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La terapia genética, ¿una cura viable para el cáncer?

Lun, 10/16/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ursula Giedion.

Casi todos tenemos un conocido que ha tenido que luchar contra el cáncer, hoy una de las principales causas de mortalidad en el mundo. Y aunque nadie quiere pensar en la posibilidad de que eso ocurra, se prevé que esta enfermedad aumente un 50% para 2030. A pesar de eso, aunque parezca que no habrá final feliz, hay razones para tener esperanza.

La respuesta parecería recaer sobre la terapia genética, una novedosa arma contra el cáncer que abre las puertas a una forma completamente distinta de tratar esta enfermedad. Básicamente, consiste en procedimientos que parecen sacados del cine, pero son reales: células asesinas que son transfundidas en el interior del organismo humano para atacar cualquier elemento que consideren extraño; retirar del torrente sanguíneo de los enfermos de leucemia millones de glóbulos blancos; manipularlos genéticamente para que reconozcan y eliminen el cáncer, replicarlos y reintroducirlos en el paciente.

Las buenas noticias hay que compartirlas… mientras se pueda

Centros de investigación, universidades y laboratorios del mundo entero están en una carrera, liderada por el laboratorio Novartis, por conseguir la aprobación de estas nuevas terapias. La FDA, agencia estadounidense que regula los medicamentos y tratamientos en Estados Unidos, y cuyas decisiones son imitadas por buena parte del mundo, acaba de aprobar un medicamento para niños con leucemia. Se llama Kymriah y ya en su fase de pruebas salvó a una pequeña que estaba a punto de fallecer, consiguiendo, además, que la enfermedad remitiera en el 83% de los niños tratados.

La terapia genética podría ser el comienzo de una transformación radical en la lucha contra el cáncer: atrás quedarían radio y quimioterapias, múltiples ciclos de tratamiento y no estaría lejos la cura de otros tipos de tumores sólidos, como los de próstata, mama, pulmones, páncreas u otros órganos. Sin embargo, el tratamiento recién aprobado sale al mercado a un precio de 475.000 dólares que, aunque sólo se cobrarían si la enfermedad remite, supone un coste muy elevado. Este se justifica por las industrias farmacéuticas con el argumento de que cada tratamiento debe canalizarse en exclusiva para cada paciente y con la necesidad de recuperar la inversión en Investigación y Desarrollo.

¿Una cura viable?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 60% de los nuevos casos de cáncer, y el 70% de las muertes resultantes, se dan en África, Asia y América Latina y el Caribe. Esto supone un importante reto para los gobiernos y ciudadanos de estos países, que cuentan con recursos limitados para costear servicios mucho más básicos.

Cuando un tratamiento médico es aprobado, las empresas farmacéuticas persiguen financiamiento público y los Ministerios de Salud tienen que decidir, sometidos a infinidad de presiones, si los cubren o no, con base en sus recursos y precios. En la mayoría de casos, y especialmente en nuestros países, las tecnologías o medicinas con precios muy elevados no pueden ser costeadas por los sistemas de salud o, de serlo, obligan a desplazar fondos destinados a otros servicios sanitarios, resultando en una reducción de la calidad y del acceso de los ciudadanos a los mismos.

Por otra parte, los gobiernos suelen tener poco margen para decidir si financian o no un tratamiento luego de ser aprobado por la FDA. Por ello, es urgente que los responsables políticos se planteen desde ya cuál será su posición al respecto y que evalúen las ventajas de financiarlos y las posibles medidas más efectivas en la regulación de los costes. Entre ellas están acordar un buen precio a cambio de volumen de ventas, vincular el precio a los resultados o negociar conjuntamente los precios para varios países, como se está haciendo en estos momentos en el también oneroso tratamiento de la hepatitis C. Finalmente, y a favor de ofrecerlos a la ciudadanía, deben diseñar planes que promuevan su uso racional.

Redes de apoyo a la innovación que salva vidas

Cada vez más surgen iniciativas regionales e internacionales, públicas y privadas, para apoyar a los países en estos procesos complejos de toma de decisiones ante un creciente número de tratamientos que, si bien podrían marcar una diferencia en las expectativas de vida de los pacientes, son demasiado caros para sus familias y no pueden ser costeados por los sistemas públicos de salud.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) cuenta con dos plataformas de asesoramiento para este propósito:

  • Red Criteria, que ofrece asistencia técnica diseñada a la medida de las necesidades de los países de América Latina; y
  • DIME (Decisiones Informadas sobre Medicamentos), una plataforma colaborativa sobre evaluación de tecnologías sanitarias, precios, cobertura, disponibilidad y uso racional de medicamentos de alto impacto financiero.

Ambas propuestas reflejan la creencia de que la gestión de estas tecnologías solo puede hacerse evaluando en términos sociales y económicos su eficacia y considerando los siguientes aspectos:

  • el número de personas que se verían beneficiadas
  • negociando los precios
  • decidiendo qué cubrir, cuándo y para quién
  • fomentando un uso racional de las mismas

Todas estas serán decisiones que deberán ser tomadas en un futuro más o menos inmediato. Hay mucho en juego y el final feliz no vendrá marcado por los títulos de crédito de una producción cinematográfica, sino por su impacto en las vidas de personas como tú o yo.

Ursula Giedion coordina la Red CRITERIA del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes. Si quieres ser parte de esta Red, suscríbete AQUÍ.

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Día Mundial de la Salud Mental: es hora de romper el silencio

Lun, 10/09/2017 - 08:12

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por José Miguel Uribe, MD, MPH.

En los últimos 23 años, se ha incrementado en un 50% el número de pacientes en el mundo con depresión o ansiedad, según la Organización Mundial de la Salud. Son aproximadamente 615 millones de personas las que batallan contra estas enfermedades a diario y, probablemente, muchas más las que, sufriendo a su lado, se ven afectadas.

En el 2016 los trastornos depresivos mayores se encontraron entre las 10 primeras causas de enfermedad en todos los países del mundo, excepto en 4, según el más reciente estudio de la Carga Global de Enfermedad. En su conjunto, la depresión y la ansiedad representan un costo de $1 billón de dólares anuales sobre la economía mundial. Son dos de las manifestaciones más comunes de la enfermedad mental.

Es hora de un cambio

La salud mental es una problemática de enorme complejidad, pero con profundos efectos sobre la vida diaria de las personas. Incluye temas tan amplios como los factores sociales y las experiencias que desde muy temprano en la vida tienen efectos significativos en el curso vital. Los aspectos de promoción de la salud mental involucran diversos sectores sociales y dependen de muchas políticas públicas, no solo de salud. A pesar de su relevancia, desde hace 27 años el panorama de la salud mental muestra escasa mejoría.

La dimensión clínica de la salud mental, que incluye la depresión y la ansiedad, está mucho más extendida de lo que pensamos, y mucho más escondida e ignorada de lo que debería.

La inversión en salud mental es clave, pero escasa

A pesar de casi tres décadas de evidencia clara sobre el impacto de los trastornos mentales en la carga de enfermedad, la salud mental escasamente aparece en la agenda de política pública. No hay esfuerzos sostenidos por parte de los actores principales en salud pública que asignen recursos suficientes para enfrentar este importante reto.

Si bien la asignación en la ayuda global para salud mental aumentó ligeramente entre 2007 y 2013, ésta aún representa menos del 1% de la asistencia total para la salud. De este porcentaje, casi la mitad (48%) del gasto en salud mental se destina a asistencia humanitaria, educación y servicios civiles.

Tal vez sea necesario reiterar, que contamos con evidencia suficiente sobre la costo-efectividad de las intervenciones en salud mental. Un análisis de 36 países mostró que el incremento de la cobertura para la depresión y la ansiedad, dos trastornos mentales comunes, generó beneficios significativos, tanto en cuestión de años extra de vida saludable como en términos económicos, sobre todo por la productividad que se recupera gracias al tratamiento. Si consideramos solamente los beneficios económicos, se estima que la tasa de retorno por cada peso invertido sería de 2.3 a 3.0. Ésta aumentaría a valores entre 3.3 a 5.7 por cada peso invertido, si se incluyen los beneficios en salud.

La evidencia clama acción

¿Por qué, entonces, no hay claros esfuerzos para diseñar políticas de salud mental que reflejen un compromiso sólido por parte de los actores principales? Un argumento esgrimido es que a los tomadores de decisiones, agentes gubernamentales y pagadores de salud no les interesa la salud mental lo suficiente como para colocarla entre sus prioridades de financiamiento. Si bien algunos países como Perú y Colombia han logrado avances importantes como la aprobación de leyes de salud mental, en la práctica la implementación de los planes o políticas son insuficientes.

Esta es la trampa del silencio: no podemos hablar de atención primaria con equidad y con universalidad si no se incluyen programas de salud mental integrada. Si no hablamos francamente de esto, nos mentimos a nosotros mismos sobre la realidad e incidencia de este problema. Usando un ejemplo de la misma psiquiatría: si nadie habla en la familia del abuso de sustancias, o de la depresión, se mantiene la ilusión de que el problema, sin más, no existe.

Pero lo cierto es que no puede haber equidad ni atención primaria integral si no se incluye en el plan básico a la salud mental, ni tampoco cobertura universal sin un acceso real al tratamiento de los trastornos mentales. Las excusas no son aceptables pues contamos con ejemplos que muestran que es posible integrar la atención en salud mental en el nivel primario, como ha sido el caso de Chile y su expansión en la cobertura de la depresión. Este ejemplo debe animar al resto de la región.

Tomando cartas en el asunto

Existen barreras internas a una mayor integración de la salud mental en los marcos de políticas públicas. El movimiento por la salud mental requiere de un marco común que recoja las innovaciones e intervenciones que mayor costo-efectividad ofrezcan, que se puedan implementar a escala y que se comuniquen de manera clara a los tomadores de decisiones.

La participación del paciente, que se enfrenta a un reto aún mayor en salud mental en comparación con otras enfermedades crónicas, es crítica para transformar los sistemas de salud. Por razones de estigma (de la sociedad, de los encargados de las políticas de salud mental, e incluso de algunos profesionales de salud), las personas con trastornos mentales no son escuchadas y con frecuencia no se sienten con derecho a participar en el sistema de salud al igual que otros pacientes.

Por ello, urge empoderar a los pacientes de salud mental y hacer mayores esfuerzos por incrementar la información y formación en salud mental. Sin embargo, esta creciente participación de pacientes y familias debe encontrar un eco en quienes influyen en las políticas de salud pública, quienes son finalmente los responsables de integrar la salud mental en la atención primaria.

Comparto 5 acciones específicas para promover la salud mental en las políticas de salud.

1.     Romper el silencio: cuando se hable de políticas y planes de salud, pregunte por la salud mental. 2.     Romper el estigma: conocer las experiencias reales de personas con trastornos mentales en su proceso de recuperación. 3.     Evitar la fragmentación: no hay atención primaria sin integración de salud mental, no hay cobertura universal sin cobertura en salud mental. 4.     Olvidar los prejuicios: hay modelos de intervención para los trastornos mentales, con suficiente evidencia de efectividad. 5.     Acabar con la exclusión: incluir a los pacientes y sus familias en los planes de salud, en la decisión compartida y en la evaluación de desenlaces y resultados.

