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Vivimos más pero somos menos saludables, ¿cómo lo enfrentamos?

Lun, 08/14/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Pablo Ibarrarán.

Seguramente has leído o escuchado hablar sobre la transición demográfica y los retos que esto genera para los sistemas de salud. La transición demográfica comienza cuando baja la tasa de mortalidad infantil, lo que resulta en cohortes de niños y jóvenes muy numerosas en relación con la población adulta. Conforme pasa el tiempo, aumenta la esperanza de vida de la población, pues normalmente mejoran las condiciones socioeconómicas y el acceso a servicios de salud.

Al mismo tiempo, se reduce la tasa de fecundidad, que en parte se debe a que las parejas notan que ya no es necesario tener muchos hijos para asegurarse que algunos sobrevivan, y a que el acceso a anticonceptivos ha incrementado. A esto se le suman los progresos culturales y sociales que motivan a las mujeres a desarrollarse en distintas áreas y tener menos hijos o posponer sus embarazos.

La transición demográfica, entonces, favorece que haya sociedades donde nacen “pocos” niños (y casi todos sobreviven) pero donde todavía no hay “muchos” adultos mayores. Durante esta etapa, los niños que nacen con altas probabilidades de sobrevivir, en un entorno donde la fecundidad no ha disminuido, se incorporan a la población económicamente activa y entonces se genera un bono demográfico; esto es, relativamente, hay mucha gente trabajando en relación con la población que no trabaja –niños y adultos mayores (tasa de dependencia).

Más adelante, la transición concluye cuando la fecundidad disminuye y la esperanza de vida aumenta; entonces la generación de jóvenes envejece y el porcentaje de adultos mayores aumenta. Una población que tiene un 10% o más de adultos mayores ya se considera una población envejecida.

Si quieres aprender en detalle todo lo que tiene que ver con este fenómeno en América Latina y el Caribe: Inscríbete ya al nuevo curso virtual del BID, Realidad Social Latinoamericana

Retos de las transiciones demográficas

Cuando un país está en etapa avanzada de transición demográfica (como es el caso de Uruguay, Chile y Costa Rica, por ejemplo) surgen nuevos retos. Uno de ellos es el cuidado de los adultos mayores, pues en muchos casos las personas mayores tienen dificultades para desempeñarse por sí solas en la vida diaria.

Otro reto es el aumento en las enfermedades crónicas como resultado de una mayor exposición a factores de riesgo. Hasta hace poco se consideraba que los adultos mayores tenían más propensión a estas enfermedades; en realidad, las enfermedades crónicas ya ocurren en todos los grupos de edad. Sin embargo, son más frecuentes entre los adultos mayores.

Esta situación de aumento de enfermedades crónicas y reducción de enfermedades infecciosas se conoce como transición epidemiológica. Ocurre cuando los países disminuyen la carga de enfermedades infecciosas, como la diarrea, asociadas normalmente con condiciones higiénicas y sanitarias deficientes, y ven aumentar la carga de las enfermedades crónicas. Entre éstas se encuentran la diabetes, hipertensión, condiciones cardíacas y enfermedades pulmonares, que generalmente se asocian a estilos de vida poco saludables, caracterizados por el sedentarismo, tabaquismo, consumo de alimentos de alta densidad calórica y exceso en el consumo del alcohol.

El caso de México

En países como México los principales desafíos del envejecimiento consisten, no tanto en que aumente el número de adultos mayores, como en el deterioro del estado de salud de dichos grupos. La Encuesta Nacional de Salud y Envejecimiento (ENASEM) arroja algunos datos sobre este fenómeno. La encuesta es representativa a nivel nacional para la población a partir de los 50 años y recoge información de tipo longitudinal, siguiendo a las mismas personas a lo largo del tiempo (incorporando a nuevas cohortes periódicamente para mantener la representatividad). Las gráficas a continuación hablan por sí solas.

FIGURA 1: Proporción de personas dependientes (50+) – 2001 vs. 2015


FIGURA 2: Diabetes

FIGURA 3: Hipertensión

Gráficos: Cálculos propios en base a la ENASEM. 

En un periodo muy corto se han observado cambios impresionantes ya que quince años son poquísimos para observar cambios tan substantivos en materia de salud y demografía.

¿Qué significa vivir en situación de dependencia?

Aquí definimos dependencia como la dificultad para realizar al menos una actividad básica de la vida diaria (comer, bañarse, vestirse, trasladarse dentro y fuera de la cama, y usar el inodoro). Pero lo notorio es la tendencia: en todos los grupos de edad, y en especial a partir de los 60 años, aumenta el porcentaje de la población con necesidades de cuidado. Es claro, el problema no es que haya más personas de 70-80 años, sino que las personas de ese grupo de edad mostraron un nivel de dependencia mucho mayor en 2015 que en 2001.

Lo mismo ocurre en el caso de la hipertensión y la diabetes, que son dos de las enfermedades crónicas más prominentes. Por ejemplo, en el caso de la población de 60-69 años, el porcentaje de personas con diabetes aumentó 62,5% (pasando de 16 a 26 personas por cada 100) y el de hipertensión aumentó en 17,5% (pasando de 40 a 47 personas por cada 100).

Hoy estamos enfrentando significativos retos sanitarios y de cuidados, producto de cambios demográficos y epidemiológicos. Los primeros, que son graduales, son consecuencia del aumento en la proporción de personas mayores. Por ejemplo, del total de población de 50 años y más en México, el peso relativo del grupo de 60-69 pasó de 31% a 33%, y el del grupo de 70-79 pasó de 16% a 20% en el período de 2001 a 2015. Los cambios epidemiológicos son más drásticos y reflejan la ausencia o limitaciones de políticas preventivas y estilos de vida poco saludables en materia de alimentación y ejercicio en las últimas décadas.

En el curso REALIDAD SOCIAL LATINOAMERICANA podrás aprender sobre políticas de salud y protección social para enfrentar estos retos, ¡inscríbete ya!

¿Cómo se ve la población mayor en tu país? ¿Qué transformaciones demográficas ha experimentado la zona donde vives? ¿Cuáles son los mayores retos? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Pablo Ibarrarán es Especialista líder en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. 

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Todos son iguales, ¿pero algunos son más iguales que otros en sistemas de salud?

Lun, 08/07/2017 - 07:00

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Por Ursula Giedion. 

A medida que aparecen medicamentos cada vez más costosos, los gobiernos alrededor del mundo enfrentan enormes dilemas políticos a la hora de decidir si los cubren o no. La industria farmacéutica sabe que para los Ministerios de Salud no es tan sencillo como decir “no podemos financiar”, salvo en los pocos casos en que realmente no hay ninguna evidencia sobre la eficacia de la medicina, y que muchas veces terminarán aprobando el financiamiento, aun negociando o regulando los precios.

Un caso notorio ha sido el de un nuevo medicamento, Sofobusivir, que es muy costo efectivo para tratar la hepatitis C y que tiene un precio por paciente de más de 40 mil dólares. Dado el alto número de pacientes con esta enfermedad, si se financiaran todos los tratamientos, el impacto sobre el presupuesto sería altísimo en la mayoría de los países. Como lo dijo recientemente el Ministro de Salud de Colombia, Alejandro Gaviria, a los precios que hoy tienen “estos tratamientos son una amenaza para la sostenibilidad de los sistemas de salud… si quisiéramos darles a todos los que necesitan este medicamento, el sistema de salud se quebraría”.

Respuestas y estrategias sostenibles

Como una de las respuestas ante este panorama, están proliferando diferentes tipos de fondos especiales para financiar tratamientos y, sobre todo, medicamentos, de alto costo (para el caso de Europa véase un reciente informe de la OMS). En algunos lugares son fondos dedicados exclusivamente a medicamentos oncológicos, como  es el caso del National Cancer Drug Fund del Reino Unido; en otros se centran de manera más general en medicamentos de alto costo, por ejemplo, el Specialized High Cost Drug Program de Alberta, Canadá. En otros se intenta cubrir, de manera más general, tratamientos de alto costo.

América Latina no ha sido ajena a esta tendencia y la cantidad de países en la región que cuentan con este tipo de fondos va en aumento. Estos suelen existir en paralelo con otras estrategias que financian tratamientos más comunes y menos costosos. Por mencionar algunos, está el Fondo Nacional de Recursos de Uruguay, sin duda el más consolidado de todos los que existen en la región; el Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos en México; el Programa de Medicamentos de Alto Costo en la República Dominicana, y el Fondo Ley Ricarte Soto de Chile, que se discutió en un reciente webinar de la Red CRITERIA* y en este BREVE. Países como Paraguay o Colombia están pensando en diseñar fondos con propósitos similares: asegurar recursos para poder financiar medicamentos de alto costo.

