cosa de ciencia ficción sino que representan formas reales en las que la tecnología digital podría transformar en pocos años el modo en que los pacientes y proveedores monitorean y cuidan de su salud en América Latina.

El BID está explorando los efectos de las tecnologías digitales en la salud de las personas. Si tienes alguna historia, imagen o video que describa los impactos de la salud digital en tu vida, por favor envíalos a andreau@iadb.org o compártelos en Twitter utilizando #SaludDigital y mencionando @BIDgente.

Tras revisar las nuevas tendencias en el cuidado de la salud, identificamos tres maneras principales en que la salud digital está abordando desafíos claves e impactando en la vida de los pacientes dentro y fuera de América Latina.

Impacto # 1: La salud digital puede hacer más precisa la atención de la salud

Los errores médicos son mucho más frecuentes de lo que la mayoría de las personas imaginan.

Para ponerlo en contexto, hay aproximadamente 1 posibilidad en un millón de resultar herido durante un vuelo en avión, pero si un paciente va a un hospital en América Latina, la probabilidad de verse perjudicado por un tratamiento médico inapropiado puede ser tan alta como 1 en diez.

La historia clínica electrónica es un modo de disminuir los errores médicos, particularmente los que se cometen en la administración de medicamentos. Un estudio demostró que el uso de un sistema computarizado de apoyo de decisiones que recomendó pautas de prescripción de dosis resultó en dosificación un 13% más precisa. Según otro estudio, esta vez de un hospital pediátrico de Estados Unidos, una herramienta computarizada condujo a un descenso del 59% de intervenciones farmacéuticas necesarias para corregir las dosis incorrectas de fármacos.

Otra manera innovadora en que la salud digital ha respondido a la necesidad de reducir los errores médicos es contar con otros profesionales para confirmar un diagnóstico. En otras palabras, optar por una salida médica tipo crowdsourcing. Una nueva iniciativa llamada Human Dx recoge ideas de más de 8000 miembros de 80 países que colaboran en la toma de decisiones médicas.

Impacto # 2: Las tecnologías digitales de salud conducen a un mayor empoderamiento de los pacientes

América Latina está enfrentando un aumento significativo de las enfermedades crónicas. Para manejarlas, los médicos se están alejando de los tradicionales sistemas de atención de la salud paternalistas, donde los proveedores de salud toman decisiones con poco o ningún insumo de los pacientes, e inclinándose a modelos centrados en el paciente, empoderándolos para manejar su propio cuidado. Este cambio es especialmente importante para el tratamiento de estas enfermedades que, por su naturaleza, son prolongadas y requieren que los pacientes se involucren en el autocuidado. Una herramienta clave con la que ahora cuentan para manejarlo de mejor modo es la tecnología digital de salud.

Los pacientes con diabetes, por ejemplo, tienen que navegar decisiones como cuándo comer, cuándo hacer ejercicio y sobre las dosis y el horario de sus inyecciones de insulina. Actualmente muchas aplicaciones de salud facilitan el autocuidado permitiéndoles a los diabéticos descargar sus resultados de glucosa, junto con otra información sobre su salud.

La salud digital puede asimismo reforzar la interacción entre el proveedor y el paciente. Las tecnologías que hacen posible establecer esta interacción no solo han resultado en una mayor satisfacción de los pacientes sino también en impactos demostrables en su salud. Un metanálisis de 18 ensayos de control aleatorios encontraron que los sistemas electrónicos que permiten que pacientes y proveedores se comuniquen y envíen información de lado a lado condujeron a una reducción significativa de los niveles de HbA1c, un indicador clave de la presencia de azúcar en la sangre.

Impacto # 3: La salud digital hace que la atención de salud de alta calidad se vuelva más asequible en áreas de difícil acceso

El acceso a una atención de salud de alta calidad en las áreas rurales es un tema que atormenta a los sistemas nacionales de salud desde hace décadas. Con la escasez de médicos, no hay suficientes doctores para tratar a los pacientes en las zonas remotas.

Sin embargo, la salud digital puede contribuir a cerrar esa brecha ofreciendo atención de alta calidad a los pacientes más aislados. En Honduras, los promotores de salud comunitarios registran datos de salud y comportamiento en sus tabletas electrónicas, que utilizan para compartir videos con lecciones relativas a la salud materno-infantil cuando visitan a esos pacientes.

También Brasil está experimentado con soluciones innovadoras. El país padece una escasez de especialistas médicos. A menudo, los pacientes deben esperar un promedio de 30 días para recibir los resultados de pruebas que cuestan cientos de dólares. Portal Telemedicina, una empresa emergente, resuelve ese problema permitiendo que las clínicas descarguen en su sistema imágenes de diagnóstico tales como escaneos de electrogastrogramas (EGG) y de resonancias magnéticas (IRM). El sistema utiliza luego un algoritmo de aprendizaje automático para detectar cualquier anormalidad. Se propone un diagnóstico y se envía a un especialista remoto para verificación. Mediante este proceso, los pacientes de una clínica remota en la amazonía brasileña pueden recibir sus resultados de resonancia magnética el mismo día y a un costo de tan solo US$ 4.

Antes de irte

Es importante tener en mente que la tecnología de salud digital debe ser evaluada de manera adecuada. Solo una pequeña fracción de las aplicaciones de salud disponibles han sido evaluadas mediante ensayos clínicos. Un sistema mal diseñado puede arrebatarle un tiempo valioso a los proveedores de atención de salud o, lo que es más grave aún, desinformar o inducir a engaño a los pacientes. Por estas razones, los pacientes, proveedores y fabricantes de tecnologías digitales deben continuar evaluando las aplicaciones y utilizando las mejores prácticas del diseño centrado en el usuario para crear tecnologías de atención de la salud. Tenemos evidencia de que cuando está diseñada y evaluada adecuadamente, la salud digital puede tener un impacto real en las vidas de los pacientes.

Nos encantaría conocer de qué modo la salud digital está teniendo algún impacto en tu vida o la vida de alguien que tú amas. No olvides compartir historias, imágenes y videos vía email a andreau@iadb.org o en Twitter utilizando #SaludDigital y mencionando @BIDgente.

Andrea Ulrich es consultora en la División de Protección Social y Salud del BID. 

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El paciente, quien mejor mide el progreso en salud

Vie, 09/14/2018 - 16:24

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Frederico Guanais

Quizás no sabías que los países de América Latina y el Caribe han liderado en suscribir acuerdos internacionales que incentiven a los gobiernos a encontrar estrategias para fortalecer la atención primaria de salud. Hace 40 años, 134 países y 67 organizaciones internacionales firmaron la Declaración de Alma Ata para definir a la atención primaria como la prestación de servicios sanitarios adecuados y accesibles para todos. Su importancia sigue vigente y es, según la Organización Mundial de la Salud, la “manera inteligente de enderezar el camino del desarrollo sanitario”.

Sin embargo, ha sido difícil alcanzar esta meta por una variedad de factores, incluyendo escasa voluntad política, insuficiencia de recursos, planificación inadecuada y falta de calidad en los servicios de salud. Este último es un elemento de particular relevancia para lograr la verdadera universalidad y marcar la diferencia en la vida de los pacientes.

La información es poder… para beneficiar a los pacientes

¿Cómo es la experiencia de los pacientes en cuanto al acceso, la calidad y la coordinación de la atención primaria en la región? Una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) resume los resultados de una encuesta realizada entre pacientes adultos de Colombia, México, Brasil, El Salvador, Panamá y Jamaica. Los datos que arroja abarcan desde la vinculación entre la atención primaria centrada en el paciente y la percepción de la buena calidad de la atención en salud, hasta las brechas en el desempeño de la atención primaria en esos seis países o los aspectos determinantes en los sistemas públicos de salud, siempre desde la perspectiva de los usuarios.

Esta información es muy valiosa para fortalecer la atención primaria de salud en los diferentes contextos sociales, económicos, políticos y epidemiológicos de la región. Sobre todo, representa un gran paso para mejorar el cuidado centrado en la persona, que es, al final del día, la verdadera vara que mide el progreso en términos de salud.

A pesar de que el acceso a la atención primaria en un plazo inferior a dos días es similar en países de bajos y altos recursos (51% y 54%, respectivamente), destacan diferencias entre los sistemas de salud de la región versus los de los países de altos ingresos.