¿Qué estrategias se usan en tu país para hacer frente a los problemas de salud mental? ¿Es la salud mental reconocida o estigmatizada en tu círculo? Déjanos tus comentarios o súmate a la conversación usando @BIDgente en Twitter.

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Día del corazón: El infarto, un padecimiento que no espera

Jue, 09/28/2017 - 16:02

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ricardo Pérez Cuevas.

En América Latina, las enfermedades cardiovasculares, como el infarto, son la principal causa de pérdida de años de vida saludable. Es decir, si tienes una esperanza de vida de 72 años, pero a los 40 te da un infarto, quizá vivas hasta los 72, o incluso más, pero lo que te quede de vida, ya no será saludable. Vivirás con una enfermedad crónica. En el día del corazón, lee sobre el infarto, una condición que puede ser tratada y prevenida.

El riesgo

El riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular crece debido al aumento de la prevalencia del sobrepeso y la obesidad, el sedentarismo, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Entre las enfermedades cardiovasculares, el infarto agudo de miocardio es la principal causa de muerte y discapacidad. Se considera que al menos el 50% del riesgo de infarto proviene de estos factores, y el otro 50% de factores genéticos.

Atender los síntomas del infarto radica en que pone en riesgo la vida y es un padecimiento que debe atenderse rápidamente cuando los síntomas se presentan. En la medida en que se pospone la atención médica, el riesgo de complicaciones y muerte aumenta. Entre el 20 y el 40% de los pacientes con infarto fallecen antes de llegar a un servicio de urgencias, mientras que la mortalidad de quienes logran llegar al hospital es menor al 10%.

Prevenir es más fácil de lo que crees

La mayoría de los países han implementado medidas de política pública que mitigan el riesgo. Por ejemplo, las leyes antitabaco prohíben fumar en espacios públicos y Uruguay fue el primero que implementó esta medida. Actualmente la mayoría de los países en América Latina han implementado también otras medidas, como la disminución de la sal en los alimentos, la declaración de América libre de ácidos grasos trans y campañas de detección de hipertensión arterial como parte de los programas de salud pública.

No obstante, aún queda un largo camino para informar y educar a la población, no solo sobre cómo evitar los factores de riesgo, sino también sobre el reconocimiento de los síntomas y qué hacer y qué hacer en caso de que ocurra. Informar a quienes ya están en riesgo de padecer un infarto es, quizá, lo que menos se ha hecho.

Las tres demoras

El modelo de la prevención de las tres demoras ilustra la necesidad de otorgar el tratamiento oportuno.

La primera demora ocurre cuando la persona que sufre el infarto desconoce los síntomas y no solicita o tarda en solicitar (más de 5 horas) atención médica. El 50% de los pacientes con infarto fallecen en su hogar por no recibir atención médica oportunamente. El retraso de la búsqueda de atención determina el pronóstico. La probabilidad de sobrevivir es mayor si el tratamiento comienza lo antes posible. En países desarrollados entre el 22 y el 44% de los pacientes con infarto llegan al hospital antes de las 2 horas posteriores al inicio de los síntomas; y entre el 10 y el 20% lo hacen después de las 12 horas.

La segunda demora ocurre entre el primer contacto médico y el diagnóstico. Hasta el 80% de los pacientes con infarto son atendidos por médicos que fallan en la evaluación por falta de capacitación y recursos diagnósticos (disponibilidad de electrocardiógrafo y capacidad para interpretar el electrocardiograma). En condiciones óptimas, el tiempo desde el primer contacto médico hasta el diagnóstico no debe ser mayor a 10 minutos.

La tercera demora ocurre entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento especializado, el cual consiste principalmente en lograr que el corazón reciba nuevamente un flujo de sangre apropiado. Debido a la carencia de una red de referencia oportuna que detone el inicio de un tratamiento especializado, el retraso en la referencia puede ser de hasta siete horas.

 

El inicio del tratamiento especializado idealmente debe ocurrir en los primeros 90 minutos.

 

3 puntos que debes saber si estas en riesgo de padecer un infarto:

1. Parece obvio, pero lo más importante es saber que estás en riesgo de padecer un infarto. Si tienes sobrepeso, obesidad, eres mayor de 30 años, padeces diabetes o hipertensión, entonces tienes riesgo de padecer un infarto.

2. Ser capaz de reconocer los síntomas: dolor u opresión en el pecho que se puede extender al brazo izquierdo o al cuello y dificultad para respirar. Es recomendable conversar con tu médico para recibir la información más apropiada a tu caso.

3. Acudir inmediatamente a recibir atención médica; idealmente debes llegar a un servicio de urgencias antes de que pasen 30 minutos del inicio de los síntomas. Para esto, debes saber dónde está el servicio médico de urgencias más cercano y que puede atenderte.

La mayoría de las personas en riesgo de padecer un infarto no tienen esta información y no saben cómo identificar los síntomas de forma a acudir oportunamente a recibir atención médica.  Entrevistas a pacientes que han padecido un infarto confirman estas afirmaciones: más de la mitad no buscó atención médica inmediata al momento de tener los síntomas, principalmente porque no habían sido informados que estaban en riesgo, o porque no los conocían.

Esta situación plantea nuevos desafíos de cara a las acciones para reducir la ocurrencia del infarto y sus consecuencias. Es importante que la población tenga una mayor educación e información, no solamente acerca de los factores de riesgo y cómo evitarlos, sino también de la identificación de los síntomas de infarto y la atención médica inmediata. Esta decisión puede salvar su vida.

¿Sabes si estás en riesgo de padecer un infarto? ¿Qué haces para prevenirlo? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Día del adulto mayor, ¿serías feliz viviendo hasta los 120 años?

Jue, 09/28/2017 - 11:50

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Patricia Jara. 

Un científico ruso indica que para el 2050 la esperanza de vida podría alcanzar los 120 años en los países desarrollados. Si bien es difícil predecir, es una realidad que la esperanza de vida ha aumentado y esto se toma como una buena noticia, un indicador del desarrollo logrado por las sociedades modernas y un resultado atribuible, en buena medida, a la ciencia y la tecnología, empeñadas en lograr una mayor expectativa de vida. Sin embargo, en el día internacional de las personas de edad, queremos reflexionar sobre lo que significa vivir más años.

Vivir más no siempre es vivir mejor

Varias voces alertan sobre el hecho que, si bien vivimos más, no necesariamente lo hacemos en buenas condiciones. Al respecto, hay dos mensajes principales: primero, envejecimiento no es sinónimo irremediable de pérdida de calidad de vida. Al contrario, el desafío está en envejecer bien. Y segundo, si la población vivirá más tiempo, las sociedades tienen que prepararse para sostener una población con esas condiciones.

Cómo envejecemos y cómo coexistimos con la nueva vejez son dos preguntas ante las cuales América Latina y el Caribe no pueden quedar indiferentes. Si bien la mayoría de los países latinoamericanos todavía están en proceso de transición demográfica, en muchos de ellos ya se han encendido las alertas sobre este tema.

Hay que ser conscientes que el bono demográfico (mayor proporción de personas en edad de trabajar en relación a las personas que no pueden hacerlo) no va a durar mucho tiempo y, en algunos países, ya comienza a invertirse progresivamente la proporción entre población en edad productiva y población dependiente. Esto no se produce porque nazcan más niños (los que aportarían a engrosar la proporción de la población inactiva) sino porque está aumentando el número de personas mayores, en países que además tienen tasas de fecundidad cada vez más bajas.

El caso de Chile nos enseña a tomarlo con pinzas

El caso de Chile puede resultar interesante para entender hacia dónde nos llevan estas tendencias demográficas y epidemiológicas. En este país cada vez nacen menos niños, las personas viven más, y aunque se enferman menos, las enfermedades son más crónicas durante la vejez. Por lo tanto, habrá cada vez más personas con necesidad de ser cuidadas.

Demos una mirada a esta realidad en cifras: la población de adultos mayores en Chile va en progresivo aumento y se espera que para 2025 una de cada 4 personas sea mayor de 65 años. El envejecimiento poblacional es considerablemente superior al promedio observado en el resto de América Latina (39,6 adultos mayores por cada 100 niños y jóvenes) y cercano a lo registrado en los demás países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pero eso no es todo: cada vez aumenta más la proporción de personas (36% de la población) que convive en hogares con, al menos, una persona mayor de 60 años y cada vez son más los hogares que tienen por jefe o jefa de familia a una persona mayor. De hecho, la mitad de las personas mayores de 60 años vive en hogares donde el jefe de hogar también es una persona mayor.

¿Estamos o no preparados para hacernos cargo de cómo envejecemos?

En el caso de Chile, desde luego que no. Si se analizan algunos indicadores relacionados con salud y calidad de vida, se encienden alarmas que anticipan que es necesario tomar acción. Por ejemplo, entre las personas de 65 años y más:

  • el 96% es sedentaria
  • el 75% presenta signos de obesidad abdominal
  • el 74% tiene hipertensión arterial
  • el 48 tiene riesgo alto o muy alto de sufrir una enfermedad vascular en el corazón o el cerebro
  • el 26% tiene diabetes tipo 2

En cuanto a hábitos nutricionales, según datos del Ministerio de Salud, la proporción de adultos mayores que cumplen con las recomendaciones alimentarias básicas no supera el 20% y sólo 2 de cada 5 personas mayores presenta un estado nutricional normal. Otro dato interesante que vale la pena considerar es que la población adulta mayor consume un alto número de medicamentos, con un promedio de 4,2 por día, casi el doble del grupo menor de 65 años. Hay una cifra que llama la atención en todo este panorama de manera positiva: el alto porcentaje de personas mayores no dependientes, con cifras de autovalencia estimadas entre un 70 y 76%, según la fuente y criterio de valoración funcional.

Envejecer no debe ser una experiencia dramática

Con estas cifras vemos que no basta con aumentar de manera extrema la esperanza de vida, sino que es necesario generar condiciones que aseguren un piso básico de calidad de vida, prevenir la aceleración del deterioro y adquirir prematuramente hábitos saludables que contribuyan a una mayor autonomía hacia el futuro. El desafío es evitar las dos trampas mortales del envejecimiento cuando no existen políticas acordes a esa transformación: vivir más años, pero en malas condiciones. Y vivir más, pero más empobrecidos.

¿Cómo se está preparando tu país para hacerse cargo del envejecimiento poblacional? ¿Cómo te estás preparando tú para envejecer bien? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es socióloga en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo en la oficina de Chile.

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Día del Alzheimer: Las memorias que borra la mujer más poderosa del mundo

Lun, 09/18/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Mildred Rivera.

¿Cómo reaccionarías si te dicen que tu madre, la persona que consideras la mujer más poderosa del mundo, olvidará todas sus memorias y que, en poco tiempo, no recordará ni quién eres?

Nadie está preparado para recibir una noticia así. Tampoco, por prevención, conversarías con tu madre, padre o ser amado sobre las implicaciones de una situación tan gris. En el día del Alzheimer, quiero hablar de un diagnóstico como este.