Retos que enfrentan los tomadores de decisiones de este tipo de fondos:

1. Definir su alcance (por ejemplo, establecer el tipo de tecnologías cubiertas y los límites en montos financieros canalizados por esta vía).
2. Establecer procesos para incorporar de manera ordenada los tratamientos que son objeto de financiación.
3. Involucrar a los médicos, pacientes y ciudadanos en sus procesos de evaluación y decisión.
4. Establecer criterios y métodos para evaluar los beneficios y costos, así como el impacto en los presupuestos de los tratamientos que pueden ser candidatos a ese tipo de fondos.
5. Lograr precios más asequibles mediante regulación o negociación con la industria.
6. Fomentar un uso racional de los mismos

¿Más financiamiento, menos equidad?

Sin embargo, hay un desafío que es aún más grande que todos los anteriores: estos fondos excepcionales plantean cuestionamientos serios para la equidad de nuestros sistemas de salud. Tomemos el ejemplo del fondo catastrófico de Chile; este cubre hoy los medicamentos de alto costo para 14 padecimientos catastróficos y en 2016 benefició solo a unos 3 mil chilenos.

No sorprende que en muchos países haya cuestionamientos por parte de los pacientes que padecen de enfermedades no cubiertas, como lo reportan los medios. Según el economista principal del Kings Fund del Reino Unido, John Appleby, existe el riesgo de que este tipo de fondos socave la regla, con la que comulgan la mayoría de nuestros sistemas de salud, de tratar a todos los pacientes por igual.

Finalmente, ¿es justo y coherente que se usen reglas diferentes para cubrir y financiar pacientes que requieren tratamientos de alto costo en comparación con todos los demás pacientes? Pareciera que con la emergencia de este tipo de fondos se evidencia lo dicho por George Orwell: “Todos son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.

Descarga el Breve 17: La cobertura de las intervenciones de alto costo en chile: una visión crítica sobre la Ley Ricarte Soto

Ursula Giedion es la coordinadora de la Red CRITERIA en el Banco Interamericano de Desarrollo.

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes.

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Para celebrar la Semana de la Lactancia Materna, dar pecho es la respuesta

Vie, 07/28/2017 - 07:00

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Por Ricardo Pérez Cuevas.

La primera semana de agosto es la Semana Mundial de la Lactancia Materna en 170 países. Considerando su vital importancia, ¿por qué aun no es una fecha que celebramos?

Amamantar es un acto completamente natural y además de aumentar las posibilidades de supervivencia de los bebés, tiene beneficios sobre la salud de las mamás. A pesar de ello, no es una práctica lo suficientemente generalizada. Se estima que solo el 40% de los bebés en el mundo reciben seno materno de manera exclusiva durante los primeros meses de vida. Y aunque que todos los niños deberían recibir leche materna en la primera hora de vida, solo la mitad de los bebés en el mundo lo hace.

Las múltiples ventajas de amamantar

La lactancia es esencial para la salud del bebé y está asociada con un mayor índice de supervivencia en los neonatos.  La leche materna es el alimento perfecto porque aporta todos los nutrientes necesarios para lograr un desarrollo pleno. Además, es inofensiva y contiene anticuerpos que protegen al bebé de enfermedades frecuentes como la diarrea y la neumonía, que hoy en día son las principales amenazas y causas de muerte, particularmente en los países en vías de desarrollo.

Dar pecho también es crucial para las mujeres. Aparte de aumentar su bienestar emocional al establecer una conexión madre-hijo, las madres que amamantan más de 12 meses tienen menos riesgo de padecer cáncer de seno invasivo o de ovario.

La lactancia en Mesoamérica

La promoción de la lactancia materna es un componente integral de la agenda de salud de los países de Centroamérica. Por ejemplo, para fortalecer la salud de la niñez, el Ministerio de Salud en Nicaragua ha establecido  la promoción de la lactancia materna  como una de las acciones más importantes. Asimismo en Panamá, mientras el estado promociona los lactarios institucionales,  las empresas privadas pusieron en marcha el primer Banco de Leche Humana Pasteurizada.

La Iniciativa de Salud Mesoamérica (ISM), respaldando los esfuerzos de los gobiernos Centroamericanos en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en materia de salud, recolectó información sobre las prácticas de lactancia materna en seis países (Guatemala, Honduras, Nicaragua, México (Chiapas), Panamá y El Salvador) como parte de sus evaluaciones.

Estos fueron algunos de los resultados:

  • Las madres en Mesoamérica iniciaron la lactancia materna y la continuaron durante los primeros seis meses, pero no de forma exclusiva
  • El 65.1% de las madres nicaragüenses y el 79% de las panameñas continuaron amamantando entre los 6 meses y los 2 años de la vida de sus hijos
  • Panamá reportó la cifra más alta de lactancia en la primera hora de vida (89.8%) y El Salvador la más baja (65.6%)
  • La lactancia exclusiva entre 0-6 meses fue más alta en Guatemala (76.8%) y más baja en Panamá (44.5%), y dependió de la edad del niño, siendo más frecuente en el primer mes de vida
  • A pesar de que las mujeres con menor educación y recursos tienen menos acceso a servicios de salud, fueron las más receptivas a las prácticas recomendadas de lactancia
  • Más datos sobre lactancia se encuentran aquí

El gráfico a continuación ilustra el descenso de la lactancia exclusiva tras los seis meses.

Fuente: Breastfeeding Practices among Poor Women in Mesoamerica

Mirando al frente para apostar por la lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación exclusiva del seno materno desde el nacimiento hasta los seis meses de edad. Este parámetro, aunque aparentemente sencillo, es bastante difícil de lograr por múltiples causas de carácter cultural y social, incluyendo:

  • el tipo o la duración del parto;
  • los medicamentos tomados durante el trabajo de parto;
  • el uso de leche artificial o del chupón/chupera (pacifier) desde el inicio;
  • el contexto laboral y social de la mujer;
  • la falta de información sobre las ventajas de la lactancia exclusiva,
  • y las prácticas erróneas de ablactación (introducción de alimentos y líquidos que no son leche materna).

Factores como el lugar de nacimiento y la existencia de una comunidad o grupo de apoyo para las madres pueden favorecer el inicio temprano y la lactancia exclusiva en los primeros seis meses.

Aunque son importantes los esfuerzos para promover la lactancia como una práctica extensiva, es evidente que existe un amplio margen de mejora. Hay que reforzar los programas e intervenciones en el ámbito comunitario, pues este componente de apoyo puede resultar crítico para animar a una madre a amamantar, de manera exclusiva mínimo hasta los seis meses, y si es posible, hasta uno o dos años más tarde.

¿Por qué crees que aún hay resistencia a amamantar? ¿Qué hace falta para promover más, y mejor, esta práctica? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Más madres estrella, menos mortalidad materna

Lun, 07/24/2017 - 07:00

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Por Hugo Godoy. 

A los 14 años, Digna del Carmen, con tres meses de embarazo, acudió al centro de salud de una zona pobre de Honduras con una infección grave generalizada. Pero llegó demasiado tarde y no se pudo salvar ni a ella ni a su bebé.

Como Digna, son 830 las mujeres que fallecen cada día en el mundo por complicaciones relacionadas con el embarazo, el parto y el postparto. La mayoría de esas muertes, que en gran parte podrían evitarse, ocurren en países de ingresos bajos y medios. Hace años que acabar con esa realidad es un objetivo prioritario. La buena noticia es que se ha avanzado considerablemente y nuevas iniciativas están devolviendo la esperanza.

Las muertes maternas en Honduras

Honduras es uno de los países que más ha progresado en la reducción de la mortalidad materna. Entre 1990 y 2013, la tasa disminuyó en un 61%, es decir, de 182 muertes por cada 100.000 niños nacidos vivos a 73, una cifra aún muy elevada pero inferior a la media de 85 fallecimientos que prevalece en la región.

Sin embargo, y a pesar de los avances, la reducción de la tasa de mortalidad materna en el país se detuvo, poniendo en evidencia que el arsenal estratégico de medidas que se estaban aplicando había dejado de ser efectivo.

Por eso, la compleja realidad sanitaria dentro de las comunidades indígenas y vulnerables requiere innovar en las respuestas para así intentar garantizar una atención integral mediante intervenciones continuas, oportunas y de calidad.