Mientras en los países más desarrollados

  • 68% de los pacientes calificó la calidad de sus servicios de salud como “muy buena” o “excelente”
  • 15% de los pacientes enfrenta dificultades financieras para acceder a los servicios de atención primaria
  • 55% de los usuarios considera que su sistema de salud necesita cambios fundamentales para mejorar

En América Latina y el Caribe:

  • Solo el 40% calificó la calidad de sus servicios de salud como “muy buena” o “excelente”
  • El 35% tiene dificultades financieras para acceder a los servicios de atención primaria
  • 88% cree que el sistema de salud necesita cambios fundamentales para funcionar mejor.

Incluso dentro de la región, hay diferencias notables en cuanto a las experiencias y percepciones de los usuarios. Por ejemplo,

  • Solamente el 30% de los colombianos considera que la calidad de los servicios de salud que recibe es “muy buena” o “excelente”
  • En Jamaica el 46% de los pacientes tiene dificultades financieras para acceder a los servicios de atención primaria
  • 97% de los pacientes en Brasil considera necesarios los cambios a su sistema de salud.

Saber qué piensan los pacientes es lo que más debería pesar a la hora de formular políticas

Muchos de nuestros países han llevado a cabo ambiciosas reformas destinadas a ampliar la cobertura de los servicios, como México y Jamaica. También han orientado sus sistemas de salud hacia la atención primaria, como en El Salvador o Brasil. Y Colombia se ha concentrado en aumentar la protección financiera frente a los gastos de salud. El denominador común ha sido fortalecer la respuesta y buscar la calidad de la salud para los pacientes. Esto es posible, en gran parte, por la información obtenida y las lecciones aprendidas.

Los datos publicados en Desde el paciente. Experiencias de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe presentan resultados inéditos y demuestran que monitorear la atención primaria en salud desde la perspectiva del usuario es factible, efectivo y razonablemente rápido y económico. Expandir estos estudios a otros contextos y repetirlos periódicamente servirá para evaluar los impactos de las principales reformas a lo largo de la región y ajustar las políticas, donde sea necesario, en la continua búsqueda de la salud universal de calidad. Para realmente poder servir al paciente, hay que escucharlo atentamente…

Como paciente, ¿sientes que tu perspectiva es tomada en cuenta? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

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La mala calidad de la atención de salud mata

Vie, 09/07/2018 - 08:38

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Andrea Proaño Calderón.

El reclamo por alcanzar la cobertura de salud universal se oyó fuerte y su eco llegó a los líderes de los gobiernos que, en un afán por tratar de marcar al menos ese Objetivo de Desarrollo Sostenible como “alcanzado”, lo convirtieron en bastión de sus políticas públicas de salud. En la carrera por construir más hospitales y centros de salud, comprar más equipos o contratar más personal para ese propósito, se perdió de vista el elemento clave sin el cual airear la bandera de la salud universal no cuenta para mucho: la calidad.

Un asunto de vida o muerte

En salud, una atención de calidad es tan importante, que su ausencia tiene repercusiones no solamente sobre la eficiencia del sistema de salud o la percepción que los ciudadanos tienen de él, sino que, literalmente, puede costarles la vida. Un nuevo reporte del Lancet Global Health Comission sobre los sistemas de salud de alta calidad revela que en los países de pequeños y medianos ingresos—que son la mayoría en América Latina y el Caribe—mueren más de 8 millones de personas por enfermedades que pudieran ser perfectamente tratables por los sistemas de salud.

De acuerdo al reporte, 60% de las muertes que podrían haberse tratado médicamente son consecuencia de una baja calidad de atención. Cabe reparar por un momento sobre las implicaciones: la mala calidad de la atención de salud es, actualmente, un mayor obstáculo para reducir la mortalidad que la falta de acceso a servicios de salud. En otras palabras, aún si se logra asegurar el acceso a un determinado servicio de salud, especialmente en los sectores más vulnerables de la población, el progreso queda anulado si no tiene la capacidad de salvar vidas – y mejorarlas.

Según los autores, los sistemas de salud de alta calidad tienen el potencial de prevenir, cada año:

-> 1 millón de muertes de neonatos

-> 50% de las muertes maternas

-> 2,5 millones de muertes por enfermedades cardiovasculares

-> 900.000 muertes por tuberculosis

La atención de mala calidad es un desperdicio enorme de recursos, y puede ser un problema aún en países de ingresos altos como Estados Unidos. En 2015 solamente, las muertes ocasionadas por enfermedades tratables significaron una pérdida de 6 billones de dólares para la economía estadounidense.

La atención desde la perspectiva de los pacientes

Naturalmente, la consecuencia del derroche y la ineficiencia del gasto en salud deteriora la confianza de los pacientes en los sistemas de salud. Según una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo, que analiza las experiencias de la atención primaria de salud en la región desde la perspectiva del paciente, 98% de los brasileños considera que su sistema de salud debe ser reformado. Y no es únicamente un asunto de percepción. La baja calidad asistencial puede resultar en condiciones de salud peores, agravamiento y persistencia de síntomas, pérdida de funcionalidad e inclusive recelo de regresar al centro de atención.

Hay problemas de calidad en todos los países – y para todas las enfermedades. Sin embargo, la intensidad del problema es variable; sigue siendo mucho peor en los países de bajos y medianos ingresos y, al interior de esos países, entre los grupos más vulnerables, como aquellos que viven en situación de pobreza o están marginados de los sistemas de salud por distintas razones.

En estos países,

  • las mujeres y niños reciben el tratamiento o seguimiento clínico recomendado para visitas preventivas o curativas típicas solamente la mitad de las veces;
  • los diagnósticos con frecuencia son errados para enfermedades graves como infarto de miocardio o asfixia en un recién nacido;
  • el tratamiento para condiciones crónicas y mentales suele ser deficiente o alcanza los estándares mínimos,
  • y la atención puede ser demasiado lenta en casos que requieren acción inmediata.

¿Cómo resolverlo?

Mejorar la calidad de la atención de salud no será fácil y demandará la acción de todos los actores del sistema. Un lugar donde empezar, y probablemente el más importante, es enfocar las intervenciones en esfuerzos para capacitar mejor a los profesionales de la salud, además de implementar reformas estructurales que se reflejen en todo el sistema.

Lo positivo es que hemos identificado el problema y le hemos dado a la calidad el sitio que se merece, al menos en teoría, en su rol para alcanzar una verdadera salud universal. Lo que queda por completar es la acción. Ojalá este reporte sirva como una guía útil, práctica y realista para los profesionales de la salud y tomadores de decisiones con voluntad de ofrecer la mejor atención posible a los ciudadanos.

Para conocer más sobre los hallazgos y recomendaciones de la Comisión para alcanzar sistemas de salud de calidad, lee el reporte ejecutivo en español.

¿Cómo es la calidad del sistema de salud en tu país? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Andrea Proaño Calderon es consultora en comunicaciones para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Los 5 atributos clave de la buena gobernanza en los sistemas de salud

Mié, 08/29/2018 - 16:33

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Martín Sabignoso

¿A qué nos referimos cuando hablamos de gobernanza de los sistemas de salud? El consenso sobre su definición apunta a un conjunto de reglas, instituciones y políticas a través de las cuales se dirige su funcionamiento, se regula la participación de los diversos actores y se utilizan los recursos disponibles para garantizar a toda la población cuidados de salud de calidad.

En el contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, fortalecer la gobernanza de los sistemas sanitarios ha cobrado renovada importancia  porque con frecuencia se comprueba que buenas iniciativas para mejorar la protección social en salud fracasan no por falta de recursos o de voluntad política, sino por debilidades en la forma en que se adoptan y aplican las decisiones de política sanitaria.

Josep Figueras, Director del Observatorio Europeo de Salud, compartió recientemente un valioso marco conceptual para evaluar y fortalecer la calidad de la gobernanza de los sistemas de salud en base a 5 atributos clave:

1. Transparencia. Se refiere a cómo y cuánto los organismos públicos informan las decisiones, fundamentos y resultados obtenidos a quienes están fuera de la organización. La transparencia legitima las decisiones públicas, contrarresta la presión de los grupos de interés y ayuda a crear confianza en la ciudadanía. En América Latina y el Caribe existe un gran margen para mejorar la transparencia y la publicidad de las decisiones sobre los tratamientos de salud que se financian. Una evaluación realizada por el BID observó que la población tiene, en general, un conocimiento limitado de qué se cubre y de cómo y por qué se toman las decisiones de cobertura.