Es importante resaltar que el Alzheimer no es una condición en la que, de vez en cuando, olvidas uno que otro detalle de la vida diaria. Esta es una enfermedad que ataca a tu cerebro, causa problemas de memoria, afecta tu carácter y la manera de comportarte. Es una forma de demencia en la que no solo pierdes la memoria, sino las habilidades intelectuales, y es tan fuerte que interfiere dramáticamente en tu vida cotidiana como individuo independiente.

El Alzheimer en América Latina y el Caribe

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, para 2030 aumentará la incidencia de esta enfermedad en América Latina y el Caribe más que en cualquier otra parte del mundo. Es decir, pasará de 3,4 millones de personas afectadas en 2010 a 7,6 millones. Esta cifra supera la proyección de personas que sufrirán de este trastorno en los Estados Unidos y Canadá (7,1 millones).

Esta tendencia afectará también a los cuidadores primarios. En la región es común que un familiar se convierta en el cuidador primario de los adultos mayores. En el caso del Alzheimer, la atención es necesaria 24 horas al día y, por la magnitud del trastorno, es altamente recomendable que, además del cuidador principal, exista una red de apoyo (psicológico, físico, etc.) tanto para el paciente como para el cuidador.

Ante un diagnóstico de Alzheimer, ¿cómo continuar?

Lo más importante es estar alerta a ciertos indicios de que un ser querido padece Alzheimer:

  • Pérdida de memoria sobre asuntos que nunca había olvidado, como el nacimiento de un hijo
  • Problemas para realizar rutinas cotidianas como manejar el automóvil, preparar comida, lavar o pagar las cuentas
  • Alucinaciones y preocupaciones que llegan al punto de inmovilización

El Alzheimer no afecta exclusivamente en la vejez y puede acelerarse en un ambiente adverso. Aunque no tiene cura, hay medicamentos que retrasan el proceso, pero su efectividad dependerá, en gran medida, del apoyo y observación del cuidador, quien se convertirá en los ojos, manos y pies del paciente. Vale la pena la repetición: el círculo de cuidadores será clave para hacer de esta situación, sumamente difícil, algo más llevadera.

¿Cómo enfrentarse al Alzheimer?

Algunos medicamentos pueden desacelerar el avance de la enfermedad, sin embargo, no existe una fórmula para erradicarla, por lo que si tú o un familiar experimenta señales de Alzheimer, es crítico que se consulte con un médico. Si el diagnóstico se confirma, a continuación encontrarás ocho pasos para asegurar que se tomen las mejores decisiones en beneficio de quien padece Alzheimer.

1. Hablar con la persona afectada sobre los pasos a seguir, tanto en lo financiero como en lo emocional.

2. Definir la asignación de un guardián y cuidador primario que tome decisiones en su nombre.

3. Anotar toda la información importante, incluyendo números de cuenta bancaria, contraseñas, direcciones, etc.

4. Generar un documento con medidas a tomar en caso de una emergencia, para referencia del cuidador primario.

5. Hablar con el abogado familiar para redactar un documento legal que indique, además de quién será la persona responsable de sus decisiones futuras, las condiciones de vida deseables para el paciente y su cuidador.

6. Decidir dónde va a vivir el paciente (no todos pueden quedarse en casa, pero existen opciones como villa “Hogeweyk” en Holanda o “Glenner Town Square” en Estados Unidos).

7. Buscar una red de apoyo, a nivel familiar y personal. Todos lo necesitarán y lo agradecerán.

8. Actuar con rapidez y emplear el tiempo de la mejor manera generando más memorias juntos, aún si dentro de poco la persona que amas las olvidará. Tú las recordarás, y será tuya la tarea de mantener vivo su legado.

Recuerda que es mejor enfrentar esta situación de Alzheimer con tiempo para que así, aunque quien amas borre sus memorias o se vuelva incapaz de hacer muchas cosas, tenga una persona a su lado que, con amor, cuidará de ella, protegerá su legado y velará por sus intereses mientras pueda.

¿Has tomado pasos para prepararte, junto a tu ser querido, frente a un posible escenario de Alzheimer? ¿Participas activamente del cuidado de alguien que padece esta enfermedad? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Mildred Rivera es Especialista de Comunicación de la División de Manejo de las Comunicaciones en la Oficina de Relaciones Externas del BID. Síguela en Twitter @MildredRriveraD

Crédito fotográfico: Sergio González

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Un balón para disminuir la mortalidad materna

Lun, 09/11/2017 - 07:00

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Por Equipo de la Iniciativa Salud Mesoamérica

La felicidad estuvo a punto de terminar en tragedia para una madre hondureña –la llamaremos Isabel–  apenas tres horas después de dar a luz. Tuvo una hemorragia postparto incontrolable por lo que perdió tanta sangre que casi entra en shock en la misma sala de puerperio. Intentaron detener la hemorragia mediante un masaje uterino, la extracción de posibles coágulos y la administración de medicamentos uterotónicos. Pero el sangrado no se detuvo. La mujer entraba en una fase crítica: o era sometida a una operación de histerectomía (remoción del útero) para detener la hemorragia, o corría el riesgo de fallecer. ¿Qué salvó su vida?

Un nuevo sistema de balón hidrostático intrauterino que costó apenas cinco dólares y acababa de llegar al hospital donde ella se encontraba.

Beneficios del balón intrauterino

Este novedoso sistema consiste en un kit de emergencia previamente preparado, compuesto por un condón, un catéter, y una pequeña jeringuilla con la que se llena de agua el preservativo dentro del útero. Se denomina “Cada segundo cuenta. Balón de taponamiento uterino”, o ESM-UTB, por sus siglas en inglés.

Balón intrauterino.

El objetivo de este método innovador y costo-eficiente es evitar decenas de muertes maternas al año. En 2015 murieron 1 344 mujeres en América Latina a causa de hemorragias producidas durante el parto, cifra que a nivel mundial fue de 83 125. Considerando que diariamente las complicaciones en el embarazo y en el parto se cobran la vida de 830 mujeres, este sistema podría resultar muy efectivo para prevenirlo, especialmente en zonas rurales y pobres.

Debido a la rapidez con que puede ser insertado en el útero, el balón ha salvado la vida del 100% de las mujeres con hemorragias leves o moderadas durante el parto y del 86% de las mujeres en estado avanzado de shock, según el precursor de este sistema, el doctor Thomas Burke.

El balón intrauterino también pretende reducir el número de histerectomías que se realizan a mujeres con hemorragias postparto, evitando así su consiguiente capacidad fértil.

Este método en particular es una reinvención más barata, efectiva y rápida de otras técnicas de balón intrauterino que se han usado con anterioridad. Tiene la ventaja de poder ser ejecutado por personal de salud de cualquier nivel y ha sido implementado con éxito en 115 comunidades de la India, Nepal, Zambia, Tanzania, Sudán del Sur, Kenia, Senegal y Sierra Leona.

La experiencia en Honduras

Tras conocer la eficacia científica de este proyecto, la Iniciativa Salud Mesoamérica en Honduras invitó al doctor Burke a apoyar la implementación de este kit para reducir las tasas de mortalidad materna por hemorragia en este país. En 2015, 108 mujeres hondureñas fallecieron por complicaciones del parto y el embarazo. Al menos 33 de estos casos se produjeron por hemorragias posparto, según la doctora Elvia Ardón, directora general de normalización del Servicio de Salud de Honduras.

Junto a su equipo, el doctor Burke capacitó en Tegucigalpa a más de 65 médicos y enfermeras en el uso de esta innovación, donando más de 500 kits para abastecer la demanda de estas unidades de salud. Estos médicos, a su vez, podrán formar a otros profesionales de la salud de once hospitales y ocho clínicas materno-infantiles en Honduras.

El equipo de médicos que recibió la capacitación el día anterior al parto de Isabel constató que en cuestión de minutos la hemorragia se detuvo. A la media hora, ella ya estaba estabilizada y consciente. “Fue un momento muy emocionante”, según expresó uno de los médicos, José Cipriano Ochoa.

El programa no pudo empezar de mejor manera: en sus primeras 24 horas, ya fue capaz de evitar una muerte.

¿Has escuchado de esta u otras soluciones innovadoras para evitar la muerte? ¿Crees que podría implementarse en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Una versión de este artículo fue publicada originalmente en la página web de la Iniciativa Salud Mesoamérica.

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Cómo la perspectiva define las políticas de salud

Vie, 09/01/2017 - 17:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ursula Giedion. 

A medida que la tecnología de la salud avanza, cambian también las formas en que estas tecnologías se evalúan y se aplican al ámbito público para asegurar la efectividad. La Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS), en particular, es un proceso sistemático y técnicamente robusto que examina una tecnología sanitaria (a menudo nueva) desde distintas perspectivas. Utilizando la evidencia disponible y equilibrando luego los distintos resultados, positivos y negativos, la ETS elabora una recomendación de política pública. Su principal propósito es orientar políticas públicas de salud a nivel nacional, regional o local. Las decisiones que se toman para el efecto pueden guardar relación con la adquisición, el financiamiento o el uso adecuado de tecnologías sanitarias y también csi t on la desinversión en tecnologías obsoletas o inefectivas.

Dada la importancia de las ETS y su enfoque científico, se podría esperar que las recomendaciones de las diferentes agencias de ETS que atienden a poblaciones similares en contextos razonablemente comparables produzcan decisiones semejantes. Pero este no es el caso, como ilustró el Dr. Panos Kanavos de la London School of Economics (LSE) en un reciente seminario web (webinar) realizado por CRITERIA*, una red de definición de prioridades que apoya el Banco Interamericano de Desarrollo. De hecho, una de sus diapositivas (véase abajo), muestra diferencias significativas en las recomendaciones de medicamentos proporcionadas por agencias de ETS en distintas jurisdicciones.

*National Institute for Health and Care Excellence: **Scottish Medicines Consortium; ***Dental and Pharmaceutical Benefits Agency; ****Haute Autorité de Santé.

Fuente: LSE 2016, diapositiva presentada en el seminario web por el Dr. Kanavos, recuperada de www.redcriteria.org y traducida para este artículo.

Los medicamentos que aparecen en anaranjado son aquellos para los cuales se recibieron recomendaciones diferentes entre países, incluso vecinos (p.ej. Inglaterra, Escocia, Suecia y Francia). Tómese el ejemplo del Gefitinib. Fue listado sin condiciones en Escocia, en Suecia no fue aceptado y se consideró que su beneficio era mucho menor en Francia. Estas diferencias pueden observarse para todo tipo de medicamentos (oncológicos, huérfanos y también algunos neurológicos).

¿A qué se debe esto?