Lecciones hondureñas

Esa es la tarea en que se ha embarcado Predisan, con el apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica, una asociación público privada en la que participan el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y las Fundaciones de Carlos Slim y Bill & Melinda Gates. La meta es reducir las brechas de equidad en salud a las que se enfrentan diariamente las poblaciones más pobres de Mesoamérica.

Así nació el proyecto “Madres estrella”, una estrategia integral destinada a motivar a las mujeres en edad fértil y a las embarazadas a que sigan los controles pre y postnatales adecuados, además de que sus partos sean atendidos por personal cualificado.

Inspirado en las planillas de pegatinas de estrellas tan habituales en la estimulación infantil, el proyecto establece una serie de compromisos que, al ser cumplidos, otorga a la madre una estrella por: entrar en el programa antes de las 12 semanas de gestación, asistir a un mínimo de 5 atenciones prenatales, dar a luz con personal cualificado a nivel institucional y recibir atención post-natal entre los 3 y 7 días posteriores al parto. El premio final, si se consiguen todas las estrellas, es un certificado y una canastilla con ropa y útiles para el recién nacido.

De ayer a hoy

Hace tan solo unos años, Franklin López, líder local de Predisan, veía aumentar las cruces negras dibujadas sobre un tablón que colgaba de la pared. Eran todas las mujeres que no habían sobrevivido a la atención inadecuada de un parto en casa, en una localidad con una de las tasas más altas de desnutrición y mortalidad materno-infantil en el país.

Con “Madre estrella”, las cosas han empezado a cambiar. “Hace tres años que no tenemos ninguna muerte por maternidad en el municipio”, asegura Wendy Miralda, la supervisora de enfermería de esta ONG. “Esperamos seguir así”.

Y así siguen. Actualmente 8 de cada 10 mujeres en la zona son identificadas antes de las 12 semanas y casi todos los partos son atendidos en la clínica materno-infantil o en el hospital. Brenda, que con 18 años acaba de ser madre, muestra orgullosa su certificado: “Ser “Madre estrella” es un reconocimiento de mucho valor en nuestra comunidad”, afirma con una enorme sonrisa en el rostro y su hija en los brazos.

¿Qué programas existen en tu país para disminuir las tasas de mortalidad materno-infantil? ¿Crees que programas como “Madre estrella” podrían ser exitosos? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Hugo Godoy es especialista líder en protección social y salud del Banco Interamericano de Desarrollo en Honduras.

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Partos por cesárea, una moda que debería ser la excepción

Lun, 07/17/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Ricardo Pérez Cuevas.

La salud materna es una prioridad que continúa en la agenda de salud de los países en América Latina. En términos generales, los indicadores de salud materna están mejorando: hay más embarazadas que aprovechan de la atención prenatal, más partos institucionales y menos muertes maternas. Sin embargo, todavía queda un margen de mejora muy amplio para la atención del parto. La proporción de partos por cesárea lo confirma, pues es evidente que cada vez hay más cesáreas en toda la región.

El panorama de las cesáreas

El parto por cesárea es el procedimiento quirúrgico más frecuente en el mundo. Existen muchos factores que explican esta tendencia, incluyendo la falta de sustento para realizarlo, incentivos económicos, conveniencia profesional, solicitud de la madre (too posh to push) y sobre-medicalización del nacimiento.

Actualmente no existe un umbral que defina cuál es el porcentaje aceptable de partos por cesárea en relación al total de partos. En el pasado se consideraba que era del 15%. En la actualidad, muchos países tienen porcentajes muy superiores a este umbral.

En América Latina las cifras no son alentadoras, pues la región tiene uno de los más altos porcentajes de cesáreas en el mundo.

República Dominicana, México y Argentina lideran con porcentajes de 60,6%, 47,5% y 43,2%, respectivamente. Estas cifras contrastan con las de países europeos donde la cifra más alta corresponde a Italia (35.7%), seguido de España (25%).

En México, entre más de 600 mil partos, el 49% de madres primerizas tuvo a su bebé por cesárea. La diferencia fue marcada entre instituciones de salud pública orientadas hacia poblaciones más vulnerables (35%) y clínicas privadas (más del 58%).

¿Cuándo es apropiado realizar una cesárea?

Aunque frecuentemente se realiza esta intervención de forma innecesaria, su indicación debe ser justificada para tratar las complicaciones del embarazo y del parto que representan un peligro para la vida de la embarazada y de su bebé. Este procedimiento no debe tomarse a la ligera, y hacerlo no solo carece de beneficios, sino que puede incrementar los riesgos de complicaciones inmediatas y mediatas, tanto para la madre como para el recién nacido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido los siguientes criterios para guiar una práctica correcta de las cesáreas, con el fin de trazar un porcentaje aceptable y mejor definido:
1. Las cesáreas son eficaces para salvar la vida de las madres y los neonatos solamente cuando son necesarias por motivos médicos.
2. A nivel de población, las tasas de cesárea superiores al 10% no están asociadas con una reducción en las tasas de mortalidad materna y neonatal.
3. Las cesáreas pueden provocar complicaciones y discapacidades significativas, a veces permanentes, o incluso, la muerte, especialmente en los lugares que carecen de instalaciones o de capacidad para realizar cirugías de forma segura y para tratar las complicaciones quirúrgicas.

Hacia el cambio de tendencias

La participación de las madres en la toma de decisiones a la hora del parto es clave. Un estudio en Inglaterra reportó que muchas cesáreas se realizan de forma “necesaria” debido a fallas de comunicación entre la paciente y el personal de salud. Esto subraya la importancia de asegurar que las embarazadas puedan tomar una decisión debidamente informada.

También hace falta una mejor capacitación médica para orientar a la paciente por el camino recomendable para su caso particular. El deseo de la madre de tener cierta predictibilidad y control sobre el parto, las experiencias de parto y recuperación, y la falta de experiencia de los médicos para atender una variedad de escenarios de parto vaginal (antecedente de cesárea, parto prolongado, entre otros) pueden inclinar la balanza a favor de la cesárea, sin que ésta sea la solución apropiada.

La multiplicidad de estudios sobre cesáreas evidencia que existen muchos factores no clínicos a considerarse, tanto del lado de la oferta como de la demanda, para reducir estos procedimientos. Es necesario un abordaje multidimensional para lograr este objetivo, así como mayor evidencia sobre los efectos que las tasas de cesárea tienen sobre la mortalidad y morbilidad materna y perinatal, los resultados pediátricos y el bienestar psicológico o social. Así, se podrá conducir la tendencia hacia una tasa de partos por cesárea en casos realmente necesarios, asegurando el bienestar pleno de las madres y sus bebés.

¿Tuviste un parto por cesárea? ¿Cómo fue tu experiencia? Si estás embarazada, ¿preferirías que tu parto sea natural o por cesárea? ¿Por qué? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Para que el suicidio nunca sea la salida

Lun, 07/10/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ferdinando Regalia.

Casi 800.000 personas se suicidan cada año. En los jóvenes de entre 15 y 29 años, el suicidio es la segunda causa de muerte. Estos datos reflejan una realidad que, si bien continúa siendo tabú, es sumamente dura. No en vano la serie televisiva Por trece razones se ha convertido en la serie más tuiteada de 2017 hasta la fecha.

El éxito de este drama adolescente, basado en la novela del mismo nombre escrita por Jay Asher y que causa furor entre los adolescentes, radica en las 13 razones que conducen al suicidio de una adolescente de 15 años, Hanna Baker. Baker, que vive una vida aparentemente perfecta en un prototípico suburbio estadounidense, deja grabadas en un casete las 13 razones que la empujan hacia el vacío. Aunque en la pantalla los protagonistas son impotentes, sin posibilidades de evitar el suicidio ni de interactuar con la adolescente, en la realidad hay muchos pasos que se pueden tomar para evitar un desenlace fatal.

Cifras alarmantes sobre una situación alarmante

Reflexión, concienciación y prevención es precisamente lo que se reclama desde numerosas instituciones dedicadas a la salud mental y psicológica. Y es que la mortalidad por suicidio es superior a la combinación de víctimas fatales de la guerra y los homicidios. En muchos países, Estados Unidos entre ellos, es además la segunda causa de mortalidad entre los niños y jóvenes en edad escolar.

Por ello, y considerando que la mayoría de los países no ha establecido una estrategia nacional para la prevención del suicidio, la Organización Mundial de la Salud se planteó como objetivo reducir en un 10% los índices de suicidio como parte de su Plan de Acción de Salud Mental para los años 2013-2020.