2. Participación. Significa que existen espacios en los que las personas interesadas pueden plantear sus preocupaciones, compartir puntos de vista y participar de manera auténtica. El instituto NICE del Reino Unido estableció en 2002 el Consejo Ciudadano para garantizar que la perspectiva del público sobre cuestiones morales y éticas se refleje en los procesos que influyen en sus recomendaciones al Sistema Nacional de Salud sobre intervenciones sanitarias efectivas y de calidad. Asimismo, la campaña Choosing wisely de la ABIM Foundation es un buen ejemplo de participación de las sociedades científicas para identificar procedimientos comúnmente utilizados en exceso que no aportan valor al paciente y cuya eliminación permite obtener ahorros sin afectar la calidad de la atención.

3. Rendición de Cuentas. Establece una relación en la que una institución debe informar y explicar a otros actores las decisiones adoptadas y puede, inclusive, ser sancionada según el caso. En Chile los proveedores de salud deben dar cuenta a la Superintendencia de Salud del cumplimiento de las garantías de acceso, calidad, oportunidad y protección financiera consagradas por el Plan AUGE-GES para evitar ser penalizados. Uruguay, con la creación del Sistema Nacional Integrado de Salud, dispuso que el Ministerio de Salud tenga participación en el directorio del Seguro Nacional de Salud para garantizar la coherencia de la estrategia de financiamiento con los objetivos definidos por el ente rector.

4. Integridad. Representa las dimensiones éticas del sistema de salud como la prevalencia de las normas y la lucha contra la corrupción, un problema presente en mayor o menor medida en todos los países. Un estudio de la OECD muestra que un tercio de los ciudadanos de los países que forman parte de esta organización cree que el sector de la salud es corrupto o muy corrupto. La integridad significa también que las instituciones de salud deben crear expectativas razonables y predecibles frente a la sociedad. Si un sistema de salud interrumpe abruptamente sus políticas de cobertura de servicios o incumple la promesa de garantizar determinadas intervenciones, verá afectada seriamente su integridad y legitimidad.

5. Capacidad política. Es la capacidad de los órganos de gobierno de transformar las ideas en políticas viables y bien diseñadas que estén coherentemente alineadas con los objetivos y recursos disponibles. Las habilidades en áreas como la planificación estratégica, la evaluación de desempeños, la conformación de sólidos equipos técnicos y la gestión de alianzas estratégicas son determinantes de la real capacidad de desarrollo de políticas sanitarias eficaces. Con el objetivo de evitar acciones aisladas, fragmentadas e incoherentes, muchos países se están enfocando en implementar la denominada “Triple Meta”, que persigue en simultáneo una mejor salud poblacional, mejores servicios de salud y una mayor eficiencia en el uso de los recursos. Algunos países han añadido el “bienestar de los trabajadores sanitarios” como un cuarto objetivo.

A modo de conclusión, la gobernanza del sistema de salud es crucial para configurar su capacidad de brindar una mejor cobertura frente a desafíos cada vez más complejos como la cronicidad de las enfermedades, la presión tecnológica o las restricciones presupuestarias. Fortalecer la gobernanza del sistema de salud significa ir más allá del liderazgo y la voluntad política. Supone construir burocracias competentes, elaborar reglas de juego claras y sistematizar patrones específicos para formular e implementar políticas sanitarias que mejoren sostenidamente el desempeño del sistema de salud y la calidad de vida de la población.

¿Cómo es la situación de la gobernanza en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Martín Sabignoso es especialista en salud en la RED CRITERIA.

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes. Si quieres ser parte de esta Red, suscríbete AQUÍ.

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Aprende gratis sobre preinversión hospitalaria efectiva

Mar, 08/14/2018 - 16:58

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Ignacio Astorga

Si escribes en tu buscador de internet la frase “elefante blanco”, obtendrás resultados como “acueductos que no llegan a ningún pueblo”, “aeropuertos vacíos”, “estadios abandonados”, “puentes sin conexión”, y un sinnúmero de ejemplos similares sobre obras públicas cuyas edificaciones terminaron sobredimensionadas. El sector salud no está exento de este tipo de problemas y por ello, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) está ofreciendo una oportunidad gratuita de capacitación que apoyará a los gestores de salud a tomar decisiones de inversión más acertadas.

La situación actual

En América Latina y el Caribe existen hospitales, centros de salud y puestos de salud vacíos o subutilizados. También se da la situación contraria: hay servicios de salud sobre demandados, sin suficiente espacio para atender a las personas y con fuertes aglomeraciones de pacientes, personal de salud, y equipos. Esos son dos extremos causados por deficiencias en la planificación de las inversiones, específicamente en los estudios de preinversión de proyectos de salud, que se utilizan para dimensionar la demanda por servicios de salud y estimar la capacidad y viabilidad real de oferta de los servicios. Veamos qué implican los análisis de esos aspectos.

La demanda por servicios de salud está determinada principalmente por la demografía de la región donde se ubican los servicios. Estos patrones demográficos cambian entre países y regiones, de manera que es necesario caracterizarlos adecuadamente para cada área. Se estima que en América Latina y el Caribe la población infantil de 0 a 14 años se ha reducido un 5% en las últimas dos décadas, lo que equivale a 7.8 millones de niños y adolescentes. Esta reducción tiene un impacto sobre la demanda de servicios pediátricos y obstétricos, de manera que si un proyecto tiene un componente materno-infantil, es conveniente tenerlo presente. Por el contrario, la población mayor de 45 años ha incrementado un 73%, lo que significa que la demanda de servicios médicos y quirúrgicos para adultos y adultos mayores se enfrenta a la presión adicional de atender a 75 millones de personas más.

¿Por qué es importante este tipo de análisis? Hasta hace algunos años, la prioridad de la mayoría de los sistemas de salud era materno-infantil. Sin embargo, los recursos destinados a ello no son necesariamente los mismos que aquellos requeridos para la atención de los adultos y, además, no siempre es posible contar con recursos polifuncionales que puedan adecuarse a las diferentes demandas. Es indispensable que los planificadores de salud incorporen estos cambios, pues de persistir las tendencias actuales, necesitaremos más servicios para los adultos y menos obstétricos y para los niños.

Un buen estudio de preinversión indicará qué tipos de establecimientos de salud – maternidades, hospitales especializados u otros – serán necesarios durante los próximos años y cómo deberían ser priorizados.

Desde la perspectiva de la oferta, uno de los grandes dilemas al dimensionar hospitales o centros de salud en ciudades intermedias es la posibilidad de contar con personal especializado que permita incrementar la complejidad de los servicios de manera permanente. Es frecuente que al planificar servicios de salud, se generen propuestas complejas como crear unidades oncológicas o de cuidados intensivos en áreas remotas, lo que contrasta con la carencia de una oferta permanente de especialistas en esas regiones. El riesgo de este tipo de decisiones es que esas unidades después queden sin funcionar o funcionen de manera irregular por falta de personal especializado.

Un buen estudio de preinversión deberá estudiar alternativas para evitar esos riesgos y priorizar inversiones que puedan ser utilizadas y sirvan para resolver los problemas de la población.

Estos casos ilustran la necesidad de considerar variables clave al planificar proyectos de inversión o de desarrollo de las redes de salud. Su impacto puede ser alto, por lo que es clave evitar invertir en soluciones costosas que queden subutilizadas mientras faltan recursos para atender problemas más apremiantes del sistema de salud.

¿Qué puedes hacer?

Si trabajas en inversiones debes entender cómo se comporta la demanda de servicios, así como la capacidad de ofrecerlos, ya sea a nivel de una red y en establecimientos o servicios determinados.

Debes tener presente que la planificación en salud y la preparación de los proyectos son procesos dinámicos, cuyo éxito depende de la combinación de un conjunto de variables de oferta, demanda y gestión que deben adecuarse a las condiciones nacionales y locales.

Si trabajas en el sector público, en áreas de planificación e inversión en salud y quieres profundizar tus conocimientos:

Inscríbete en la segunda edición del Curso Estudios de Pre Inversión Hospitalaria.

El curso ha sido preparado por expertos de diversos países de la región, que han sistematizado la experiencia y preparado metodologías que pueden ser adaptadas a cada país. Si tienes preguntas, envía un correo electrónico a Ana Haro a aharo@iadb.org. 

Las inscripciones están abiertas hasta el 22 de agosto. ¿Qué estás esperando?

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El plan de beneficios en salud es más que un inventario de atenciones

Lun, 08/13/2018 - 07:00

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Por Pamela Góngora Salazar

En América Latina y el Caribe las enfermedades crónicas van en aumento, el envejecimiento de la población acrecienta la demanda por servicios de salud y en algunos países no terminamos de ganar la lucha contra enfermedades como la malaria o la tuberculosis. Sin embargo, como ningún país del mundo tiene la capacidad de financiar todas las intervenciones en salud, ¿cómo pueden los gobiernos determinar cuáles sí pueden garantizar a su población?