La diferencia parece guardar relación principalmente con las distintas interpretaciones de una misma evidencia. Esto muestra que la toma de decisiones basada en evidencia tiene que ver con la evidencia tanto como con el juicio y la valoración que se hacen de ella. Los valores sociales intervienen para i) juzgar la evidencia en base a los límites de la propia evidencia científica (existe incertidumbre, los estudios pueden tener fallas, hay problemas de transferibilidad, la información es a menudo incompleta y de calidad variable, etc.) y ii) para incorporar preferencias y valores que difícilmente constituyen medidas tales como imparcialidad, autonomía del paciente, severidad de la enfermedad, entre otras. Esto a su vez especifica la importancia de procesos explícitos y deliberativos mediante los cuales la evidencia disponible es sistemáticamente valorada para proponer una decisión. Es durante el proceso de deliberación cuando se evalúan los valores sociales que es necesario considerar al tomar decisiones sobre cobertura.

En otras palabras, como consecuencia, un formulador de políticas en Costa Rica, Colombia o Brasil puede aprovechar la evidencia producida en cualquier otro lugar luego de haber evaluado sus posibilidades de generalización pero tendrá, todavía, que pasar por sus propios procesos deliberativos explícitos y transparentes para llegar a una decisión. Como resultado y una vez incorporados sus propios valores sociales y deliberaciones, sus decisiones bien podrían resultar ser diferentes. ¿Ergo? Pensar en cómo implementar procesos deliberativos justos, transparentes y participativos es tan importante como la evidencia misma. Hay mucho por decir en su favor en materia de principios. Pero, ¡ojo!: tenemos evidencia limitada sobre la efectividad de esos procesos deliberativos y cómo armarlos. Al final, ésta será la pregunta definitiva.

¿Cómo se abordan estos principios en tu país? ¿Quién es el responsable y cuán transparentes son esos principios? Coméntalo en la sección que aparece abajo o menciónalo en @BIDgente en Twitter.

Descarga el Breve 18: Políticas de Obtención para Farmacéuticas

Ursula Giedion es la coordinadora de la Red CRITERIA en el Banco Interamericano de Desarrollo.

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes.

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How Perspective Shapes Health Policies

Vie, 09/01/2017 - 17:00

Copyright © 2017. Interamerican Development Bank. If you wish to republish this article, please request authorization at sph-communication@iadb.org

By Ursula Giedion.

As health technologies evolve, the ways in which these technologies are evaluated and applied to the public sphere to ensure effectiveness also change. The Health Technology Assessment (HTA), in particular, is a systematic and technically robust process that examines a health technology (often new) from different perspectives. Using the available evidence, and then balancing the different positive and negative results, it produces recommendations for public policy. Its main purpose is to inform health care policies at the national, regional or local level. Such decisions may relate to procurement, funding or adequate use of health technologies and also to disinvestment in obsolete or ineffective technologies.

Given the importance of HTA and its scientific approach, one might expect that the recommendations of different HTA agencies serving similar populations in reasonably comparable contexts produce similar decisions. But this is not the case, as Dr. Panos Kanavos from the London School of Economics (LSE) illustrated in a recent webinar by CRITERIA*, an Inter-American Development Bank-supported network on priority setting. One of his slides (see below) actually shows significant differences in medicine-related recommendations given by HTA agencies across different jurisdictions.

HTA Recommendations on Medicines, by Jurisdiction

*National Institute for Health and Care Excellence: **Scottish Medicines Consortium; ***Dental and Pharmaceutical Benefits Agency; ****Haute Autorité de Santé.

Source: LSE 2016 presented in webinar by Dr. Kanavos found at Breve 18 of Red CRITERIA.

The drugs marked in orange are the ones where divergent recommendations were received across countries, even among neighboring countries (e.g. England, Scotland, Sweden and France). Take the example of Gefitinib. It was listed with conditions in England, listed without conditions in Scotland, in Sweden it was not accepted, and the benefit was thought to be very minor in France. These differences can be observed for all type of drugs (oncologic drugs, orphan drugs as well as some neurologic drugs).

Why does This Happen?

The difference seems to be related mainly to different interpretations of the same evidence. This shows that evidence-based decision making has as much to do with evidence itself as with its judgement and appraisal.  Social values intervene to i) judge the evidence due to the limits of scientific evidence itself (there is uncertainty, studies may have flaws, there are transferability issues, information is often incomplete and of varying quality etc.); and ii) to incorporate preferences and values that are not easily measured such as fairness, patient autonomy, severity of disease, among others. This, in turn, pinpoints the importance of explicit, deliberative processes through which the available evidence is systematically appraised to come up with a decision. It is during this process of deliberation that social value judgements are made and need to be taken into consideration when making a coverage decision.

In other words, as a result, a decision maker in Costa Rica, Colombia or Brazil may well take advantage of the evidence produced elsewhere after having sorted out the generalizability issues, and still have to go through their own, explicit and transparent deliberative processes to come up with a decision. Consequently, their decisions may well end up being different. Ergo? Thinking about how to implement fair, transparent and participatory deliberative processes is just as important as the evidence itself. There is much to be said in favor of these processes on grounds of principle. But, be aware: we only have limited evidence on the effectiveness of such deliberative processes and how to implement them. Ultimately, this will be the definitive question.

How is this process approached in your country? Who is responsible and how transparent is it? Tell us about it in the comments section below or by mentioning @BIDgente on Twitter.

Download Breve 18: Procurement Policies for Pharmaceuticals

Ursula Giedion es la coordinadora de la Red CRITERIA en el Banco Interamericano de Desarrollo.

*CRITERIA is an initiative by the Inter-American Development Bank (IDB) that aims to support countries in the Latin American and Caribbean region so they have the strong evidence and high quality institutions needed to improve their prioritization and public spending assignment of health. Through stronger processes, collaborative work, knowledge and experience exchange in subjects related to health prioritization, CRITERIA shares ideas and alternative ways to advance towards universal coverage in health in contexts of limited resources and growing costs.

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La salud mejora, ¿solo para algunos?

Lun, 08/28/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Tania Marín Macías.

La salud de la población en América Latina y el Caribe ha mejorado significativamente en las últimas décadas. Por ejemplo, la esperanza de vida de una persona en 1960 era de 56 años en promedio, mientras que en 2016 fue de 77 años, superior al promedio de las regiones en desarrollo.

Asimismo, la mortalidad infantil, que mide el número de muertes durante el primer año de vida, ha disminuido: en 1970, la tasa promedio era de 87 muertes por cada 1000 nacidos vivos, cifra que en 2016 disminuyó a 13. Por otra parte, ha habido una mejora en la salud de los menores de 5 años en distintos países de la región.

Un nuevo curso en línea, Realidad Social Latinoamericana, explora el panorama de salud de la región.

Sin embargo, estas mejorías no se han materializado en la misma magnitud a nivel de todos los grupos sociales. En 2012, la esperanza de vida en las comunidades indígenas de México era de apenas 51 años para las mujeres y 49 años para los hombres; es decir, 25 años menos que los promedios nacionales. Y en Brasil, la esperanza de vida de la población afrodescendiente era seis años menor que en la población blanca. A nivel regional, la mortalidad entre los niños indígenas menores de 1 año es 60% mayor a la de los no indígenas: 48 por cada 1.000 nacimientos frente a 30, respectivamente.

 De la malnutrición a la obesidad, de las infecciones a la hipertensión

América Latina y el Caribe se encuentran entre la desnutrición y la obesidad; las familias ya enfrentan la doble carga de niños con desnutrición y adultos con sobrepeso. Aunque la desnutrición ha disminuido en las últimas décadas, aún existen importantes diferencias entre los países de la región y entre las poblaciones de un mismo país. Por ejemplo, Bolivia pasó de tener una tasa de retraso de crecimiento infantil del 48,6% en 1981 a 27,8% en 2015. Sin embargo, en Costa Rica, Paraguay y la República Dominicana, este porcentaje es del 10%, mientras que en Honduras, se estima que el 95% de los menores de 14 años indígenas sufren de malnutrición.

Además, el sobrepeso y la obesidad han aumentado en todas las edades. Entre 1991 y 2013, la prevalencia de sobrepeso en la región pasó del 45,6 al 57,3% debido en parte  al aumento de alimentos sin valor nutricional y alto contenido energético, así como al sedentarismo. Sumado a dietas y estilos de vida poco saludables, otros factores de riesgo, como el consumo de tabaco y alcohol, han contribuido al incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, cáncer y padecimientos cardiovasculares, que hoy en día son las principales causas de hospitalización, discapacidad y muerte en la región. Los padecimientos crónicos han desplazado de forma acelerada a las enfermedades infecciosas y complicaciones materno-infantiles como causas de muerte en las últimas décadas, tal como se observa en el gráfico a continuación.

 

Capitalizar sobre las ganancias y actuar para prevenir

La intersección entre los avances y los desafíos que estamos experimentando en la región son resultado de las marcadas tendencias en la transición demográfica y epidemiológica. Ante este panorama, los países de la región deben adoptar medidas que les permitan abordar toda la gama de necesidades de salud de su población. Si bien Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Uruguay han realizado reformas sanitarias con el objetivo de lograr la cobertura universal en salud, muchos de los sistemas de salud de la región presentan fragmentación en su modelo de provisión,  financiamiento y en sus políticas de salud. Además, la calidad de los servicios suele ser deficiente, lo cual contribuye a mantener las disparidades en el acceso y estado de salud de distintos grupos de población y al manejo ineficiente de los recursos destinados a la atención a la salud.

Para mejorar la eficiencia y calidad de los servicios de salud, algunas estrategias incluyen:

  • Desarrollo de redes integradas con base en la atención primaria de salud
  • Financiamiento de intervenciones en congruencia con las prioridades de salud y con criterios de costo-efectividad
  • Mejora de la coordinación público-privada
  • Establecimiento de políticas integradas e intersectoriales de recursos humanos
  • Reforzamiento de las políticas para lograr la cobertura universal de salud
  • Diseño e implementación de guías de práctica clínica para guiar las decisiones del personal de salud
  • Diseño e implementación de indicadores de calidad y desempeño de los servicios

Se debe conocer más sobre las estrategias que los países de la región pueden adoptar o han adoptado para avanzar hacia la cobertura universal y responder a las crecientes necesidades de salud, con recursos limitados. En Realidad Social Latinoamericana podrás aprender más:

¿Qué otras soluciones se deberían implementar? ¿Qué iniciativas conoces que estén aprovechando los avances obtenidos? ¿Cómo han respondido los gobiernos a los nuevos desafíos de salud? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente.

Tania Marín Macías es médica y tiene una maestría en Salud Internacional. Actualmente colabora como fellow en la División de Protección Social y Salud de BID.

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Con pacientes empoderados se presta una mejor atención de salud

Lun, 08/21/2017 - 12:53

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Equipo Blog Gente Saludable. 

Entrevista originalmente publicada en la edición de julio del Boletín de la Organización Mundial de la Salud.

(To view this interview in English, click here.)

Hace no mucho tiempo, el acceso a la atención primaria de salud era escaso y de mala calidad. Si bien es mucho lo que debe hacerse todavía para asegurar una atención de calidad para todos, particularmente los más vulnerables, en los últimos años el énfasis puesto en perfeccionar los sistemas de salud ha resultado en mejoras. Ahora los pacientes esperan más de estos sistemas y escucharlos podría ser justamente la clave para promover el desarrollo humano, en todas sus etapas, a juicio de nuestro especialista en políticas de salud y planificación, Federico C. Guanais.