Para conseguirlo, asegura que la clave es adoptar un enfoque integral que comprometa a las administraciones públicas, a los medios de comunicación y a la sociedad civil. Con medidas preventivas eficaces, los suicidios pueden evitarse.

Prevenir el suicidio

En primer lugar, hay que restringir el acceso a los medios que facilitan quitarse la vida. Se sabe que la ingesta de plaguicidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son las formas más comunes de suicidio en el mundo, muchos de los cuales se cometen impulsivamente. Una regulación que limite el acceso a tales productos químicos y a las armas podría salvar vidas.

Segundo, los servicios de salud tienen que incorporar la prevención del suicidio como un componente central. Una identificación temprana de la depresión y un tratamiento eficaz son fundamentales. Asimismo, las comunidades desempeñan una función crucial en la prevención del suicidio. Es vital que brinden soporte a individuos vulnerables, haciendo seguimiento y luchando contra la estigmatización, así como apoyando a quienes han perdido a sus seres queridos por esta causa.

Ser más audaces que las redes sociales

La articulación de estas acciones requiere procedimientos largos y burocráticos. Estos se ven superados por la moderna sociedad digital, en donde los trending topics, los tuits, snaps, y likes de Facebook pueden formar patrones de conducta en tiempos récord.

Por ejemplo, la gran cantidad de noticias relacionadas con el siniestro juego de la Ballena Azul ha llevado a la policía de varios países de América Latina a investigar su posible relación con varios suicidios de jóvenes. El nombre de este peligroso desafío hace referencia a los varamientos colectivos de algunas ballenas que encuentran la muerte en la orilla, y se viralizó a raíz de un reportaje publicado en Rusia, que lo relacionaba con suicidios.

La Ballena Azul aparentemente consiste en incitar a niños y adolescentes a realizar un desafío por 50 días, incluyendo despertarse de madrugada, ver videos de terror, cortarse el brazo con una navaja, acercarse al borde de un precipicio o, como reto final, suicidarse saltando desde un balcón. A pesar de la poca información veraz que existe sobre el juego, el simple eco en las redes puede conducir a muchos menores a considerarlo como algo real, aunque sea ficción.

Permanecer alertas para salvar vidas

La Asociación Nacional de Psicólogos Escolares, la más importante de su tipo en Estados Unidos, ha publicado recientemente unas consideraciones que hacen referencia explícita a los riesgos que plantea la serie de ficción Por 13 razones. Ofrece, además, consejos para educadores, padres y adolescentes sobre cómo enfrentarse al tema y ayudar a prevenir el suicidio juvenil e infantil, a la vez que alerta sobre señales indicativas que apuntan a la necesidad de intervenir.

Amigos, padres, profesores, consejeros, profesionales sanitarios, gestores políticos, todos desempeñan un papel crucial en el éxito de la lucha contra el suicidio infantil y juvenil, para que, por muchas razones que uno piense que haya, quitarse la vida no sea  la salida.

¿Has luchado contra la depresión, la ansiedad u otras condiciones similares? ¿Cómo enfrentaste esa situación? ¿Qué debemos hacer para escuchar mejor a quienes están en riesgo de suicidarse? Escríbenos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ferdinando Regalia es Jefe de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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¿Cómo pueden las Asociaciones Público Privadas fortalecer los sistemas de salud en la región?

Vie, 06/30/2017 - 16:26

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Por Ignacio Astorga.

Las Asociaciones Público Privadas (APP) en el ámbito de la salud se han convertido en una estrategia plausible para mejorar el acceso, la disponibilidad y la calidad de los servicios, particularmente aquellos orientados a la población más vulnerable. Sin embargo, a pesar de los beneficios que brinda este modelo, persiste la resistencia en muchos países de la región. ¿A qué se debe?

  • Muchos las consideran una amenaza de privatización.
  • Hay temor de que resulten en el cobro por los servicios, como sucede con las autopistas o aeropuertos.
  • Se asocia a posibles despidos de los funcionarios públicos.
  • Existe la percepción de que los modelos tradicionales de contratos en el sector público ya funcionan lo suficientemente bien y que no es necesario cambiarlos.

Sin embargo, tomando en cuenta los beneficios que las APP ofrecen sobre los esquemas tradicionales, es clave hacer una evaluación cuidadosa que compare ambos modelos.

Lo que ofrecen las APP en salud

Un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo en Perú, compara precisamente el desempeño de los modelos de contratación tradicional y el de las APP en hospitales. Estas son las dos conclusiones importantes:

1. Donde la construcción de un hospital está programada para finalizar en un plazo de tres años, en el marco de las APP tardará un año más, y en el de los contratos tradicionales, tres más. (Ver gráfico.)
2. Mientras las APP no han presentado sobreprecios en la construcción, en los contratos tradicionales el incremento promedio es del 30%. (Ver gráfico.)

Resultados similares se observaron en España y Chile. Aunque los modelos de APP son distintos de acuerdo al país, llama la atención que el denominador común de las APP es que los contratos se planifican para el largo plazo. En consecuencia, las empresas reciben los pagos una vez que concluye la construcción. En contraste, en el modelo tradicional se efectúan contratos de corto o mediano plazo, con pagos realizados a medida que avanza la obra. Asimismo, en todos los casos, los pagos al concesionario los hace el estado y los usuarios no pagan nada.

Lecciones y recomendaciones

Un reciente análisis sobre cómo las APP pueden mejorar los servicios de salud que atienden a la población más vulnerable subraya algunas lecciones para que su inversión en la región sea mayor. Para empezar, es crítico evaluar y comparar diversas metodologías para la materialización de políticas públicas sostenibles. La utilización de mecanismos de contratación que agreguen mayor valor para los ciudadanos es altamente recomendable. Estos modelos permitirán entregar servicios en un plazo más corto y con menos desviaciones respecto al presupuesto aprobado.

Además, es evidente la necesidad de contar con apoyo político para generar estrategias que combinen gestión del cambio y negociación con los actores involucrados, asegurando los derechos de los usuarios y trabajadores.

Aunque los beneficios observados en los proyectos de APP son evidentes, hay que evitar caer en la tentación de asumir que éstas pueden solucionarlo todo (sesgo optimista). Si un proyecto está mal estructurado desde un inicio, el marco APP no lo mejorará.

Pasos necesarios antes de implementar una APP en el sector salud (Ver gráfico complementario):

1. Estudio de red: Análisis de la oferta, demanda y producción que permita determinar cuáles proyectos son más prioritarios y relevantes para el funcionamiento de la red. Aquí la clave no es analizar los establecimientos de manera aislada, sino en interacción con otros.
2. Estudio de prefactibilidad: Profundizar el análisis de oferta, demanda y producción en el establecimiento priorizado para asegurar que el proyecto cuenta con demanda sanitaria adecuada, así como con los recursos de producción para asegurar los servicios.
3. Evaluación: Con el debido apoyo político, marco legal y capacidad de pago, la evaluación es clave para establecer la conveniencia de posicionar las APP como práctica sobre el modelo tradicional. Elementos importantes de la evaluación incluyen monto, localización y alcance del servicio.

Es indispensable fortalecer los procesos de planificación, preparación y evaluación para sustentar debidamente cualquier programa de inversión o desarrollo en el sector salud.

Un análisis más detallado se encuentra aquí.

¿Qué experiencias has tenido con las APP en el sector salud? ¿Qué lecciones pueden aplicarse en tu país? ¿Crees que funcionan mejor que los modelos tradicionales? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ignacio Astorga es especialista líder en salud de la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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Mosquitos portadores de innovación

Lun, 06/26/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ralf Moreno. 

Cada año, las enfermedades transmitidas por mosquitos (ETM) matan a más de 1 millón de personas e infectan a más de 700 millones. Además del terrible impacto en la salud, el costo económico derivado de las ETM es  abrumador. Se estima que solo en las Américas el virus ha significado un gasto de US$ 18 mil millones desde su aparición.

Durante las últimas décadas se han realizado múltiples esfuerzos por controlar la población de mosquitos y frenar la incidencia de ETM, aunque con resultados variables o infructuosos. Por ejemplo, la incidencia mundial del dengue se ha triplicado con respecto a 50 años atrás. Las razones son múltiples: ausencia de programas de control sostenibles, resistencia a los insecticidas, y uso limitado de los mismos debido a su impacto ambiental.

¿Qué soluciones hay?