El Plan de Beneficios en Salud (PBS) es justamente una herramienta que permite priorizar de manera explícita las intervenciones a financiar con recursos públicos. Su construcción y puesta en marcha no es una tarea fácil. El reto va más allá de las dificultades en la recolección de información o de las complejidades asociadas a los métodos técnicos para priorizar.

La importancia de la participación e interdisciplinariedad

Entre las acciones necesarias para construir un PBS que responda a las necesidades en salud de la población y se corresponda con las limitaciones fiscales, es fundamental la participación de la ciudadanía y, en general, de los distintos sectores del estado. Para que el PBS cuente con este respaldo y goce de legitimidad, los criterios y valores que guían el ejercicio de priorización deben surgir de un acuerdo social. Esto implica generar espacios de participación ciudadana, además de acuerdos entre los distintos actores del sistema. Esto es especialmente relevante a la hora de definir los objetivos del PBS.

También destaca la necesidad de conformar equipos de trabajo interdisciplinarios y sólidos, que no solo se limiten a los ministerios o secretarías de salud. La participación de los ministerios de finanzas públicas, por ejemplo, es vital para garantizar los recursos y la sostenibilidad del PBS. Este equipo de trabajo debería ser reconocido por un marco institucional formal, con el cual sea posible garantizar continuidad y estabilidad, pues los planes de beneficios en salud no pueden ser esfuerzo de una sola vez. Ante las crecientes necesidades en salud y el surgimiento de nuevas tecnologías sanitarias a diario, la actualización frecuente de estos planes es indispensable.

Otros elementos necesarios para un PBS exitoso

Para la implementación efectiva del PBS, es también clave contar con:

  • recursos financieros y físicos suficientes, en concordancia con los objetivos que trace el PBS
  • un plan de implementación gradual
  • buenos sistemas de información que permitan proveer insumos al proceso de diseño y ajuste del PBS
  • monitoreo de la entrega efectiva de las atenciones en salud.

Asimismo, es fundamental:

  • establecer coherencia entre los recursos disponibles y los contenidos del PBS
  • desarrollar y garantizar políticas de atención de salud de calidad
  • generar mecanismos para que la ciudadanía conozca los contenidos del PBS y se empodere respecto a su derecho a la salud
  • implementar ajustes periódicos al PBS, en el marco de un proceso transparente y estable, con base en los resultados del monitoreo y la evaluación

Cabe destacar en este punto la experiencia de Honduras con el Paquete Básico de Salud del modelo de gestión descentralizada de salud (PBSMGD), focalizado en la población rural en situación de pobreza y gestionado por la Secretaría de Salud (SESAL). La ausencia de algunos  de estos elementos, como el involucramiento de la Secretaría de Finanzas y de la sociedad civil en la construcción del PBSMGD, ha dificultado en cierta medida la institucionalización de este plan. Actualmente el gobierno de Honduras está en un proceso de reforma al sistema de protección social para garantizar acceso equitativo a la salud, con calidad y sin dificultades financieras, por medio de un PBS para toda la población – o, como ellos lo llaman, un conjunto garantizado de prestaciones y servicios de salud. Esta es, sin duda, una oportunidad para tener en cuenta los elementos mencionados.

¿Cómo materializar todos estos elementos?

Más allá de los métodos y tecnicismos, desde el momento cero es necesario constituir el PBS como una política pública en salud, que refleje los valores de una sociedad y la forma en la que el estado responde a las principales necesidades en salud de su población. El PBS va más allá de un inventario de atenciones: se trata de una política estatal integral, que se compromete con la entrega de una serie de atenciones en salud con estándares de calidad.

Si bien existen métodos y pasos que aportan insumos al ejercicio de priorización en salud, el PBS es una herramienta que debe institucionalizarse y protegerse de los ciclos gubernamentales y cambios administrativos. Es un proceso que cada país construye de acuerdo con su contexto, y sobre el cual va aprendiendo sobre la marcha. En este sentido los países que estén transitando hacia la cobertura universal deben apropiar y consolidar con el tiempo el PBS como un pacto social y una política estatal, más allá del modelo de salud que se adopte.

¿Conoces los planes de beneficios en salud de tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Explora más sobre los planes de beneficios en salud en la página web de la Red CRITERIA. La Red CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que tiene como fin apoyar a los países de América Latina y el Caribe para fortalecer sus políticas de priorización del gasto y de diseño y ajuste de sus planes de beneficios en salud. Suscríbete aquí. 

Pamela Góngora es consultora de la División de Protección Social y Salud del BID y parte del equipo de la Red CRITERIA.

 

Nota: Este blog fue inspirado en el “Taller de Planes de Beneficios en Salud” que realizó la Red CRITERIA en junio 2018 en Tegucigalpa, Honduras, con funcionarios de la SESAL y del Instituto Hondureño de Seguridad Social. A todos los participantes de este taller, incluyendo a los consultores que lo acompañaron, sinceros agradecimientos.

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Cuatro elementos para la creación de la Historia Clínica Electrónica Regional

Lun, 08/06/2018 - 17:05

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Por Fernando Portilla

Lucía es una vendedora de textiles de Panamá que cruza a diario la frontera hacia Costa Rica. Padece hipertensión y diabetes, y en una ocasión sufrió una descompensación que la obligó a ingresar a un centro de salud costarricense. Aunque los médicos pudieron brindarle la atención de emergencia que necesitaba y recetarle medicamentos convencionales para sus problemas de salud, le tomó más días de lo habitual poder recuperarse del todo. Si los médicos hubieran contado con información sobre los antecedentes médicos de Lucía, se habrían enterado que no reaccionaba muy bien a los medicamentos que le formularon, y habrían podido usar alternativas con mejor respuesta.

Situaciones similares ocurren a diario. La calidad de la atención y respuesta podría mejorar si los médicos locales tuvieran acceso a información relevante acerca del historial clínico de cada paciente a lo largo de la región, incluyendo datos sobre antecedentes, alergias, medicamentos regulares o indicaciones particulares relevantes para el cuidado, la prevención y el diagnóstico adecuado.

Pero, ¿es posible sentar las bases para una historia clínica electrónica regional que facilite contar con datos del paciente en los centros de salud de diferentes localidades?

Un primer documento de consenso internacional hacia este objetivo fue elaborado por la Red Americana y del Caribe para la Cooperación en la Salud Electrónica (RACSEL), conformada por agencias gubernamentales de salud y tecnología de la región.

Los principales retos identificados fueron:

1) Seguridad, lo primero

La primera inquietud a resolver está relacionada con las políticas de privacidad, confidencialidad, protección de datos del paciente y  seguridad de la información. Se necesitan estas normativas para proteger los derechos de los pacientes y para asegurar la transparencia y generar confianza en el proceso. Es necesario iniciar el análisis y la discusión por parte de los equipos jurídicos de los gobiernos y las sociedades médicas y de usuarios para construir marcos jurídicos y legales que respalden estos elementos.

2) La relación Médico-Paciente

La historia clínica es una herramienta esencial para que el médico pueda brindar la mejor atención posible al paciente en base a información precisa. Durante la última década, la tecnología informática ha introducido la posibilidad de digitalizar los datos generados  en distintos niveles de los servicios de salud (laboratorio clínico, farmacia, imagen médica, banco de sangre, servicios de hospitalización, entre otros para consolidar una visión completa y longitudinal del historial de salud de cada paciente.

Este primer paso ha sido clave para fortalecer los esfuerzos de integrar mejor los sistemas de información de salud, con el objetivo de mejorar la calidad de la atención y aumentar la seguridad del paciente. En la región, destacan las experiencias de instituciones de salud como el Centro Médico Imbanaco en Colombia, el Hospital Italiano de Buenos Aires en Argentina, el Hospital Sirio Libanés de Brasil y la Clínica Las Condes de Chile, que han recibido acreditaciones internacionales por su desempeño en estos esfuerzos.

3) Forjando un lenguaje regional

De nada sirve poder enviar información digitalizada a otro actor si éste la recibe en un lenguaje que no comprende. La alineación y consenso sobre estándares y terminología en el intercambio de información exige esfuerzos colaborativos de múltiples equipos de trabajo. Afortunadamente, se han logrado importantes avances en la definición de estándares de comunicación sobre información médica en los últimos años. Por ejemplo, la Historia Clínica Electrónica Nacional en Uruguay ha adoptado estándares internacionales para facilitar el intercambio de datos y la continuidad en la atención al paciente entre distintas instituciones de salud públicas y privadas.