Fred, originalmente un ingeniero civil, obtuvo un PhD en políticas públicas y se animó a contribuir con investigación cuantitativa sobre la medida en que la expansión del acceso a la atención primaria puede mejorar los resultados en el ámbito de la salud. En la siguiente conversación, comparte su pasión y su experiencia.

¿Qué le llevó a hacer de la calidad de la atención de salud un tema de investigación?

Inicialmente, mi investigación sobre salud versó en torno a la expansión de la cobertura de los servicios, un primer paso necesario en las zonas insuficientemente atendidas. Pero sabía que a menos que la prestación de servicios se hiciera con ciertos estándares, una mayor cobertura no mejoraría los resultados en salud. Es ahí cuando el ingeniero que llevo dentro se interesó por resolver los complejos rompecabezas del diseño e implementación de los sistemas de salud, de manera que “los servicios de atención médica para los individuos y poblaciones en efecto aumenten la probabilidad de obtener los resultados deseados”, para citar la definición de calidad de la atención de salud del Instituto de Medicina de los Estados Unidos. Sentí que faltaba la perspectiva de los usuarios y eso me llevó a investigar los sistemas de salud y la prestación de servicios desde la perspectiva del paciente. En los dos últimos años, un grupo de investigadores que incluye a colegas del BID y otras instituciones publicaron una serie de artículos basados en encuestas realizadas en seis países de América Latina y el Caribe, inspiradas en las encuestas de salud internacionales del Commonwealth Fund, un grupo de expertos con sede en Nueva York.

El año pasado usted publicó un estudio sobre este tema en la revista Health affairs. ¿Qué descubrió?

R: Es uno de los estudios basados en las encuestas financiadas por el BID a las que me refiero. Cuando el Commonwealth Fund observó el desempeño de los sistemas de salud en 11 países de ingresos altos, encontró que el 87 % de los pacientes de esos países calificaron la calidad de la atención como “buena”, “muy buena” o “excelente”. En nuestros estudios nosotros replicamos este ejercicio en países de ingresos medianos de América —Brasil, Colombia, El Salvador, Jamaica, México y Panamá— y solo cerca del 40 % de los encuestados calificaron la calidad de la atención que recibían como “buena”, “muy buena” o “excelente”. Utilizando los mismos datos, también encontramos que entre la gente que tiene un lugar fijo de atención, el 40 % de los pacientes afirmaron que los médicos no les dedicaban suficiente tiempo, el 26 % dijeron que los médicos no les explicaban las cosas de una manera comprensible y cerca del 36 % manifestaron que los médicos no revisaban su medicación ni les hablaban sobre los potenciales efectos secundarios. Más aún, nuestro análisis multivariado muestra que estas variables, que son ejemplos de calidad desde la perspectiva de los pacientes, son algunos de los mejores predictores de la confianza en el sistema de salud en su conjunto. Este es un mensaje muy importante para los formuladores de políticas: la experiencia que tienen los pacientes en los servicios de atención primaria es un fuerte predictor del modo en que la gente percibe su sistema nacional de salud como un todo.

¿Por qué en Brasil la expansión de la cobertura de salud no fue de la mano con una alta calidad de la atención?

La experiencia brasileña es importante y representativa de los países de ingresos bajos y medianos que se han propuesto alcanzar una cobertura universal de salud (CUS). Cuando la Constitución de 1988 introdujo la CUS, no había una estrategia de implementación y no fue sino hasta la expansión del Programa de Salud Familiar (Programa Saúde da Familia) —hoy Estrategia de Salud Familiar (Estratégia Saúde da Familia)— que mucha gente de las zonas más pobres tuvo su primera experiencia en el sistema de atención financiado con recursos públicos (Sistema Único de Saúde o SUS). Así, el principal logro del SUS fue el seguimiento y ampliación a escala nacional del Programa de Salud Familiar durante los años 1990 y comienzos de los 2000. Pese a la baja calidad de la atención, ese programa tuvo resultados espectaculares, especialmente en regiones donde la cobertura había sido baja.

¿Por qué Brasil no ha podido prestar una atención de mejor calidad desde entonces?

Cuando la atención primaria de salud se extiende a más gente, esta se siente agradecida de tener acceso a los servicios, pero una vez que lo tiene comienza a pensar en la calidad. Cuando los servicios son provistos a gran escala —en Brasil este modelo de atención primaria atiende a 120 millones de personas— el desafío es crear la infraestructura administrativa y organizacional capaz de asegurar una alta calidad de la atención. En 2011 Brasil lanzó un esquema financiero basado en resultados llamado Programa de Mejoramiento del Acceso y la Calidad de la Atención Primaria (PMAQ por sus siglas en portugués) y sus resultados podrían ofrecer importantes aportes para el mejoramiento de la calidad de la atención primaria a escala.

¿Qué tipo de reformas orientadas a mejorar la calidad de la atención existen en América Latina?

Hay un fuerte consenso en torno a la importancia de mejorar la calidad de la atención primaria y la mayoría de ministerios en América Latina están dispuestos a alcanzar este objetivo a través de reformas. Sin embargo, sobre el terreno es difícil encontrar las estrategias correctas para implementarlas. Brasil, por ejemplo, está intentando hacerlo con el PMAQ y albergo la esperanza de que logrará resultados positivos. Pero se necesita más innovación en el modelo de atención primaria para cumplir con una agenda de ese tipo. Colombia, por ejemplo, lanzó en los 1990 una importante reforma centrada en la cobertura y la protección financiera más que en la atención primaria. Hoy en día, los aseguradores privados que operan bajo el esquema del seguro contributivo se han dado cuenta de que la mejor manera de atender las enfermedades no transmisibles (ENT) es invertir en la atención primaria centrada en el paciente y de alta calidad como una forma de mejorar los resultados en salud y controlar los costos al mismo tiempo, lo cual es un concepto aplicable tanto a los modelos públicos como privados. Chile tiene un sistema de atención primaria fuerte, que presta atención de alta calidad y las reformas recientes apuntan a mejorar el acceso a la atención fuera de horario laboral. Perú obtuvo excelentes resultados con una red de atención primaria centrada en la salud materna e infantil, pero el país está buscando mejorar sus servicios de atención primaria para abordar una gama más amplia de condiciones, especialmente las relativas a las enfermedades no transmisibles, tanto en términos de calidad como de eficiencia, lo que constituye un enfoque ambicioso pero necesario. Una vez más, sin embargo, una cosa es tener la voluntad política para introducir reformas y otra es saber el mejor modo de implementarlas. Este es el desafío. Pienso que la mejor manera es adoptar un enfoque ascendente (de abajo hacia arriba) e implementar la reforma en consulta con los pacientes.

¿Qué tan importante es la calidad de la atención para los esfuerzos orientados a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

R: Siempre es difícil predecir. Tanto los Objetivos de Desarrollo del Milenio como los ODS están centrados en la cobertura y no en la implementación, pero la cobertura por sí sola no es suficiente para garantizar la calidad. En algunos países se debate en torno a cómo se podría alcanzar la cobertura universal y, en última instancia, los ODS, pero se discute poco sobre la calidad de la atención. Debemos enfocarnos realmente en la calidad de la atención para alcanzar los ODS. La calidad de la atención es a menudo una dimensión olvidada. Cobertura y calidad deben ir de la mano.

Su investigación sugiere que un enfoque más centrado en el paciente para la entrega de la atención es la clave para mejorar la calidad. ¿Qué tan dispuestos a adoptar este enfoque se muestran los profesionales y los gestores de la salud?

Ya nos estamos alejando del enfoque “el doctor lo sabe todo”. Uno de los motores de este cambio es la rápida transición epidemiológica de las enfermedades infecciosas a las crónicas. Si uno se vacuna contra la gripe, probablemente está protegido y el problema queda resuelto. Pero las enfermedades no transmisibles —como la diabetes y la hipertensión— son problemas crónicos y el paciente necesita participar en la solución de atención médica para lograr buenos resultados. Asimismo, los médicos necesitan compartir su experiencia y hablarles a los pacientes de una manera que les sea comprensible. América Latina y el Caribe enfrentan altos niveles de ENT —particularmente enfermedades cardiovasculares, diabetes, embolias cerebrales, cáncer y depresión— y estas continuarán siendo un factor importante que contribuye a la necesidad de que los pacientes se empoderen.

¿Hay otros factores que promuevan la necesidad de empoderar a los pacientes?

Sí. Como ya se dijo, las expectativas públicas están cambiando y esto queda claro cuando se comparan los resultados de las encuestas de satisfacción realizadas a la entrada de las clínicas en países de América y de África. Los pacientes de las zonas más pobres y desatendidas en África se alegran con tan solo obtener una cita, de modo que una encuesta hecha en una clínica sobrestimará los resultados de satisfacción porque mucha gente ni siquiera llega al servicio. Este solía ser el caso en América, pero ahora estos pacientes esperan más. Esta sensación de que las expectativas públicas acerca de la calidad de la atención son crecientes es algo positivo y puede conducir a mejoras.

¿Como paciente, te sientes empoderado? ¿Compartes la noción de que los sistemas de salud se han alejado de los enfoques de “saberlo todo”?

Comparte tus experiencias en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

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Empowered patients make better health-care

Lun, 08/21/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Interamerican Development Bank. If you wish to republish this article, please request authorization at sph-communication@iadb.org

Blog Gente Saludable Team.

A version of this interview was originally published in the July edition of the Bulletin of the World Health Organization.

Not so long ago, access to primary health care was scarce and of poor quality. Although much must be done still to ensure quality health-care for all, particularly those most vulnerable, in recent years, the emphasis on bettering health care systems has resulted in improvements. Patients now expect more from these systems and listening to them might just be the key to furthering human development, at all stages, according to our health policy and planning specialist, Frederico C Guanais.

Fred, originally a civil engineer, earned a PhD in public policy and was inspired to contribute quantitative research on the extent to which the expansion of access to primary health care can improve health outcomes. He shares his passion and experience in the following conversation.

What drew you to the quality of health care as a research topic?

My initial health research was on the expansion of coverage of health services – a necessary first step in underserved areas. But I knew that unless services were delivered to a certain standard, increased coverage would not improve health outcomes. This is where the engineer in me got interested in solving the complex puzzles of health systems design and implementation, so that “health services for individuals and populations actually increase the likelihood of desired health outcomes” to quote the Institute of Medicine [in the USA] definition of quality of health care. I felt that the users’ perspective was missing and this led me to do research on health systems and health-care delivery from the patient’s perspective. In the last two years, a research group that includes colleagues from the IDB and other institutions published a series of articles based on the findings of surveys conducted in six countries in Latin America and the Caribbean, inspired by the international health surveys of the Commonwealth Fund, a New York based think tank.

You published a study on this subject last year in the journal Health affairs. What did you find?