La respuesta podría describirse con una palabra: innovación. Un ejemplo de esto es un proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo junto con el GovLab que, enfocado en el Crowdsourcing, buscó soluciones ágiles para el Zika y otras ETM. Encontraron que, entre otros, el análisis predictivo es una estrategia poderosa para combatir estas enfermedades. Pero quizás una de las alternativas más promisorias para combatirlas es la biotecnología, es decir, tecnología aplicada a seres vivos. Específicamente, hablamos de mosquitos modificados genéticamente.

Aunque hay varias técnicas como la esterilización genética y el gene-drive, la más extendida actualmente consiste en insertar un gen en los mosquitos macho que impide que las larvas lleguen a la adultez. Para mantener vivos a los mosquitos en cautiverio, se les administra una sustancia química que inhibe el crecimiento de este gen. Al liberarlos para que se reproduzcan con hembras silvestres, las larvas resultantes heredan la mutación y mueren, ya que la sustancia que inhibe al gen no existe en el medio ambiente. Este proceso debe repetirse  hasta que la población local de mosquitos se reduzca, evitando así el contagio de ETM.

Cabe recalcar que este gen es específico para el Aedes Aegypti (mosquito que transmite dengue, fiebre amarilla, Zika y Chikungunya) y no produce ningún tipo de toxina, previniendo que se transmita a otras especies o que sea tóxico para los organismos que entran en contacto con el mosquito.

Pruebas piloto en ciudades de Brasil, Islas Caimán y Panamá han reportado una reducción de más del 90% en la población de mosquitos con este método. Lo que aún desconocemos, sin embargo, es el impacto a largo plazo que la reducción de estos mosquitos, que actúan como polinizadores, pudiera tener sobre el ecosistema.

“Cuando los científicos llegaron aquí en 2012 [Tubiacanga, Río de Janeiro], teníamos dudas. Pero luego tuvimos reuniones donde nos explicaron por qué se necesitaba liberar los mosquitos y los residentes aceptamos participar. Ahora estoy orgulloso de ser parte del proyecto”.

Adaptado de “Promising new tools to fight Aedes mosquitoes

Aún más lejos (y más seguro)

Una alternativa a la modificación genética es el control biológico con microorganismos. El ejemplo más extendido es el uso de la bacteria Wolbachia, que al ser inoculada en mosquitos, impide el crecimiento de virus y parásitos que generan enfermedades como el dengue y la malaria.

Una ventaja de usar esta técnica es que los mosquitos infectados transmiten esta bacteria a su descendencia y a mosquitos silvestres, convirtiéndose en un proceso auto-sostenible. Además, esta bacteria es segura en términos ecológicos, pues no infecta a los humanos u otros vertebrados y no extermina a los mosquitos. Hasta ahora, los resultados de laboratorio son prometedores teniendo en cuenta los resultados de algunas pruebas iniciales en Australia, Brasil, Indonesia, Vietnam y Colombia, pero solo el tiempo dirá.

¿Cómo hacer que la tecnología sea una respuesta viable?

Los mosquitos modificados, por sí solos, no pueden ser utilizados como estrategia de salud pública. Primero, es necesario informar propiamente a la población general, a quienes toman decisiones y a las comunidades afectadas sobre el uso de la biotecnología para este propósito. Uno de los grandes retos de las innovaciones biotecnológicas es el miedo o desconfianza que producen, pues muchos desconocen las ventajas y peligros reales asociados a ellas.

La información adecuada es clave para tomar decisiones responsables y con base en evidencia, de acuerdo al contexto y a necesidades locales, y donde se sopesen los posibles riesgos. Si se corroboraran la eficacia y la seguridad de éstas técnicas, y con el apoyo de la opinión pública, podríamos entrar en una era donde las enfermedades transmitidas por mosquitos sean tan solo un mal recuerdo.

¿Te has visto afectado por alguna ETM? ¿Crees que la biotecnología podría ofrecer una solución eficiente y sostenible? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ralf Moreno es consultor en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. Obtuvo su título de médico en Colombia y posteriormente realizó una maestría en Políticas Globales en Salud en la Universidad de Tokio.

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Distress en la Diabetes, ¿qué es y por qué determina la lucha?

Lun, 06/19/2017 - 14:25

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Ricardo Pérez Cuevas.

Para ningún médico es fácil comunicarle a un paciente que tiene diabetes. Tampoco es fácil brindar apoyo emocional al darle la noticia. Generalmente la diabetes genera angustia y muchas preguntas, sobre todo con relación al cambio de vida que esto implica para asegurar el autocuidado. Pero, ¿qué es el autocuidado y por qué es tan difícil practicarlo?

En pacientes con enfermedades crónicas, como la diabetes, el autocuidado es esencial para lograr los mejores resultados posibles. Esto implica tomar los medicamentos como fueron prescritos y hacer cambios en el estilo de vida como alimentarse de forma saludable y ejercitarse regularmente. No es fácil lograrlo. En efecto, solo un tercio de los pacientes con diabetes logran tener un control adecuado de su enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay tres grupos de factores determinantes que dificultan esta práctica:

1. Las características y severidad de la enfermedad.

2. Las características intrapersonales como edad, género, estado psicológico (distress) y aspectos psiquiátricos (depresión)

3. El entorno social y familiar, además de la comunicación entre el paciente y el médico.

El distress, una carga muy pesada

Entre estos factores, el distress destaca por representar una carga emocional importante. La diabetes provoca fuertes respuestas psicológicas como frustración, enojo, ansiedad, desaliento y estrés. Algunos pacientes responden positivamente (eustress), pero otros reaccionan negativamente (distress).

El distress como consecuencia de la diabetes es una respuesta emocional ante una enfermedad que cambia la perspectiva de vida del paciente. La carga emocional se debe, en gran parte, a los requerimientos que el manejo de la diabetes demanda constantemente (cambiar la alimentación, acudir frecuentemente al médico, asistir a estudios de laboratorio, entre otros).

La Escala de Distress de Diabetes (DDS por su nombre en inglés) fue ideada para entender mejor el estado emocional de los pacientes con diabetes. La escala mide tres ejes del distress: el régimen de tratamiento; las relaciones interpersonales y las relaciones con el médico.

La escala de distress se adaptó para América Latina, particularmente para México. La aplicación de la escala permitió identificar que hasta el 20% de los pacientes con diabetes sufren distress, en comparación al 2%-12% de la población sin diabetes que lo sufre. Asimismo, reveló que para los pacientes con distress, la probabilidad de no cumplir con las indicaciones más importantes del autocuidado es mayor. En consecuencia, la posibilidad de controlar mejor la enfermedad se reduce.

¿Cómo mitigar sus efectos?

Los pacientes y sus familiares tienen el papel más importante para manejar el distress, seguidos del personal de salud. Es importante que el paciente busque apoyo psicológico, de preferencia alguien especializado en enfermedades crónicas, al detectar un impacto emocional. Los grupos de autoayuda son otra opción. En muchos casos, es recomendable que los familiares cercanos, principalmente los cuidadores primarios, reciban orientación para brindar un apoyo apropiado, especialmente porque la falta de apoyo genera más distress.

El personal de salud debe estar capacitado para identificar el distress en sus pacientes con base en las escalas DDS, que prometen un pronóstico bastante confiable. Es clave que la diabetes se trate de manera holística, incluyendo aspectos como la nutrición, la psicología, entre otros.

La comunicación constante y con base en la empatía entre el paciente y el personal de salud es crítica. Los pacientes tienen derecho a aclarar sus dudas, aprender sobre el autocuidado y, sobre todo, participar en la toma de decisiones acerca del tratamiento. Por ejemplo, algunos pacientes requieren insulina y no siempre tienen información clara sobre la forma adecuada de aplicársela. Considerando el contexto cultural, social y personal del paciente, el personal de salud debe ganarse la confianza del paciente para transmitirle que el autocuidado es esencial.

Autocuidado, autocuidado, autocuidado

El autocuidado es crítico, pero puede ser difícil de aplicar si el paciente no recibe indicaciones claras que enfaticen por qué es básico. Un estudio en México reveló que solo la mitad de los pacientes con diabetes recibieron indicaciones sobre una alimentación adecuada. Desde el punto de vista del paciente, los cambios alimentarios pueden ser un reto debido a aspectos culturales, de preferencias, por falta de conocimiento para prepararlos y de costos (los alimentos más baratos son los que tienen alto contenido de carbohidratos).

El ejercicio físico es un desafío adicional; los pacientes deben ser evaluados para saber cuál es el ejercicio apropiado y en qué condiciones realizarlo. Los monitoreos rutinarios de la glucosa en la sangre ayudan al paciente a controlar mejor la diabetes.