4) Intercambio de aprendizajes

La historia clínica electrónica regional promueve el desarrollo del conocimiento y de la innovación en beneficio de la salud. A su vez, depende del aprendizaje derivado de las experiencias de otras regiones para asegurar su máxima calidad y eficiencia.

Otros países y regiones ya han avanzado hacia este objetivo y en general los requerimientos son similares, variando aspectos de contexto y de idioma. Por ejemplo, a nivel trasnacional destacan las iniciativa EPSOS en Europa y el proyecto Trillium Bridge, que plantea el intercambio de historias clínicas electrónicas entre Estados Unidos y Europa. En la región, Uruguay es líder en este campo y RACSEL está sentando las bases para que otros países de la región se sumen.

Todos ganamos

Esta iniciativa genera beneficios para todos: los pacientes pueden recibir una mejor atención en salud, los médicos pueden fundamentar mejor sus decisiones asistenciales y mejorar su diagnóstico, las instituciones de salud adquieren una mejor capacidad resolutiva, los proveedores de tecnología mejoran sus soluciones informáticas y amplían n sus mercados, los gobiernos y sus sistemas de salud generan eficiencia y calidad en la cobertura y atención al paciente.

El potencial de la Historia Clínica Electrónica Regional genera grandes expectativas y oportunidades. Ayudaría a que la próxima vez que Lucía tenga que cruzar la frontera, no tenga que preocuparse tanto si sufre otra descompensación. Imagínate que, así como ella, los ciudadanos de la región pudiéramos beneficiarnos de recibir atención médica adecuada y continua desde cualquier país gracias a la información compartida.

¿Crees que será posible? ¿Qué beneficios o retos te vienen a la mente? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Fernando Portilla es especialista de estándares internacionales de informática médica en AGESIC, un programa de salud en Uruguay.

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Would a Regional Regulatory Agency for Health Technologies be Feasible?

Mar, 07/31/2018 - 18:44

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By Marcella Distrutti and Indhira Ramirez

Lee este artículo en español.

Regulatory agencies around the world are continuously reviewing requests for the commercialization of new medicines and other health technologies in their countries. With globalization, technological advances and innovation, and the emergence of new types of treatments, such as biologicals, biosimilars, and cell and gene therapies, the volume and complexity of such requests have increased significantly and will continue to rise. This adds pressure to the capacity of most national regulatory agencies. For example, the Brazilian Health Regulatory Agency (ANVISA) receives almost 1,000 approval requests for new drugs every year.

These institutions must respond to all demands in a timely and technically robust manner to facilitate people’s access to innovative therapies and potentially life-saving medications. In order to analyze the quality, safety, and efficacy of new medicines, they require extremely qualified personnel (in sufficient numbers), continuous education and training, good infrastructure, and the latest equipment and technology to keep up with innovations in the pharmaceutical world. They also need to routinely develop and/or update policies, regulations, and procedures, and ensure their application.

All these tasks demand adequate funding, which presents a challenge for most countries. According to the World Health Organization, at least three out of every ten national regulatory agencies in the world are deficient, largely due to limited resources. Resource challenges and administrative bottlenecks appear even in high-income countries

due to the increasingly globalized nature of pharmaceutical manufacture and trade, and the emergence of innovative products (…) which require new regulatory know-how and approaches.”

How can regulatory agencies keep up with the increasing volume and complexity of requests?

Diverse initiatives to harmonize regulations and procedures amongst different regulatory agencies have arisen around the world. These initiatives aim to improve efficiency and reduce costs to governments by:

  • harmonizing quality standards, technical guidelines, and requirements for product registration
  • facilitating information and knowledge exchange amongst agencies
  • reducing duplication in testing, reporting, and paperwork related to submissions
  • defining international priorities and common-agendas
  • expediting the entry of new products into the market.

In 1995, a new initiative in Europe moved beyond harmonization efforts. A regional regulatory agency, the European Medicines Agency (EMA), was created to centralize the approval process for the commercialization of certain medicines in the European market. EMA changed the rules of the game by allowing the industry to prepare and submit one application process for all members of the European Union (EU) at the same time. EMA evaluates each application with the support of a network of experts from the region and makes a recommendation to the European Commission. If approved, the commercialization of the health technology is authorized for all members of the EU.

A regional regulatory agency in Latin America and the Caribbean?

Many initiatives in the region aim to harmonize regulations and procedures, with varying levels of success, but none has concretely proposed the establishment of a regional body, following the EMA model.

The creation of EMA has brought many benefits to governments, primarily by:

  • promoting the pooling of resources and lessening the administrative burden of countries
  • encouraging work coordination and expediting the exchange of important information on medicines between countries
  • providing independent, science-based information on medicines to patients, healthcare professionals, the industry, and governments, using rigorous and consistent standards and the best available expertise.

Creating a regulatory agency would have many advantages for the region, especially for countries that haven’t experienced much progress in terms of drug regulation and/or the regulation of other health technologies, such as medical devices and herbal medicines.

This agency could be implemented in sub-regions – across economic integration blocks, for instance – or focus on specific technologies such as medical devices, where there has been limited progress in most countries and which will require even more resources and know-how.

There are challenges to overcome, no doubt. Some of the difficulties experienced by countries in harmonization efforts would likely play an even greater role here, such as national differences in patent laws and adherence to international guidelines, levels of evidence required for the approval of distinct types of drugs, strength of post-marketing surveillance and pharmacovigilance, and enforcement capabilities, among others. Additionally, there would be more “practical” challenges related to location, financing, operational norms and procedures, etc. But these are not impossible barriers to overcome, and, in the long run, chances are that benefits will outdo the costs.

As countries in the region and the world face continuous pressure over public health budgets, innovative solutions to optimize the use of scarce resources should be discussed and debated by all interested stakeholders across nations. Uniting efforts to deliver quality, safe, and effective medicines for their citizens should be top in governments’ priority agendas.

How does the regulatory health agency in your country work? Do you think a regional regulatory agency is a realistic possibility? Tells us in the comments section or mention @BIDgente on Twitter.

Marcella Distrutti is a Health Specialist at the Social Protection and Health Division of the Inter-American Development Bank.

Indhira Ramírez is a Consultant the Social Protection and Health Division of the Inter-American Development Bank.

Red CRITERIA is an InterAmerican Development Bank (IDB) initiative whose goal is to support Latin American and Caribbean countries in strengthening their policies in prioritization of health spending as well as in the design and adjustment of their health benefits plans. To join this network, subscribe here. 

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¿Sería viable una agencia reguladora de tecnologías sanitarias en la región?  

Mar, 07/31/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Marcella Distrutti e Indhira Ramírez

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Agencias reguladoras de tecnologías sanitarias del mundo entero reciben continuamente solicitudes para la comercialización de nuevos medicamentos y otras tecnologías en sus países. Con la globalización, los avances tecnológicos y la innovación, y el surgimiento de nuevos tipos de tratamientos, tales como productos biológicos, biosimilares y terapias celulares y génicas, el volumen y la complejidad de esas solicitudes se han disparado. Esto aumenta la presión sobre la mayoría de las agencias reguladoras nacionales. Por ejemplo, en Brasil la Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA) recibe cada año alrededor de 1000 solicitudes de aprobación de nuevos medicamentos.

Estas instituciones deben responder a todas las demandas de una manera oportuna en el tiempo y técnicamente sólida para facilitar el acceso de la gente a terapias innovadoras y medicamentos con el potencial de salvar vidas. Para analizar la calidad, seguridad y eficacia de nuevas medicinas, éstas requieren de personal extremadamente calificado (y en número suficiente), educación y entrenamiento continuos y buena infraestructura y equipamiento para mantenerse al día con las innovaciones del mundo farmacéutico. Necesitan, asimismo, desarrollar y/o actualizar permanentemente las políticas, regulaciones y procedimientos, y asegurar su aplicación.

Todas estas tareas demandan un financiamiento adecuado, lo cual presenta un desafío para la mayoría de los países. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, por lo menos tres de cada diez agencias reguladoras nacionales del mundo enfrentan dificultades debido en gran medida a los recursos limitados de que disponen. Los retos financieros y los cuellos de botella administrativos aparecen incluso en países de altos ingresos

debido a la creciente naturaleza globalizada de la manufactura y la comercialización de fármacos, y a la aparición de productos innovadores (…), lo que requiere conocimientos y enfoques regulatorios nuevos”.