This is one of the studies based on the IDB-financed surveys* that I just mentioned. When the Commonwealth Fund looked at the health systems performance of 11 high-income countries, they found that 87% of patients in those countries rate the quality of care as “good”, “very good” or “excellent”. In our studies, we replicated this exercise in middle-income countries across the Americas – Brazil, Colombia, El Salvador, Jamaica, Mexico and Panama – and we found that only about 40% of respondents rated the quality of care they received from the general practitioners, as “good”, “very good” or “excellent”. Using the same data we have also found that, among the people who have a regular place of care, 40% of patients say doctors do not spend enough time with them, 26% say that doctors do not explain things in a way that they can understand, and about 36% say that doctors do not review their medications or discuss the potential side-effects. Moreover, our multivariate analysis shows that these variables, which are examples of quality from the patients’ perspective, are some of the best predictors of trust in the health system as a whole. This is a very important message to policy-makers: the experience patients have at primary care facilities is a strong predictor of how people perceive their national health system as a whole.

Why did the expansion of health coverage in Brazil not go hand-in-hand with a high quality of care?

The Brazilian experience is important and representative for lower and middle-income countries that have rolled out universal health coverage (UHC). When the 1988 constitution introduced UHC, there was no implementation strategy and it was not until the expansion of the Family Health Programme (Programa Saúde da Familia) – now renamed the Estratégia Saúde da Familia (Family Health Strategy) –that many people in poorer areas had their first experience of Brazil’s publicly funded health-care system (Sistema Único de Saúde or SUS). Thus the SUS’s main achievement was the piloting and national scale-up of the Family Health Programme during the 1990s and early 2000s. The Family Health Programme achieved spectacular results, especially in regions where coverage had been low, despite the poor quality of care.

Why has Brazil failed to deliver a better quality of care overall since then?

When primary health care is extended to more people, they are grateful to have access to services but once they have access, they start thinking about quality. When services are provided on a large scale – in Brazil this primary care model serves 120 million people – the challenge is to create the managerial and organizational infrastructure capable of assuring a high quality of care. In 2011, Brazil launched a results-based financing scheme called the National Programme for Improvement of Access and Quality in Primary Care (PMAQ is the acronym in Portuguese) and its results may provide important insights into improving the quality of primary care at scale.

What kind of reforms are there in Latin America aimed at improving the quality of care?

There is a strong consensus around the importance of improving the quality of primary care and most health ministries in the Americas are keen to pursue this goal through reforms. In the field, however, it’s been difficult to find the right strategies to implement such reform. Brazil, for example, is attempting to do so with the PMAQ, and I am hopeful that it will lead to positive results. But more innovation is needed in the primary care model to pursue such an agenda. For example, Colombia launched an important reform in the 1990s focused on coverage and financial protection rather than primary care. Now the private insurers that operate under the contributory insurance scheme have realized that the best way to address noncommunicable diseases (NCDs) is to invest in high-quality, patient-centered primary care as a way to improve health outcomes and control costs at the same time, which is a concept that applies to both public and private models. Chile has a strong primary care system that provides care of high quality, and recent reforms aim to improve access to after-hours care. Peru obtained excellent results with a primary care network focused on maternal and child health, but the country is seeking to improve its primary care services to address a broader range of conditions, especially noncommunicable diseases, aiming at both quality and efficiency – an ambitious but necessary approach. But again: it is one thing to have the political will to usher in reforms and another to know the best way to implement such reforms. This is the challenge. I think the best way is to take a bottomup approach and to implement reform in consultation with patients.

How important is quality of care to efforts to achieve the sustainable development goals (SDGs)?

It is always difficult to predict. The Millennium Development Goals and the SDGs are both focused on coverage not implementation, but coverage alone is not enough to guarantee quality. There is some discussion in some countries on how they might achieve universal coverage and, ultimately the SDGs, but very little discussion about the quality of care. We really need to focus on quality of care to achieve the SDGs. Quality of care is often a forgotten dimension. Coverage and quality of care must go hand in hand.

Your research suggests that a more patient-centered approach to health-care delivery is the key to improving healthcare quality. How willing are health professionals and managers to embrace this approach?

We are already moving away from the traditional doctor-knows-best approach. One of the drivers of this change is the rapid epidemiological transition from infectious to chronic diseases. If you get a flu shot, you are probably protected and the problem is solved. But noncommunicable diseases – such as diabetes and hypertension – are chronic problems and the patient needs to be involved in the health-care solution to achieve good results. Doctors also need to share their expertise and speak to patients in a way that they can understand. Latin America and the Caribbean are facing high levels of NCDs, particularly cardiovascular disease, diabetes, stroke, cancer and depression, and these will continue to be a major factor contributing to the need for patients’ empowerment.

Are other factors driving the need for patients’ empowerment?

Yes, as discussed, public expectations are changing and this is clear when you compare the results of satisfaction surveys conducted at the entrance of clinics in countries in the Americas and in Africa. Patients in poorer, underserved parts of Africa are happy just to get an appointment, so a survey conducted at a clinic will overestimate satisfaction results because many people don’t even reach the facility. This used to be the case in the Americas, but now these patients expect more. This sense of growing public expectations about the quality of care is a positive thing and can lead to improvements.

*If you wish to access this survey, subscribe to our blog here and we will let you know once it’s available!

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Vivimos más pero somos menos saludables, ¿cómo lo enfrentamos?

Lun, 08/14/2017 - 07:00

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Por Pablo Ibarrarán.

Seguramente has leído o escuchado hablar sobre la transición demográfica y los retos que esto genera para los sistemas de salud. La transición demográfica comienza cuando baja la tasa de mortalidad infantil, lo que resulta en cohortes de niños y jóvenes muy numerosas en relación con la población adulta. Conforme pasa el tiempo, aumenta la esperanza de vida de la población, pues normalmente mejoran las condiciones socioeconómicas y el acceso a servicios de salud.

Al mismo tiempo, se reduce la tasa de fecundidad, que en parte se debe a que las parejas notan que ya no es necesario tener muchos hijos para asegurarse que algunos sobrevivan, y a que el acceso a anticonceptivos ha incrementado. A esto se le suman los progresos culturales y sociales que motivan a las mujeres a desarrollarse en distintas áreas y tener menos hijos o posponer sus embarazos.

La transición demográfica, entonces, favorece que haya sociedades donde nacen “pocos” niños (y casi todos sobreviven) pero donde todavía no hay “muchos” adultos mayores. Durante esta etapa, los niños que nacen con altas probabilidades de sobrevivir, en un entorno donde la fecundidad no ha disminuido, se incorporan a la población económicamente activa y entonces se genera un bono demográfico; esto es, relativamente, hay mucha gente trabajando en relación con la población que no trabaja –niños y adultos mayores (tasa de dependencia).

Más adelante, la transición concluye cuando la fecundidad disminuye y la esperanza de vida aumenta; entonces la generación de jóvenes envejece y el porcentaje de adultos mayores aumenta. Una población que tiene un 10% o más de adultos mayores ya se considera una población envejecida.

Si quieres aprender en detalle todo lo que tiene que ver con este fenómeno en América Latina y el Caribe: Inscríbete ya al nuevo curso virtual del BID, Realidad Social Latinoamericana

Retos de las transiciones demográficas

Cuando un país está en etapa avanzada de transición demográfica (como es el caso de Uruguay, Chile y Costa Rica, por ejemplo) surgen nuevos retos. Uno de ellos es el cuidado de los adultos mayores, pues en muchos casos las personas mayores tienen dificultades para desempeñarse por sí solas en la vida diaria.

Otro reto es el aumento en las enfermedades crónicas como resultado de una mayor exposición a factores de riesgo. Hasta hace poco se consideraba que los adultos mayores tenían más propensión a estas enfermedades; en realidad, las enfermedades crónicas ya ocurren en todos los grupos de edad. Sin embargo, son más frecuentes entre los adultos mayores.

Esta situación de aumento de enfermedades crónicas y reducción de enfermedades infecciosas se conoce como transición epidemiológica. Ocurre cuando los países disminuyen la carga de enfermedades infecciosas, como la diarrea, asociadas normalmente con condiciones higiénicas y sanitarias deficientes, y ven aumentar la carga de las enfermedades crónicas. Entre éstas se encuentran la diabetes, hipertensión, condiciones cardíacas y enfermedades pulmonares, que generalmente se asocian a estilos de vida poco saludables, caracterizados por el sedentarismo, tabaquismo, consumo de alimentos de alta densidad calórica y exceso en el consumo del alcohol.

El caso de México

En países como México los principales desafíos del envejecimiento consisten, no tanto en que aumente el número de adultos mayores, como en el deterioro del estado de salud de dichos grupos. La Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento (ENASEM) arroja algunos datos sobre este fenómeno. La encuesta es representativa a nivel nacional para la población a partir de los 50 años y recoge información de tipo longitudinal, siguiendo a las mismas personas a lo largo del tiempo (incorporando a nuevas cohortes periódicamente para mantener la representatividad). Las gráficas a continuación hablan por sí solas.

FIGURA 1: Proporción de personas dependientes (50+) – 2001 vs. 2015


FIGURA 2: Diabetes

FIGURA 3: Hipertensión

Gráficos: Cálculos propios en base a la ENASEM. 

En un periodo muy corto se han observado cambios impresionantes ya que quince años son poquísimos para observar cambios tan substantivos en materia de salud y demografía.

¿Qué significa vivir en situación de dependencia?

Aquí definimos dependencia como la dificultad para realizar al menos una actividad básica de la vida diaria (comer, bañarse, vestirse, trasladarse dentro y fuera de la cama, y usar el inodoro). Pero lo notorio es la tendencia: en todos los grupos de edad, y en especial a partir de los 60 años, aumenta el porcentaje de la población con necesidades de cuidado. Es claro, el problema no es que haya más personas de 70-80 años, sino que las personas de ese grupo de edad mostraron un nivel de dependencia mucho mayor en 2015 que en 2001.

Lo mismo ocurre en el caso de la hipertensión y la diabetes, que son dos de las enfermedades crónicas más prominentes. Por ejemplo, en el caso de la población de 60-69 años, el porcentaje de personas con diabetes aumentó 62,5% (pasando de 16 a 26 personas por cada 100) y el de hipertensión aumentó en 17,5% (pasando de 40 a 47 personas por cada 100).

Hoy estamos enfrentando significativos retos sanitarios y de cuidados, producto de cambios demográficos y epidemiológicos. Los primeros, que son graduales, son consecuencia del aumento en la proporción de personas mayores. Por ejemplo, del total de población de 50 años y más en México, el peso relativo del grupo de 60-69 pasó de 31% a 33%, y el del grupo de 70-79 pasó de 16% a 20% en el período de 2001 a 2015. Los cambios epidemiológicos son más drásticos y reflejan la ausencia o limitaciones de políticas preventivas y estilos de vida poco saludables en materia de alimentación y ejercicio en las últimas décadas.

En el curso REALIDAD SOCIAL LATINOAMERICANA podrás aprender sobre políticas de salud y protección social para enfrentar estos retos, ¡inscríbete ya!

¿Cómo se ve la población mayor en tu país? ¿Qué transformaciones demográficas ha experimentado la zona donde vives? ¿Cuáles son los mayores retos? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Pablo Ibarrarán es Especialista líder en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. 