Los pacientes que tienen menor distress tienen un mejor control de la enfermedad, por ello es indispensable que tanto el paciente como el personal de salud trabajen para asegurar un estado emocional fuerte y un régimen de autocuidado riguroso.

Si padeces de diabetes, ¿has experimentado distress? ¿Cómo lo has manejado? ¿Qué hace falta para ayudarte a superarlo? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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¿Media hora de mi tiempo puede salvar tres vidas?

Lun, 06/12/2017 - 15:45

Por Carolina González Acero.

Invertir 30 minutos de tu tiempo en donar sangre puede salvar hasta tres vidas. Así como lo has escuchado. El proceso de donación de sangre toma aproximadamente 30 minutos y los 450 mililitros de sangre extraídos de cada donante, descompuestos en el centro de transfusión en glóbulos rojos, plasma y plaquetas, pueden salvar hasta tres vidas, ya que cada uno de los componentes es utilizado para fines diferentes. Suena a una manera eficiente y no tan complicada de hacer la diferencia, ¿no? En la práctica, sin embargo, hace falta acción e información.

La demanda de sangre es crítica, pero la respuesta suele ser insuficiente

Según estimaciones de la Cruz Roja, cada 3 segundos alguien necesita sangre, pero sin una conciencia generalizada respecto a la importancia de la donación voluntaria, el potencial de salvar vidas se reduce. Solamente en 74 países el 90% de las unidades de sangre se obtienen voluntariamente mientras que, en 72 países, más del 50% del suministro de sangre proviene de familiares o de donantes remunerados. Las tasas de donación de sangre son bajas: en los países de altos ingresos corresponde a 33,1 por cada 1.000 habitantes y en los países de medianos y bajos ingresos solo alcanza el 11.7 y 4.6, respectivamente.

Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para atender las necesidades más básicas de un país, se necesita por lo menos que el 1% de la población done sangre. Pero en muchos países la tasa de donación es inferior inclusive al 1%, gran parte de la cual no se hace de forma voluntaria. En este escenario, estamos bastante lejos de alcanzar la meta propuesta por la OMS para que el 100% de las donaciones de sangre sean voluntarias para el año 2020. Esto garantizaría una oferta de sangre segura, de calidad y continua en cada país.

La escasa participación en las campañas de donación de sangre es alarmante si se tiene en cuenta que:

1. Anualmente se realizan aproximadamente 234 millones de cirugías en el mundo, incluyendo cirugías por cánceres, traumas y complicaciones en el embarazo. Todas ellas requieren de sangre segura e inmediata.

2. Las necesidades de sangre, y de sus componentes, son diversas. Por ejemplo, la demanda de glóbulos rojos varía; una operación de cadera requiere entre 6 y 8 transfusiones, un parto complicado entre 4 y 6 y un accidente de tráfico entre 20 y 30 transfusiones. En el caso del plasma, una enfermedad del hígado puede requerir entre 6 y 8 transfusiones. En cuanto a las plaquetas, los enfermos de leucemia llegan a necesitar hasta 200 transfusiones.

3. En los países con mayores avances medicinales, aumenta la demanda por sangre para atender procedimientos más complicados, que permitan garantizar la supervivencia del paciente, su recuperación y una salud estable.

4. En los países menos desarrollados, en donde la provisión de servicios de salud aún es un desafío, gran parte de las transfusiones de sangre se requieren para atender complicaciones durante el embarazo y parto. La transfusión sanguínea es una de las intervenciones más efectivas en los centros que atienden emergencias obstétricas, ya que puede prevenir hasta un cuarto de las muertes maternas cada año.

5. En los países que batallan contra la malaria, la demanda de transfusiones de sangre es considerable para los niños que padecen anemia crónica como consecuencia de la malaria, que a su vez se exacerba por la desnutrición.

6. Los accidentes de tránsito matan a más de 1.2 millones de personas y causan entre 20 y 50 millones de heridos cada año. Para la mayoría de ellos, la transfusión sanguínea es crítica durante las primeras 24 horas del tratamiento.

Cambiar la situación no solo depende de ti, sino que te puede beneficiar

Si bien es clave que los sistemas de salud hagan su parte estimulando la donación voluntaria a través de redes de organización efectivas que garanticen el acceso a transfusiones de sangre a todos los sectores de la población, independientemente de su condición, tú puedes hacer aún más.

Es urgente tomar conciencia sobre lo crítico que resulta esta escasa respuesta: 9 de cada 10 personas necesitarán de esa donación en algún momento de su vida para sobrevivir.

Podemos revertir la situación donando sangre de forma periódica, recordando siempre que la sangre tiene fecha de vencimiento. Aunque los requisitos varían por país, por lo general para donar se necesita ser mayor de edad, contar con un buen estado de salud y no haber contraído enfermedades de transmisión sexual.

Aparte de potencialmente salvar 3 vidas, donar sangre te beneficia así:  

1. Satisfacción personal invirtiendo tan solo 30 minutos de manera altruista

2. Motivación para mantener un estilo de vida saludable

3. Impulso para realizarte chequeos regulares

4. La posibilidad de equilibrar los niveles de hierro en el cuerpo e incluso mejorar los flujos sanguíneos

Ahora que sabes cuánta diferencia puedes hacer, ¿te animas a donar sangre? ¿Qué requisitos y necesidades hay en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Carolina González Acero es especialista en salud en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en la oficina de República Dominicana.

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“Superbugs” and Antibiotics: Why You Should Pay Attention

Mié, 06/07/2017 - 10:10

Copyright © 2017. Inter-American Development Bank. If you wish to republish this article, please request authorization to sph-communication@iadb.org.

By Andrea Ulrich.

We can all remember a time when we got hurt as children – whether by skinning our knees on the sidewalks or falling from a swing set. Our parents immediately washed the wound with soap and water to decrease the risk of infection. If the wound did become infected, we would fight it the same way we have been fighting infection for a century: with antibiotics.

However, with the recent rise of antibiotic-resistant bacteria, all that might change. The medicines we have trusted for years to kill bacteria may soon become obsolete, and in fact, some already have. How did we get to this point?

When antibiotics are not properly administered, such as when a patient does not take the full prescribed dose of medication, some bacterial strains survive. These resistant bacteria then reproduce and spread through the body, propagating antibiotic-resistant bacteria often referred to as “superbugs” that can no longer be treated with traditional medication. As a result, certain strains of superbugs have wreaked havoc on communities and health systems, such as Staphylococcus aureus (MRSA), which is resistant to methicillin, or multi-drug resistant tuberculosis (MDR-TB).

A widespread phenomenon

Strains immune to antibiotics are more widespread than we think. The British Medical Journal published a study that analyzed more than 70,000 samples of E. coli bacteria from children with urinary tract infections. For children in non-member countries of OECD —a list that includes most countries in Latin America— the numbers are alarming: almost 80% of E. coli samples were resistant to ampicillin, 70% to co-trimoxazole and 60% to co-amoxiclav, which are all frequently–prescribed antibiotics.

Results from a 2009 study analyzed samples of K. pneumoniae, a bacterium that can cause serious diseases such as pneumonia and can spread easily among children and the elderly. The study showed that the percentage of resistance to standardized treatments was 55% in Guatemala, 58% in Paraguay, and 69% in Peru.

Children are most at risk

Children are at a particularly high risk for contracting this kind of infection in part because their immune system has not fully developed. For example, infants are ten times more likely than adults to contract a Salmonella infection. To review how antibiotic resistance is affecting this population, Case Western Reserve University analyzed data from 100,000 patients in 48 children’s hospitals across the United States. They found that the percentage of children infected with antibiotic-resistant enterobacteria has increased by 700% in just 8 years.

Where do “superbugs” come from?

The causes of bacterial immunity to antibiotics are varied. One of the most common reasons is the excessive or inappropriate prescription of antibiotics by health personnel. For example, doctors frequently prescribe antibiotics to treat colds or the flu, even though antibiotics have no effect in treating viral infections.

Likewise, poor regulation of the drug market has facilitated access to antibiotics without the need for a prescription, thereby fueling an increased trend of self-medication. In Latin America, this kind of antibiotic use has grown significantly, particularly in Peru, Venezuela, Uruguay and Brazil.

Standard practices of agricultural and livestock production also aggravate the problem. The widespread practice of providing cattle with antibiotics is a significant cause of the increase in superbugs. Evidence indicates that antibiotic-resistant bacteria that cattle have developed in their digestive system can then be transmitted directly to humans.