¿Cómo pueden las agencias reguladoras de tecnologías sanitarias mantenerse al día?

Diversas iniciativas para armonizar regulaciones y procedimientos han surgido entre diferentes agencias reguladoras. Estas iniciativas buscan mejorar la eficiencia y reducir costos para los gobiernos:

  • armonizando los estándares de calidad, las directrices técnicas y los requerimientos para el registro de productos;
  • facilitando el intercambio de información y conocimiento entre agencias;
  • reduciendo la duplicación en las pruebas, reportes y trámites relativos a la presentación de solicitudes;
  • definiendo prioridades internacionales y agendas comunes; y
  • agilizando el ingreso de nuevos productos al mercado.

En 1955, una iniciativa en Europa fue más allá de los esfuerzos de armonización. Se creó una agencia reguladora regional, la European Medicines Agency (EMA), destinada a centralizar el proceso de aprobación de solicitudes para la comercialización de algunos medicamentos en el mercado europeo. La EMA cambió las reglas del juego al permitir que la industria prepare y someta a consideración un solo proceso de aplicación para todos los miembros de la Unión Europea (UE), al mismo tiempo. La EMA evalúa cada aplicación con el apoyo de una red de expertos de la región y hace una recomendación a la Comisión Europea. Si la solicitud es aprobada, se autoriza la comercialización de la tecnología sanitaria para todos los miembros de la UE.

¿Una agencia reguladora regional en América Latina y el Caribe?

Muchas iniciativas en América Latina y el Caribe, con distintos niveles de éxito, tienen por objeto armonizar regulaciones y procedimientos, pero ninguna se ha propuesto concretamente el establecimiento de un cuerpo regional, siguiendo el modelo de la EMA.

La creación de la EMA ha beneficiado mucho a los gobiernos de la UE, principalmente:

  • promoviendo la optimización de recursos y reduciendo la carga administrativa de los países;
  • fomentando la coordinación del trabajo y agilizando el intercambio de información relevante sobre medicamentos entre los países; y
  • proporcionando información independiente y científica sobre los medicamentos a los pacientes, los profesionales de la salud, la industria y los gobiernos, a través del uso de estándares rigurosos y consistentes.

Al implementar una agencia reguladora regional de tecnologías sanitarias, nuestros países gozarían de estas ventajas, principalmente aquellos que no han experimentado mucho progreso en términos de regulación de medicamentos y otras tecnologías, tales como los dispositivos médicos y las medicinas herbales.

Esta agencia podría ser implementada a nivel de subregiones —por ejemplo, entre bloques de integración económica— o enfocarse en tecnologías específicas como los dispositivos médicos, donde la mayoría de los países ha registrado un progreso limitado.

Hay sin duda muchos desafíos que superar. Algunas de las dificultades que han enfrentado los países en los esfuerzos de armonización probablemente asumirán un protagonismo mayor; entre otras, las diferencias nacionales en la legislación de patentes y adhesión a las normas internacionales, los niveles de evidencia requeridos para la aprobación de distintos tipos de medicamentos, la capacidad de farmacovigilancia post-comercialización y las capacidades de cumplimiento. Además, habría desafíos más “prácticos” relacionados con localización, financiamiento, normas y procedimientos operativos, etc. Sin embargo, no son obstáculos imposibles de superar y, en el largo plazo, lo más probable es que los beneficios superen los costos.

A medida que los países de la región y el mundo enfrentan una presión continua sobre los presupuestos de salud pública, soluciones innovadoras para optimizar el uso de los limitados recursos para la salud deberían ser discutidas y debatidas por todas las partes interesadas. Aunar esfuerzos para entregar medicamentos de calidad, seguros y efectivos para los ciudadanos debería ser una máxima prioridad en las agendas gubernamentales.

¿Cómo trabaja la agencia reguladora de tecnologías sanitarias de tu país? ¿Crees que una agencia reguladora regional es una posibilidad realista? Deja tu opinión en nuestra sección de comentarios o menciónala en @BIDgente en Twitter.

Marcella Distrutti es Especialista en Salud en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

 

Indhira Ramírez es consultora de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

 

La Red CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que tiene como fin apoyar a los países de América Latina y el Caribe para fortalecer sus políticas de priorización del gasto y de diseño y ajuste de sus planes de beneficios en salud. Si quieres ser parte de esta Red, suscríbete AQUÍ.

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Tu información de salud en una aplicación

Lun, 07/23/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Carlos Juan Martín Pérez y Jennifer Nelson.

Además de la telemedicina y la innovación tecnológica, la recolección de datos y las aplicaciones informáticas serán de los principales elementos que impactarán la salud. De hecho, ya lo están haciendo. Y no hay que mirar muy lejos para encontrar ejemplos. ¿Cómo será el futuro de la medicina en la era de la transformación digital?

El caso de El Salvador

En 2010, el Gobierno de El Salvador empezó a desarrollar, compartir y adaptar herramientas digitales de salud con infraestructura de software libre. Esto permite crear, mejorar y actualizar aplicaciones informáticas desde cero para responder a las necesidades concretas de su contexto, al punto que hoy están contribuyendo decisivamente a mejorar la calidad de los servicios de salud de ese país.

Su uso ha facilitado que los profesionales de salud tengan al alcance, y en tiempo real, la información que necesitan para garantizar un mejor servicio a sus pacientes, sin importar lo lejos que vivan de los centros de salud o lo complejo que sea llegar a sus comunidades.

Por medio de una aplicación digital que almacena datos importantes de cada familia y persona, muchos médicos, enfermeras, y promotores de salud salvadoreños pueden conocer los riesgos de salud que afronta un miembro de su comunidad. La capacidad de disponer de esta información de manera fácil, rápida y ordenada, con tan solo consultar un dispositivo móvil, permite crear mapas y otros reportes para planificar y actuar mejor a nivel comunitario.

Además, su uso supone ahorros sustanciales con la posibilidad de actualizar permanentemente la información, y asegura la independencia económica para sostener el sistema de información de salud. Esto es especialmente relevante en un entorno en que los recursos para impulsar estas tecnologías son muy puntuales o limitados.

La ficha familiar digital y el Sistema Integral de Atención al Paciente

Un ejemplo novedoso es la “Ficha Familiar”, una herramienta para dispositivos móviles que recoge datos actualizados, geo referenciados y personalizados de 93 variables que informan sobre el historial de salud, la situación familiar, las características de la vivienda, el nivel de servicios recibidos, e incluso el nivel educativo de un paciente, su familia y su contexto. El historial médico se completa al momento de la visita de cuidado preventivo, mejorando significativamente la calidad de la atención y de la información de manera costo-eficiente, lo que a su vez permite identificar riegos y tomar acciones.

El potencial de la “Ficha Familiar” se ha hecho sentir. Actualmente cuenta con la información médica de 500.000 de los 6.3 millones de ciudadanos en todo el país y se utiliza regularmente por centros de salud de primer nivel. Su funcionalidad se está expandiendo para incluir representaciones gráficas de la composición genética de cada familia, así como mecanismos para identificar el momento óptimo de atención al paciente e incorporar un expediente clínico electrónico.

La Ficha Familiar sirve como base nominal del sistema de información de salud a nivel comunitario. En paralelo, el Ministerio de Salud ha trabajado desde el nivel clínico para simplificar tareas del personal, agilizar los procesos de atención, gestión y control de la información, y mejorar la eficiencia en el uso de recursos. Además, creó el Sistema Integral de Atención al Paciente , una herramienta modular que ya está implementándose prácticamente en la totalidad de establecimientos hospitalarios (28 de 30) y en 114 establecimientos del primer nivel de atención. Juntas, ambas plataformas conforman el ecosistema de la información de salud en El Salvador.

Una suite de herramientas de software libre de salud para compartir con la región

La innovación en salud supone un nuevo reto: el manejo de datos. Por ello, el Ministerio de Salud de El Salvador continúa explorando aplicaciones digitales relacionadas a la vigilancia sanitaria, la planificación, el abastecimiento, la salud ambiental, las emergencias médicas, entre otros, con miras a mejorar la calidad y cobertura de la atención.

Específicamente, para consolidar la cantidad de información producida y presentar indicadores organizados según la necesidad de cada perfil de usuario, desarrolló una herramienta propia conocida como eTAB, con apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica. El eTAB es un tablero digital de mandos que unifica y facilita el acceso a bases de datos tan dispares como expedientes clínicos, contexto social, adquisiciones, información de morbilidad y estadísticas vitales, vigilancia epidemiológica, producción de servicios, entre otros, para la toma de decisiones a nivel nacional, regional y local. Como resultado, los profesionales de la salud pueden tomar las mejores decisiones técnicas y políticas, con efectos importantes sobre el sistema de salud.