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Todos son iguales, ¿pero algunos son más iguales que otros en sistemas de salud?

Lun, 08/07/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ursula Giedion. 

A medida que aparecen medicamentos cada vez más costosos, los gobiernos alrededor del mundo enfrentan enormes dilemas políticos a la hora de decidir si los cubren o no. La industria farmacéutica sabe que para los Ministerios de Salud no es tan sencillo como decir “no podemos financiar”, salvo en los pocos casos en que realmente no hay ninguna evidencia sobre la eficacia de la medicina, y que muchas veces terminarán aprobando el financiamiento, aun negociando o regulando los precios.

Un caso notorio ha sido el de un nuevo medicamento, Sofobusivir, que es muy costo efectivo para tratar la hepatitis C y que tiene un precio por paciente de más de 40 mil dólares. Dado el alto número de pacientes con esta enfermedad, si se financiaran todos los tratamientos, el impacto sobre el presupuesto sería altísimo en la mayoría de los países. Como lo dijo recientemente el Ministro de Salud de Colombia, Alejandro Gaviria, a los precios que hoy tienen “estos tratamientos son una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas de salud… si quisiéramos darles a todos los que necesitan este medicamento, el sistema de salud se quebraría”.

Respuestas y estrategias sostenibles

Como una de las respuestas ante este panorama, están proliferando diferentes tipos de fondos especiales para financiar tratamientos y, sobre todo, medicamentos, de alto costo (para el caso de Europa véase un reciente informe de la OMS). En algunos lugares son fondos dedicados exclusivamente a medicamentos oncológicos, como  es el caso del National Cancer Drug Fund del Reino Unido; en otros se centran de manera más general en medicamentos de alto costo, por ejemplo, el Specialized High Cost Drug Program de Alberta, Canadá. En otros se intenta cubrir, de manera más general, tratamientos de alto costo.

América Latina no ha sido ajena a esta tendencia y la cantidad de países en la región que cuentan con este tipo de fondos va en aumento. Estos suelen existir en paralelo con otras estrategias que financian tratamientos más comunes y menos costosos. Por mencionar algunos, está el Fondo Nacional de Recursos de Uruguay, sin duda el más consolidado de todos los que existen en la región; el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos en México; el Programa de Medicamentos de Alto Costo en la República Dominicana, y el Fondo Ley Ricarte Soto de Chile, que se discutió en un reciente webinar de la Red CRITERIA* y en este BREVE. Países como Paraguay o Colombia están pensando en diseñar fondos con propósitos similares: asegurar recursos para poder financiar medicamentos de alto costo.

Retos que enfrentan los tomadores de decisiones de este tipo de fondos:

1. Definir su alcance (por ejemplo, establecer el tipo de tecnologías cubiertas y los límites en montos financieros canalizados por esta vía).
2. Establecer procesos para incorporar de manera ordenada los tratamientos que son objeto de financiación.
3. Involucrar a los médicos, pacientes y ciudadanos en sus procesos de evaluación y decisión.
4. Establecer criterios y métodos para evaluar los beneficios y costos, así como el impacto en los presupuestos de los tratamientos que pueden ser candidatos a ese tipo de fondos.
5. Lograr precios más asequibles mediante regulación o negociación con la industria.
6. Fomentar un uso racional de los mismos

¿Más financiamiento, menos equidad?

Sin embargo, hay un desafío que es aún más grande que todos los anteriores: estos fondos excepcionales plantean cuestionamientos serios para la equidad de nuestros sistemas de salud. Tomemos el ejemplo del fondo catastrófico de Chile; este cubre hoy los medicamentos de alto costo para 14 padecimientos catastróficos y en 2016 benefició solo a unos 3 mil chilenos.

No sorprende que en muchos países haya cuestionamientos por parte de los pacientes que padecen de enfermedades no cubiertas, como lo reportan los medios. Según el economista principal del Kings Fund del Reino Unido, John Appleby, existe el riesgo de que este tipo de fondos socave la regla, con la que comulgan la mayoría de nuestros sistemas de salud, de tratar a todos los pacientes por igual.

Finalmente, ¿es justo y coherente que se usen reglas diferentes para cubrir y financiar pacientes que requieren tratamientos de alto costo en comparación con todos los demás pacientes? Pareciera que con la emergencia de este tipo de fondos se evidencia lo dicho por George Orwell: “Todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.

Descarga el Breve 17: La cobertura de las intervenciones de alto costo en chile: una visión crítica sobre la Ley Ricarte Soto

Ursula Giedion es la coordinadora de la Red CRITERIA en el Banco Interamericano de Desarrollo.

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes.

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Para celebrar la Semana de la Lactancia Materna, dar pecho es la respuesta

Vie, 07/28/2017 - 07:00

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Por Ricardo Pérez Cuevas.

La primera semana de agosto es la Semana Mundial de la Lactancia Materna en 170 países. Considerando su vital importancia, ¿por qué aun no es una fecha que celebramos?

Amamantar es un acto completamente natural y además de aumentar las posibilidades de supervivencia de los bebés, tiene beneficios sobre la salud de las mamás. A pesar de ello, no es una práctica lo suficientemente generalizada. Se estima que solo el 40% de los bebés en el mundo reciben seno materno de manera exclusiva durante los primeros meses de vida. Y aunque que todos los niños deberían recibir leche materna en la primera hora de vida, solo la mitad de los bebés en el mundo lo hace.

Las múltiples ventajas de amamantar

La lactancia es esencial para la salud del bebé y está asociada con un mayor índice de supervivencia en los neonatos.  La leche materna es el alimento perfecto porque aporta todos los nutrientes necesarios para lograr un desarrollo pleno. Además, es inofensiva y contiene anticuerpos que protegen al bebé de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que hoy en día son las principales amenazas y causas de muerte, particularmente en los países en vías de desarrollo.

Dar pecho también es crucial para las mujeres. Aparte de aumentar su bienestar emocional al establecer una conexión madre-hijo, las madres que amamantan más de 12 meses tienen menos riesgo de padecer cáncer de seno invasivo o de ovario.

La lactancia en Mesoamérica

La promoción de la lactancia materna es un componente integral de la agenda de salud de los países de Centroamérica. Por ejemplo, para fortalecer la salud de la niñez, el Ministerio de Salud en Nicaragua ha establecido  la promoción de la lactancia materna  como una de las acciones más importantes. Asimismo en Panamá, mientras el estado promociona los lactarios institucionales,  las empresas privadas pusieron en marcha el primer Banco de Leche Humana Pasteurizada.

La Iniciativa de Salud Mesoamérica (ISM), respaldando los esfuerzos de los gobiernos Centroamericanos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de salud, recolectó información sobre las prácticas de lactancia materna en seis países (Guatemala, Honduras, Nicaragua, México (Chiapas), Panamá y El Salvador) como parte de sus evaluaciones.

Estos fueron algunos de los resultados:

  • Las madres en Mesoamérica iniciaron la lactancia materna y la continuaron durante los primeros seis meses, pero no de forma exclusiva
  • El 65.1% de las madres nicaragüenses y el 79% de las panameñas continuaron amamantando entre los 6 meses y los 2 años de la vida de sus hijos
  • Panamá reportó la cifra más alta de lactancia en la primera hora de vida (89.8%) y El Salvador la más baja (65.6%)
  • La lactancia exclusiva entre 0-6 meses fue más alta en Guatemala (76.8%) y más baja en Panamá (44.5%), y dependió de la edad del niño, siendo más frecuente en el primer mes de vida
  • A pesar de que las mujeres con menor educación y recursos tienen menos acceso a servicios de salud, fueron las más receptivas a las prácticas recomendadas de lactancia
  • Más datos sobre lactancia se encuentran aquí

El gráfico a continuación ilustra el descenso de la lactancia exclusiva tras los seis meses.

Fuente: Breastfeeding Practices among Poor Women in Mesoamerica

Mirando al frente para apostar por la lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación exclusiva del seno materno desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Este parámetro, aunque aparentemente sencillo, es bastante difícil de lograr por múltiples causas de carácter cultural y social, incluyendo:

  • el tipo o la duración del parto;
  • los medicamentos tomados durante el trabajo de parto;
  • el uso de leche artificial o del chupón/chupera (pacifier) desde el inicio;
  • el contexto laboral y social de la mujer;
  • la falta de información sobre las ventajas de la lactancia exclusiva,
  • y las prácticas erróneas de ablactación (introducción de alimentos y líquidos que no son leche materna).

Factores como el lugar de nacimiento y la existencia de una comunidad o grupo de apoyo para las madres pueden favorecer el inicio temprano y la lactancia exclusiva en los primeros seis meses.

Aunque son importantes los esfuerzos para promover la lactancia como una práctica extensiva, es evidente que existe un amplio margen de mejora. Hay que reforzar los programas e intervenciones en el ámbito comunitario, pues este componente de apoyo puede resultar crítico para animar a una madre a amamantar, de manera exclusiva mínimo hasta los seis meses, y si es posible, hasta uno o dos años más tarde.

¿Por qué crees que aún hay resistencia a amamantar? ¿Qué hace falta para promover más, y mejor, esta práctica? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Más madres estrella, menos mortalidad materna

Lun, 07/24/2017 - 07:00

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Por Hugo Godoy. 

A los 14 años, Digna del Carmen, con tres meses de embarazo, acudió al centro de salud de una zona pobre de Honduras con una infección grave generalizada. Pero llegó demasiado tarde y no se pudo salvar ni a ella ni a su bebé.

Como Digna, son 830 las mujeres que fallecen cada día en el mundo por complicaciones relacionadas con el embarazo, el parto y el postparto. La mayoría de esas muertes, que en gran parte podrían evitarse, ocurren en países de ingresos bajos y medios. Hace años que acabar con esa realidad es un objetivo prioritario. La buena noticia es que se ha avanzado considerablemente y nuevas iniciativas están devolviendo la esperanza.

Las muertes maternas en Honduras

Honduras es uno de los países que más ha progresado en la reducción de la mortalidad materna. Entre 1990 y 2013, la tasa disminuyó en un 61%, es decir, de 182 muertes por cada 100.000 niños nacidos vivos a 73, una cifra aún muy elevada pero inferior a la media de 85 fallecimientos que prevalece en la región.

Sin embargo, y a pesar de los avances, la reducción de la tasa de mortalidad materna en el país se detuvo, poniendo en evidencia que el arsenal estratégico de medidas que se estaban aplicando había dejado de ser efectivo.

Por eso, la compleja realidad sanitaria dentro de las comunidades indígenas y vulnerables requiere innovar en las respuestas para así intentar garantizar una atención integral mediante intervenciones continuas, oportunas y de calidad.

Lecciones hondureñas

Esa es la tarea en que se ha embarcado Predisan, con el apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica, una asociación público privada en la que participan el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y las Fundaciones de Carlos Slim y Bill & Melinda Gates. La meta es reducir las brechas de equidad en salud a las que se enfrentan diariamente las poblaciones más pobres de Mesoamérica.