Urgent action must be taken

Recognizing the gravity of this situation, the World Health Organization (WHO) has stated that bacterial resistance “threatens the very essence of modern medicine” and that inappropriate use of antibiotics “has put every nation at risk.” Although there are promising developments regarding new drugs to tackle certain strains of resistant bacteria, no silver bullet exists. The question, then, is how we respond to this public health crisis.

The WHO has outlined a global plan of action to address this issue. They recommend raising awareness of the problem; strengthening surveillance and research initiatives; reducing the incidence of infections through improved sanitation and hygiene; optimizing the use of antimicrobial drugs in humans and animals and investing sustainably in new medicines, diagnostic tools and vaccines.

What could you do to prevent this from happening to you? In your medical or personal decisions, how could you help stem the tide of increased antibiotic resistance? Tell us in the comments section or mention @BIDgente on Twitter.

Andrea Ulrich is a consultant at the Social Protection and Health Division at the IDB. 

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Las “Superbacterias” y los antibióticos: Por qué prestar atención

Lun, 06/05/2017 - 08:20

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Autor Invitado.

Seguramente todos recordamos que alguna vez que nos lastimamos siendo niños, la reacción de los adultos fue lavar nuestras heridas con agua y jabón. Desde entonces aprendimos que esto disminuye el riesgo de infección. Si la herida se infectaba, la combatíamos de la forma en que lo hemos venido haciendo desde hace un siglo: con antibióticos.

Con el paso de los años y el aumento de organismos y bacterias resistentes a los antibióticos, eso está cambiando. Las medicinas en las que hemos confiado durante años podrían volverse obsoletas y, de hecho, algunas ya lo son. ¿Cómo hemos llegado a este punto?

Cuando los antibióticos se consumen de manera inadecuada, por ejemplo, al dejar incompleto el tratamiento, algunas cepas bacterianas sobreviven a la dosis de medicamento. Entonces esas bacterias resistentes se reproducen y se extienden por el cuerpo, convirtiéndose en “superbacterias” que ya no pueden ser tratadas con medicinas tradicionales. Es el caso de la Staphylococcus Aureus (MRSA, por sus siglas en inglés), resistente a la meticilina, o la tuberculosis (MDR-TB en inglés), resistente a múltiples medicamentos.

Un fenómeno más común de lo que quisiéramos

Las cepas resistentes a los antibióticos están más extendidas de lo que creemos. El British Medical Journal publicó una investigación de más de 70.000 muestras de la bacteria E. Coli extraída de niños con infecciones urinarias. En los niños de países no miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) -la mayoría en América Latina- las cifras son alarmantes: casi el 80% de las muestras de E. Coli resultaron resistentes a la ampicilina, el 70 % al co-trimoxazol y el 60% al co-amoxiclav, todos ellos antibióticos de uso habitual.

Alarman asimismo los datos referentes a América Latina: en un estudio de 2009 en que se aislaron muestras de K. pneumoniae, los investigadores encontraron que el porcentaje de resistencia a tratamientos estandarizados fue del 55% en Guatemala, 58% en Paraguay, y 69% en Perú. La resistencia a esta bacteria es una amenaza para la salud pública pues, al provocar enfermedades de gravedad como la neumonía, puede extenderse fácilmente entre niños y ancianos.

Los niños son los más vulnerables

En este escenario los niños, particularmente los más pequeños, están en mayor peligro en parte debido a que su sistema inmunológico no está completamente desarrollado. Por ejemplo, los infantes son diez veces más vulnerables a contraer la infección de Salmonella que los adultos. Lo que es más, el porcentaje de niños infectados por enterobacterias resistentes a los antibióticos se ha incrementado un 700% en apenas 8 años, de acuerdo a un estudio actual realizado por la Case Western Reserve University en cerca de 100.000 pacientes de 48 hospitales infantiles en Estados Unidos.

¿De dónde salen las “Superbacterias?”

Las causas de la resistencia bacteriana a los antibióticos son variadas. Una de las razones más habituales es la prescripción de antibióticos por parte del personal de salud de manera excesiva o inapropiada. Por ejemplo, es muy común que los médicos receten antibióticos para tratar catarro o gripe, a pesar de que no son efectivos para este propósito al tratarse de  infecciones virales y no bacterianas.

Asimismo, la escasa regulación en el mercado de medicamentos, que facilita el acceso a los antibióticos sin necesidad de receta, ha resultado en que la población se “automedique.” En América Latina el consumo de antibióticos ha crecido de manera significativa, principalmente en Perú, Venezuela, Uruguay y Brasil.

Las producciones agrícolas y ganaderas intensivas, propias de nuestra época, agravan el problema. La práctica extendida de medicar al ganado con antibióticos es una de las causas principales del aumento de las “superbacterias.” Las bacterias resistentes a los antibióticos que el ganado desarrolla en su sistema digestivo pueden ser transmitidas a los humanos que consumen su carne.

Hay que tomar medidas urgentes

La Organización Mundial de la Salud (OMS), reconociendo la gravedad de esta situación, ha expresado que la resistencia bacteriana “amenaza la misma esencia de la medicina moderna” y que el uso inapropiado de antibióticos “ha puesto a cada nación en riesgo.” Aunque hay avances prometedores respecto a nuevos medicamentos que puedan confrontar la propagación de las bacterias resistentes, no existen soluciones milagrosas. La pregunta entonces es, ¿cómo responder a esta crisis de salud pública?

Para enfrentar el problema, la OMS ha trazado un plan de acción global para enfrentar esta crisis. Éste incluye los siguientes puntos: concienciar a la opinión pública sobre el problema; aumentar la vigilancia y la investigación del tema; reducir la incidencia de las infecciones a través de instalaciones sanitarias e higiene efectivas; optimizar el uso de medicamentos antimicrobianos en humanos y animales y, finalmente, fomentar una inversión sostenible que tenga en consideración las necesidades de todos los países y que permita aumentar la inversión en nuevas medicinas, herramientas de diagnóstico y vacunas.

Y tú, ¿qué podrías hacer para evitar que te suceda? ¿En tus decisiones médicas o personales, cómo podrías ayudar a contener los avances de las “superbacterias”? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Andrea Ulrich es miembro de la Fundación Global Health Corps y trabaja como consultora en la División de Protección Social y Salud del BID. 

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Dia Mundial Sin Tabaco: Déjalo todo, también la pipa y los cigarros electrónicos

Vie, 05/26/2017 - 18:01

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Tania Marin.

Aunque hoy son pocos los que ponen en duda los efectos nocivos del tabaco sobre la salud, persisten las nociones erróneas de que fumar cigarro electrónico o pipa de agua es “menos malo.”  

El uso del tabaco continúa siendo un problema de salud pública mundial. En América Latina, el consumo por parte de las mujeres ha aumentado, particularmente entre las adolescentes en países como Argentina. La buena noticia es que una mayor consciencia, sumada a la adopción de políticas públicas anti-tabaco y a la aplicación del Convenio Marco Internacional para el Control de Tabaco, ha resultado en una disminución global en su consumo. Pero esto no es suficiente; aún hay mucha desinformación respecto al riesgo que representa consumirlo.

El mercado no ha tardado en responder

Los cigarrillos manufacturados son los favoritos entre fumadores a pesar de que sus consecuencias para la salud son conocidas e irrefutables. Ante esto y con la promesa de lograr los mismos efectos sin consecuencias negativas, el mercado ofrece a los consumidores alternativas supuestamente menos dañinas. Recientemente, los cigarrillos electrónicos y las pipas de agua se han popularizado como reemplazos al cigarrillo. Sin embargo, ninguna opción es tan saludable como piensas.

Mito 1: Los cigarros electrónicos son menos nocivos y no generan dependencia.

Los cigarros electrónicos (e-cigarettes o e-cigs en inglés) son dispositivos electrónicos que, al calentar una solución (e-liquid en inglés), crean un aerosol, usualmente saborizado, que las personas inhalan. En muchos lugares, se ha adoptado el anglicismo vaping para referirse al acto de inhalar el aerosol producido por el cigarro electrónico.

Los riesgos a la salud causados por estos dispositivos están asociados al tipo de sustancia que suministran. El aerosol que producen contiene múltiples sustancias tóxicas como glicoles, aldehídos, metales, partículas de silicato, entre otros, y se ha comprobado que estas sustancias contaminan el cuerpo.