La exitosa aplicación del Software Libre en el sistema de salud salvadoreño es un modelo a tener en cuenta en la región, y ya ha sido replicado en Guatemala, Belice, Chiapas y Costa Rica. El modelo está pensado para compartir información y mejores prácticas que pongan la salud y calidad de vida de los ciudadanos en el centro. Es una oportunidad que vale la pena considerar.

¿Cómo se puede aprovechar el software libre para beneficio de los pacientes? ¿Cómo se maneja la información en el sistema de salud pública en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Carlos Juan Martín Pérez es director de TIC del Ministerio de Salud de El Salvador.

Jennifer Nelson es oficial de aprendizaje, innovación y tecnología de la Iniciativa Salud Mesoamérica.

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Datos sobre el estado de salud de la población en la Región de las Américas

Lun, 07/16/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Brindis Ochoa, Gabriela Fernandez y Adrienne Cox.

¿Estarías conforme si no supieras cuánto será tu salario al final del mes o si no supieras cuánto te pagarán por un contrato? ¿Piensas que las instituciones bancarias podrían gerenciar exitosamente sus actividades si no tuvieran un sistema de registro, reporte e indicadores de operaciones diarias y acumuladas? Los datos que producen los sistemas de información son imprescindibles para el éxito de cualquier actividad. Sin datos, cualquier actividad está basada en hipótesis, conjeturas y buenos deseos. Los datos de calidad describen una realidad, sea positiva o negativa, y si se dispone de series históricas podemos estimar tendencias a futuro y predecir posibles resultados.

Para un buen diseño de políticas públicas en salud, es indispensable contar con datos de calidad que nos permitan observar patrones y cambios en las tendencias de las enfermedades; riesgos y niveles de riesgos de que la población adquiera una enfermedad específica; causas subyacentes y causas múltiples de muerte de la población; tasas de incidencia (nuevos enfermos), prevalencia (total de enfermos) y mortalidad; factores de riesgo; provisión de servicios de salud; costos de los sistemas de salud; entre otros.

Los países y territorios de la Región de las Américas tienen características heterogéneas

Según los datos e indicadores compilados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), los países y territorios de la Región de las Américas presentan características diferentes. En Guatemala, Haití y Honduras la edad media de la población está entre 22 y 24 años; en Islas Vírgenes EUA, Martinique y Bermuda la edad media está entre 43 y 46 años (el doble). La esperanza de vida en Canadá es de 82,5 años y en Haití de 63,6 años. El ingreso por persona de algunos países es muy superior al de otros. Por ejemplo, en Bermuda es 38 veces mayor que en Haití.

En Canadá, solo 7 mujeres gestantes mueren por cada 100.000 nacidos vivos, mientras que en Haití mueren 359. Una situación similar se presenta en la mortalidad infantil en la isla caribeña Monserrat. Allí prácticamente no mueren los niños menores de 5 años; pero en Haití, 59 de cada 1.000 nacidos vivos mueren. Las enfermedades que más afectan son el dengue y la lepra en Brasil, la malaria en Brasil y Venezuela, y el cólera y la tuberculosis en Haití.

La mortalidad por enfermedades no transmisibles es más alta en los países del Caribe No-Latino que en América Latina y el Caribe (601 vs. 474 muertes por cada 100.000 habitantes). La mortalidad por cáncer de mama es 3 veces más alta en Uruguay que en Guatemala, y por cáncer de próstata es 3 veces más alta en Guyana que en Canadá. En la Región, la tasa de mortalidad por suicidio y homicidio es más alta en hombres que en mujeres (13,7 vs. 3,9 en suicidio y 31,7 vs. 3,6 en homicidio).

Respecto a los factores que ponen en riesgo de enfermedad o muerte a la población, el bajo peso al nacer es 2,2 veces más alto en Guatemala que en México, y el porcentaje de adolescentes que usan tabaco es 2,8 veces más alto en Chile que en Costa Rica. En cuanto a factores que protegen la salud, el 65,2% de niños consumen leche materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida en Perú, en Surinam solo lo hace el 2,8%.

Hablando de servicios de salud, la Región muestra un alto porcentaje de vacunación de DTP3 en niños menores de 1 año (91%), y de atención de mujeres gestantes (el 88,3% reciben cuatro o más atenciones prenatales por personal capacitado). Cuba y Estados Unidos presentan los gastos públicos en salud más altos como porcentaje de su PIB, Venezuela y Haití presentan los más bajos. En Venezuela y Guatemala se realizan los mayores gastos de bolsillo en salud de la Región.

Indicadores Básicos para monitorear la situación de la salud en la Región de las Américas

Desde 1995, la  OPS/OMS ha venido compilando y publicando datos e indicadores básicos de salud en el marco de la Iniciativa de Datos Básicos y Perfiles de País. El objetivo de la Iniciativa es proveer información sobre la situación y tendencias de la salud y bienestar de la población en la Región, a fin de facilitar la formulación de políticas en salud y medio ambiente; la mejora de los servicios de salud; la promoción, la prevención y el control de enfermedades; así como el monitoreo de los mandatos y compromisos globales y regionales.

Este trabajo ha sido una tarea ardua realizada en conjunto con las autoridades sanitarias de los países y territorios de la Región, quienes proveen anualmente datos oficiales. La Iniciativa incluye también estimaciones a partir de la Base de Regional de Mortalidad de la OPS, estimaciones globales de la OMS, datos recolectados por las Unidades Técnicas de la OPS, e indicadores de fuente secundaria. Actualmente, la Iniciativa produce 200 indicadores básicos, en varios casos desagregados por sexo o área geográfica; 82 de ellos se incluyen en una publicación impresa. Si quieres ver cómo está tu país en cuanto a los indicadores básicos de salud, te invitamos a ingresar a nuestra plataforma Situación de Salud en las Américas: Indicadores Básicos 2017.

¿Has revisado cómo está tu país en cuanto a los indicadores básicos de salud? ¿Conoces otras fuentes de datos de calidad en el sector salud? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Brindis Ochoa es Analista en Salud en la Unidad de Análisis de Salud, Métricas y Evidencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

Gabriela Fernandez es Asesora Regional en Vigilancia y Análisis de Salud en la Unidad de Análisis de Salud, Métricas y Evidencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

Adrienne Cox es Jefa de la Unidad de Análisis de Salud, Métricas y Evidencia de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

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¿Quién ganaría el Mundial de la Salud?

Lun, 07/09/2018 - 11:16

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Andrea Proaño y Gianluca Cafagna.

Comienza el conteo regresivo para la Final del Mundial, que sigue siendo el evento deportivo más visto en el mundo. Su efecto se hace sentir cada 4 años, uniendo a países enteros alrededor de un sueño común y creando una sensación de emoción generalizada. Incluso hay quienes aseguran que el torneo eleva los niveles de felicidad de los ciudadanos y contribuye a la disminución de tasas de violencia y suicidio. Pero cuando cesan los encuentros entre los ídolos del fútbol y callan las hinchadas al volver a casa, todo vuelve a la ‘normalidad’ en los países. Los problemas sociales no desaparecen y la inspiración en la cancha no necesariamente se traslada al ámbito de las políticas públicas.

El Banco Interamericano de Desarrollo lanzó recientemente un portal interactivo que explora un escenario ficticio con datos actuales (y reales) y plantea la creación de un Mundial del Desarrollo. Analiza la situación en cada uno de los 32 países clasificados a Rusia 2018 para intentar responder esta pregunta, ¿quién quedaría campeón si la competencia fuera sobre indicadores de desarrollo? La propuesta es innovadora y permite analizar dónde estamos y qué nos falta por hacer en cuestiones que afectan al bienestar de las personas. Motivados por la idea, quisimos profundizar aún más en esta interrogante para encontrar la respuesta a quién ganaría el Mundial de acceso y calidad de la salud.