Así nació el proyecto “Madres estrella”, una estrategia integral destinada a motivar a las mujeres en edad fértil y a las embarazadas a que sigan los controles pre y postnatales adecuados, además de que sus partos sean atendidos por personal cualificado.

Inspirado en las planillas de pegatinas de estrellas tan habituales en la estimulación infantil, el proyecto establece una serie de compromisos que, al ser cumplidos, otorga a la madre una estrella por: entrar en el programa antes de las 12 semanas de gestación, asistir a un mínimo de 5 atenciones prenatales, dar a luz con personal cualificado a nivel institucional y recibir atención post-natal entre los 3 y 7 días posteriores al parto. El premio final, si se consiguen todas las estrellas, es un certificado y una canastilla con ropa y útiles para el recién nacido.

De ayer a hoy

Hace tan solo unos años, Franklin López, líder local de Predisan, veía aumentar las cruces negras dibujadas sobre un tablón que colgaba de la pared. Eran todas las mujeres que no habían sobrevivido a la atención inadecuada de un parto en casa, en una localidad con una de las tasas más altas de desnutrición y mortalidad materno-infantil en el país.

Con “Madre estrella”, las cosas han empezado a cambiar. “Hace tres años que no tenemos ninguna muerte por maternidad en el municipio”, asegura Wendy Miralda, la supervisora de enfermería de esta ONG. “Esperamos seguir así”.

Y así siguen. Actualmente 8 de cada 10 mujeres en la zona son identificadas antes de las 12 semanas y casi todos los partos son atendidos en la clínica materno-infantil o en el hospital. Brenda, que con 18 años acaba de ser madre, muestra orgullosa su certificado: “Ser “Madre estrella” es un reconocimiento de mucho valor en nuestra comunidad”, afirma con una enorme sonrisa en el rostro y su hija en los brazos.

¿Qué programas existen en tu país para disminuir las tasas de mortalidad materno-infantil? ¿Crees que programas como “Madre estrella” podrían ser exitosos? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Hugo Godoy es especialista líder en protección social y salud del Banco Interamericano de Desarrollo en Honduras.

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Partos por cesárea, una moda que debería ser la excepción

Lun, 07/17/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Ricardo Pérez Cuevas.

La salud materna es una prioridad que continúa en la agenda de salud de los países en América Latina. En términos generales, los indicadores de salud materna están mejorando: hay más embarazadas que aprovechan de la atención prenatal, más partos institucionales y menos muertes maternas. Sin embargo, todavía queda un margen de mejora muy amplio para la atención del parto. La proporción de partos por cesárea lo confirma, pues es evidente que cada vez hay más cesáreas en toda la región.

El panorama de las cesáreas

El parto por cesárea es el procedimiento quirúrgico más frecuente en el mundo. Existen muchos factores que explican esta tendencia, incluyendo la falta de sustento para realizarlo, incentivos económicos, conveniencia profesional, solicitud de la madre (too posh to push) y sobre-medicalización del nacimiento.

Actualmente no existe un umbral que defina cuál es el porcentaje aceptable de partos por cesárea en relación al total de partos. En el pasado se consideraba que era del 15%. En la actualidad, muchos países tienen porcentajes muy superiores a este umbral.

En América Latina las cifras no son alentadoras, pues la región tiene uno de los más altos porcentajes de cesáreas en el mundo.

República Dominicana, México y Argentina lideran con porcentajes de 60,6%, 47,5% y 43,2%, respectivamente. Estas cifras contrastan con las de países europeos donde la cifra más alta corresponde a Italia (35.7%), seguido de España (25%).

En México, entre más de 600 mil partos, el 49% de madres primerizas tuvo a su bebé por cesárea. La diferencia fue marcada entre instituciones de salud pública orientadas hacia poblaciones más vulnerables (35%) y clínicas privadas (más del 58%).

¿Cuándo es apropiado realizar una cesárea?

Aunque frecuentemente se realiza esta intervención de forma innecesaria, su indicación debe ser justificada para tratar las complicaciones del embarazo y del parto que representan un peligro para la vida de la embarazada y de su bebé. Este procedimiento no debe tomarse a la ligera, y hacerlo no solo carece de beneficios, sino que puede incrementar los riesgos de complicaciones inmediatas y mediatas, tanto para la madre como para el recién nacido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido los siguientes criterios para guiar una práctica correcta de las cesáreas, con el fin de trazar un porcentaje aceptable y mejor definido:
1. Las cesáreas son eficaces para salvar la vida de las madres y los neonatos solamente cuando son necesarias por motivos médicos.
2. A nivel de población, las tasas de cesárea superiores al 10% no están asociadas con una reducción en las tasas de mortalidad materna y neonatal.
3. Las cesáreas pueden provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes, o incluso, la muerte, especialmente en los lugares que carecen de instalaciones o de capacidad para realizar cirugías de forma segura y para tratar las complicaciones quirúrgicas.

Hacia el cambio de tendencias

La participación de las madres en la toma de decisiones a la hora del parto es clave. Un estudio en Inglaterra reportó que muchas cesáreas se realizan de forma “necesaria” debido a fallas de comunicación entre la paciente y el personal de salud. Esto subraya la importancia de asegurar que las embarazadas puedan tomar una decisión debidamente informada.

También hace falta una mejor capacitación médica para orientar a la paciente por el camino recomendable para su caso particular. El deseo de la madre de tener cierta predictibilidad y control sobre el parto, las experiencias de parto y recuperación, y la falta de experiencia de los médicos para atender una variedad de escenarios de parto vaginal (antecedente de cesárea, parto prolongado, entre otros) pueden inclinar la balanza a favor de la cesárea, sin que ésta sea la solución apropiada.

La multiplicidad de estudios sobre cesáreas evidencia que existen muchos factores no clínicos a considerarse, tanto del lado de la oferta como de la demanda, para reducir estos procedimientos. Es necesario un abordaje multidimensional para lograr este objetivo, así como mayor evidencia sobre los efectos que las tasas de cesárea tienen sobre la mortalidad y morbilidad materna y perinatal, los resultados pediátricos y el bienestar psicológico o social. Así, se podrá conducir la tendencia hacia una tasa de partos por cesárea en casos realmente necesarios, asegurando el bienestar pleno de las madres y sus bebés.

¿Tuviste un parto por cesárea? ¿Cómo fue tu experiencia? Si estás embarazada, ¿preferirías que tu parto sea natural o por cesárea? ¿Por qué? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Para que el suicidio nunca sea la salida

Lun, 07/10/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ferdinando Regalia.

Casi 800.000 personas se suicidan cada año. En los jóvenes de entre 15 y 29 años, el suicidio es la segunda causa de muerte. Estos datos reflejan una realidad que, si bien continúa siendo tabú, es sumamente dura. No en vano la serie televisiva Por trece razones se ha convertido en la serie más tuiteada de 2017 hasta la fecha.

El éxito de este drama adolescente, basado en la novela del mismo nombre escrita por Jay Asher y que causa furor entre los adolescentes, radica en las 13 razones que conducen al suicidio de una adolescente de 15 años, Hanna Baker. Baker, que vive una vida aparentemente perfecta en un prototípico suburbio estadounidense, deja grabadas en un casete las 13 razones que la empujan hacia el vacío. Aunque en la pantalla los protagonistas son impotentes, sin posibilidades de evitar el suicidio ni de interactuar con la adolescente, en la realidad hay muchos pasos que se pueden tomar para evitar un desenlace fatal.

Cifras alarmantes sobre una situación alarmante

Reflexión, concienciación y prevención es precisamente lo que se reclama desde numerosas instituciones dedicadas a la salud mental y psicológica. Y es que la mortalidad por suicidio es superior a la combinación de víctimas fatales de la guerra y los homicidios. En muchos países, Estados Unidos entre ellos, es además la segunda causa de mortalidad entre los niños y jóvenes en edad escolar.

Por ello, y considerando que la mayoría de los países no ha establecido una estrategia nacional para la prevención del suicidio, la Organización Mundial de la Salud se planteó como objetivo reducir en un 10% los índices de suicidio como parte de su Plan de Acción de Salud Mental para los años 2013-2020.

Para conseguirlo, asegura que la clave es adoptar un enfoque integral que comprometa a las administraciones públicas, a los medios de comunicación y a la sociedad civil. Con medidas preventivas eficaces, los suicidios pueden evitarse.

Prevenir el suicidio

En primer lugar, hay que restringir el acceso a los medios que facilitan quitarse la vida. Se sabe que la ingesta de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son las formas más comunes de suicidio en el mundo, muchos de los cuales se cometen impulsivamente. Una regulación que limite el acceso a tales productos químicos y a las armas podría salvar vidas.

Segundo, los servicios de salud tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente central. Una identificación temprana de la depresión y un tratamiento eficaz son fundamentales. Asimismo, las comunidades desempeñan una función crucial en la prevención del suicidio. Es vital que brinden soporte a individuos vulnerables, haciendo seguimiento y luchando contra la estigmatización, así como apoyando a quienes han perdido a sus seres queridos por esta causa.

Ser más audaces que las redes sociales

La articulación de estas acciones requiere procedimientos largos y burocráticos. Estos se ven superados por la moderna sociedad digital, en donde los trending topics, los tuits, snaps, y likes de Facebook pueden formar patrones de conducta en tiempos récord.

Por ejemplo, la gran cantidad de noticias relacionadas con el siniestro juego de la Ballena Azul ha llevado a la policía de varios países de América Latina a investigar su posible relación con varios suicidios de jóvenes. El nombre de este peligroso desafío hace referencia a los varamientos colectivos de algunas ballenas que encuentran la muerte en la orilla, y se viralizó a raíz de un reportaje publicado en Rusia, que lo relacionaba con suicidios.

La Ballena Azul aparentemente consiste en incitar a niños y adolescentes a realizar un desafío por 50 días, incluyendo despertarse de madrugada, ver videos de terror, cortarse el brazo con una navaja, acercarse al borde de un precipicio o, como reto final, suicidarse saltando desde un balcón. A pesar de la poca información veraz que existe sobre el juego, el simple eco en las redes puede conducir a muchos menores a considerarlo como algo real, aunque sea ficción.

Permanecer alertas para salvar vidas

La Asociación Nacional de Psicólogos Escolares, la más importante de su tipo en Estados Unidos, ha publicado recientemente unas consideraciones que hacen referencia explícita a los riesgos que plantea la serie de ficción Por 13 razones. Ofrece, además, consejos para educadores, padres y adolescentes sobre cómo enfrentarse al tema y ayudar a prevenir el suicidio juvenil e infantil, a la vez que alerta sobre señales indicativas que apuntan a la necesidad de intervenir.

Amigos, padres, profesores, consejeros, profesionales sanitarios, gestores políticos, todos desempeñan un papel crucial en el éxito de la lucha contra el suicidio infantil y juvenil, para que, por muchas razones que uno piense que haya, quitarse la vida no sea  la salida.

¿Has luchado contra la depresión, la ansiedad u otras condiciones similares? ¿Cómo enfrentaste esa situación? ¿Qué debemos hacer para escuchar mejor a quienes están en riesgo de suicidarse? Escríbenos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ferdinando Regalia es Jefe de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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