El puntaje en salud de cada país en la fase de grupos

Para el hipotético Mundial de la salud, seguimos el Índice de Acceso y Calidad en Salud del Instituto para las Métricas y Evaluaciones en Salud (IHME, por sus siglas en inglés), que se basa en causas de muerte que hubieran sido prevenibles en la presencia de un sistema de salud efectivo en términos de acceso y calidad, y factores de riesgo. El análisis del IHME utiliza datos estimados del Estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD, por sus siglas en inglés) en 195 países y territorios. En una escala de 0 a 100, siendo 100 el mejor puntaje, el Índice ubica a los países según su capacidad de brindar acceso a servicios de salud con la mejor calidad posible. En base a ello, la realidad de las victorias y derrotas en el Mundial de Fútbol distan mucho de los que serían los resultados en el hipotético Mundial de la salud.

La fase de grupos no favorecería demasiado a los países de la región, con excepción de Uruguay. Rusia y Egipto alcanzarían puntajes inferiores al de Uruguay (72), permitiendo a la “celeste” quedar segundo en su grupo. Costa Rica, aunque presenta el mejor puntaje (72.9) de todos los países de América Latina y el Caribe que clasificaron, no lograría matricularse a la siguiente etapa al caer derrotada ante Suiza (91.8) y Serbia (75.4). Argentina y Colombia quedarían terceros en sus respectivos grupos, mientras Brasil y México caerían ante todos sus rivales, terminando últimos. En el mundo hispanohablante, solo España tendría oportunidades de clasificar a la etapa de cuartos de final, ubicándose en quinto lugar entre las 32 naciones participantes, con un puntaje de 89.6 en acceso y calidad de la salud. Esta posición global, sin embargo, no le alcanzaría para meterse a la semifinal.

Y el campeón es…

Ningún país de América Latina se clasificó a las semifinales en Rusia. Tampoco lo hubieran hecho en el Mundial de acceso y calidad de la salud. En base a los puntajes del Índice, los grandes finalistas habrían sido Australia (89.8), Islandia (93.6), Suiza (91.8) y Suecia (90.5), coronando Campeón del Mundo a la tierra de los vikingos. Al otro lado de la tabla, entre las posiciones 24 a la 28 de 32 países, quedarían Perú, Argentina, Colombia, Brasil, Panamá y México; es decir, casi todos los países de la región que lograron clasificarse.

¿Por qué las finales mundiales, en fútbol y en el desarrollo, siguen jugándose entre los llamados gigantes europeos mientras América Latina y el Caribe se va quedando afuera?

En fútbol, creemos que hace falta principalmente un poco de suerte.

En salud, lamentablemente la suerte no es suficiente. Si bien la región ha logrado avances importantes hacia la cobertura sanitaria universal, que se han traducido en mejores resultados de salud – por ejemplo, la esperanza de vida ha aumentado 4 años desde el 2000, pasando de 71 a 75 años –  la calidad de la atención está todavía lejos de la que ofrecen hoy las selecciones semifinalistas en lo que fuera el mundial de la salud. Mejorar la cobertura y el acceso a los servicios de salud es importante, pero su impacto disminuye si no se cuenta con infraestructura, equipamiento y personal de salud adecuado; es decir, si la calidad de la atención no es suficiente.

Este ejercicio hipotético tiene el propósito de hacernos reflexionar sobre lo que podemos hacer para alcanzar un mejor puntaje de acceso y calidad a la salud en la región. El Mundial del Desarrollo no sucede cada 4 años ni deja una Copa simbólica; se juega a diario y tiene un efecto real sobre nuestras poblaciones. Tomar acción no siempre es sencillo y puede parecer una tarea titánica. Ante ese escenario, haríamos bien en recordar que Islandia, nuestro campeón hipotético, jamás había clasificado antes a un Mundial de Fútbol. ¿No será también posible que nuestros países, dando todo en la cancha (el terreno de las decisiones), planificando cada pase (políticas públicas) y jugando con integridad (juego limpio y tarjeta roja al mal desempeño) puedan lograr resultados no imaginados pero favorables al bienestar de las personas?

Si quieres aprender más sobre los sistemas de salud en la región, descarga esta publicación gratuita.

¿A quién le apostarías por mejores resultados en acceso y calidad de la salud en los próximos 4 años? Comparte tus predicciones en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Andrea Proaño Calderon es consultora en comunicaciones para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Gianluca Cafagna es Oficial Profesional Asociado en la División de Protección Social y Salud en el Banco Interamericano de Desarrollo. 

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¿Cómo deciden los gobiernos si pagan tus tratamientos médicos o los míos?

Lun, 07/02/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Ferdinando Regalia.

La salud universal es una de las principales metas y prioridades de desarrollo para los países. ¿Significa esto que los gobiernos deberían costear todos los medicamentos y servicios de salud requeridos por la población? ¿Cómo pueden cumplir esta expectativa con recursos limitados y necesidades crecientes? ¿Cómo deciden quién y cómo se prioriza?

La verdad es que ningún país, por rico que sea, puede permitirse pagar todas las medicinas y tratamientos de salud que su población necesita, ni tiene la capacidad económica para financiar todas las tecnologías o intervenciones sanitarias que son aprobadas en el mercado. ¿Qué solución adoptar, entonces?

Una estrategia ha sido esquivar el problema creando obstáculos para los usuarios, como gastos de bolsillo elevados, largas listas de espera e incluso negación de servicios en los puntos de atención. A la hora de enfrentar las cuestiones más apremiantes, este enfoque es poco efectivo y equitativo. Un débil sistema de priorización de los servicios y tecnologías a financiarse con recursos públicos termina abriendo la puerta a todos los servicios y tecnologías disponibles en el mercado y crea problemas de sostenibilidad e inequidad porque supone a la larga, el detrimento del uso de las tecnologías más efectivas en términos de coste y beneficio a las que puede acceder la mayoría de la población.

¿Qué es la priorización en salud?

Priorizar en salud es ordenar según el grado de importancia los servicios, tecnologías o tratamientos sanitarios que serán financiados con recursos públicos para beneficio de la población.

El objetivo es racionalizar el gasto, mejorar el acceso y la calidad de los servicios y mantener o promover la equidad en los sistemas sanitarios. Esta es una tarea muy compleja que exige a numerosos actores con intereses y objetivos muy diferentes (instituciones gubernamentales, políticos a cargo de las decisiones, personal sanitario, industria farmacéutica, pacientes y ciudadanos) interactuar y trabajar de una manera coordinada.

El proceso de priorización sucede paso a paso y difiere ampliamente de país en país, como muestra este análisis comparativo de la priorización del gasto en salud en Brasil, Colombia y México, recién publicado por la red regional Criteria del Banco Interamericano de Desarrollo.

Lo que puedes aprender de la priorización

Elegir qué medicamentos o tratamientos financian los gobiernos es una tarea muy difícil que requiere sistemas bien definidos y transparentes. Una adecuada planificación y evaluación de las políticas de priorización permite detectar y corregir problemas con mayor facilidad, lo que finalmente se traduce en una mejor eficiencia del gasto público. No hay un camino único y cada país ha abordado sus planes en diferentes momentos y de maneras distintas.

El estudio presenta una gran oportunidad de aprendizaje para aprovechar la priorización como una herramienta clave para avanzar hacia la cobertura y el acceso a la salud de calidad. Esta publicación:

  • traza una serie de acciones necesarias y comunes para los procesos de priorización de salud de los países
  • presenta las experiencias de políticas públicas para la priorización en Brasil, Colombia y México para extraer conclusiones que incitan a la reflexión y el debate
  • identifica las partes y las relaciones entre los actores y ordena los procesos para ayudar a entender cómo esto determina el resultado final
  • emplea un enfoque sistémico que enfatiza la relación existente entre los distintos procesos asociados a la priorización
  • destaca los avances y los retos pendientes, clave para aquellos países que todavía no han iniciado sus procesos de priorización en salud o que estén en proceso de crearlos o mejorarlos.

Descarga gratis el análisis completo

Poner esta información sobre la mesa es un primer paso para construir sistemas fuertes de priorización en salud, fundamental en los actuales contextos de restricción fiscal que limitan los recursos para cumplir las expectativas de los ciudadanos. Ganar apoyo y, sobre todo, merecerlo ofreciendo los servicios necesarios exige articular y conectar muy bien los procesos teniendo en cuenta los contextos políticos, financieros, institucionales y socioculturales.

Las poblaciones están cada día mejor informadas con respecto a su salud y son, por ende, más exigentes a la hora de reclamar servicios sanitarios. El reto para los gobiernos de hacer el mejor uso posible de los recursos disponibles para el sector de la salud no es menor, y la salud y el bienestar de todos depende de ello. ¿Serán capaces de superarlo y alcanzar el objetivo? Comparte tu opinión en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ferdinando Regalia es jefe de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Para conocer más sobre la Red Criteria, haz click aquí.

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