Existen dos tipos de cigarros electrónicos: los que suministran nicotina y los que no. La nicotina que generan los cigarros electrónicos produce los efectos ya conocidos: genera adicción y favorece el desarrollo de células cancerígenas, además, tiene efectos adversos sobre el desarrollo fetal. Los cigarros electrónicos no deben ser utilizados por niños o por mujeres embarazadas o en edad reproductiva.

Aunque el número y nivel de toxinas generadas por el uso de los cigarros electrónicos, en promedio, suele ser menor que en los cigarros comunes, en algunos casos se han detectado concentraciones iguales o incluso mayores, o toxinas que ni siquiera se encuentran en los cigarros comunes.

Al tratarse de un producto relativamente nuevo, son controversiales porque hace falta mayor y mejor evidencia para determinar si los cigarros electrónicos pudieran representar una alternativa efectiva para dejar de fumar, y cuáles serían los efectos de su consumo a largo plazo. Sin embargo, la evidencia existente demuestra que las consecuencias son iguales o, por lo menos, similares a las ocasionadas por los cigarros comunes. Por todo ello, e incluso debido a intereses comerciales, la regulación de los cigarros electrónicos varía sustancialmente entre países.

Mito 2: Las pipas de agua no contienen nicotina.

Las pipas de agua, también conocidas como shisha, hooka o narguile, funcionan con carbón, cuyo vapor es aspirado a través de una manguera. El consumo de pipas de agua como tabaco es bajo en América Latina, sin embargo, los estudios en la región son escasos. Lo que se sabe es que hay una creencia bastante extendida, aunque sin fundamento, de que el agua “filtra” el humo antes de ser inhalado. Debido a la diseminación del tabaco con sabor, se piensa erróneamente que no se está consumiendo tabaco o nicotina.

El consumo de tabaco mediante pipas de agua se ha asociado a enfermedades respiratorias, dentales y de la cavidad oral. Los efectos a largo plazo del uso regular de pipas de agua también está asociado con enfermedades como el cáncer oral, esofágico, carcinoma gástrico, la bronquitis crónica, enfisema pulmonar, aumento del riesgo cardiovascular, entre otros padecimientos. Si bien es cierto que existen pipas de agua que son preparadas sin tabaco, el humo que éstas producen tiene los mismos componentes tóxicos que las preparadas con tabaco, a excepción de la nicotina.

Más allá de los mitos, es una realidad que ni los cigarros electrónicos ni las pipas de agua son innocuos, al contrario, son más dañinos para la salud de lo que piensas. En muchos casos, las consecuencias son similares a las producidas por los cigarrillos normales, aún para los fumadores pasivos. Es así que su uso es una forma más –no inocente-– de consumir tabaco.

En el Día Mundial sin Tabaco, vale la pena recalcar que no importa cómo fumes, el impacto sobre tu salud puede ser muy grave, por lo tanto, es mejor evitarlo. Ahora que sabes sobre los efectos negativos de los cigarros electrónicos y las pipas de agua, ¿cómo harías (o has hecho) para dejar de consumir tabaco? ¿Qué regulaciones existen en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

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Startups para la inclusión de las personas con discapacidad, ¿qué propondrías?

Lun, 05/22/2017 - 11:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Patricia Jara.

Las startups están de moda. Se trata de una tendencia que goza de gran popularidad y básicamente consiste en impulsar el desarrollo de nuevos negocios a partir de ideas innovadoras que simplifiquen procesos y generen mejores resultados. Así, surgen diversas convocatorias a eventos de creación colectiva donde se buscan soluciones a problemas concretos presentados como desafíos. Eventos de esta naturaleza invitan al despliegue de la creatividad y provocan a la imaginación para resolver problemas. Cuando el desafío tiene que ver con las discapacidades, es inevitable pensar en las múltiples posibilidades que ofrece la tecnología.

Probablemente vengan a la mente imágenes relacionadas con la robótica de la discapacidad, esto es, el desarrollo de dispositivos diseñados para corregir limitaciones de movilidad o la creación de herramientas para favorecer la comunicación de las personas con discapacidad visual, auditiva o del habla. La gama de aplicaciones es extraordinaria y es posible encontrar desde prototipos de nuevas sillas de ruedas, hasta ayudas técnicas que operan como verdaderas extensiones del propio cuerpo, como manos, brazos y piernas y que logran una increíble efectividad funcional. Este ámbito del desarrollo tecnológico es, sin duda, uno de los principales aportes de la ciencia moderna a la inclusión de las personas con discapacidad.

Más allá de lo obvio

Hace algunos meses, el Servicio Nacional de la Discapacidad de Chile, con apoyo del Laboratorio de Gobierno, la organización Lead to Change y el Banco Interamericano de Desarrollo, lanzó un desafío abierto a la ciudadanía para recoger ideas innovadoras que mejoren las condiciones de vida de las personas con discapacidad. Entre las propuestas finalistas, un número importante se enfocaba en desarrollo tecnológico aplicado a ayudas técnicas para desenvolvimiento funcional de las personas con discapacidad.

Hubo, sin embargo, una iniciativa que llamó particularmente mi atención. Se trata de un modelo de gestión para la continuidad de la atención y el seguimiento a pacientes crónicos de alta complejidad. Consiste en generar un canal de comunicación entre el equipo tratante del hospital y el equipo del consultorio mediante telemedicina. Inicialmente, no le vi mayor gracia porque me pareció una idea poco innovadora, más centrada en la gestión y sobre una práctica que debería existir de todos modos. Sin embargo, cambié radicalmente de opinión cuando escuché a los médicos del hospital Ezequiel González Cortés presentar los fundamentos de su iniciativa.

Aunque el modelo de redes asistenciales contempla un marco así, en la práctica es difícil la articulación entre niveles. Más aún cuando se trata de dar seguimiento a un paciente que egresa de una estadía hospitalaria y regresa a su comunidad. En ausencia de un protocolo más estructurado que le dé continuidad a la atención, son los propios pacientes y sus familiares quienes asumen los enormes costos que esto genera. Además, deben seguir trasladándose al hospital para la realización de sus controles, lo cual implica tiempo, esfuerzo y dinero adicional. Esto afecta la continuidad de los tratamientos y la vigilancia de las condiciones de salud, pues las personas descontinúan las visitas o simplemente abandonan el tratamiento, con un impacto negativo directo sobre su salud.

¿Qué beneficios aporta esta startup?

La telemedicina como estrategia de comunicación para discutir casos complejos y compartir criterios sobre procesos de rehabilitación entre los equipos clínicos, particularmente al momento de transferir pacientes, ofrece importantes beneficios.

Por un lado, puede disminuir significativamente las visitas hospitalarias de los usuarios al trasladar las citas para control y tratamiento a la unidad de salud o al centro comunitario de rehabilitación más cercano a su domicilio. Así, favorece la permanencia del paciente en su comunidad, manteniendo a su vez la continuidad de los tratamientos, algo fundamental especialmente si se trata de potenciar procesos de rehabilitación.

Definitivamente, la integración de redes asistenciales mediante protocolos de comunicación continua entre equipos clínicos debería ser habitual en los sistemas de salud. Pero sabemos que, en la práctica, es necesario reinventar los esquemas de gestión que los hagan más eficientes en su funcionamiento y más eficaces para los usuarios. Así, la telemedicina se convierte en una propuesta aparentemente sencilla pero de muy bajo costo, alto potencial de réplica y altos retornos para los equipos de salud y sus pacientes.

Y tú, ¿cómo utilizarías un startup para revolucionar la salud de las personas con discapacidad? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es socióloga en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo en la oficina de Chile.

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La salud infantil mejora en América Latina

Mar, 05/16/2017 - 07:00

Copyright © 2017. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org.

Por Ricardo Perez y Tanía Marín Macías.

El claro descenso de la mortalidad de los menores de cinco años en América Latina se acerca esperanzadoramente a uno de los retos fundamentales de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Reducir las altas tasas de mortalidad infantil en el mundo fue uno de los objetivos que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consideró prioritarios para el nuevo milenio. En América Latina esas cifras eran especialmente dramáticas. En Bolivia, de cada 1.000 niños nacidos en el año 2000, cerca de 80 morían antes de cumplir los cinco años y en Perú, fallecían casi 40. Quince años después esas tasas se redujeron a la mitad.

Además de esta reducción en la mortalidad infantil, diferentes indicadores mostraron mejoras significativas en el estado de salud de los niños menores de cinco años en siete países de América Latina: México, Costa Rica, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil y Argentina. Ese avance no se puede asociar únicamente a la cobertura pública sanitaria, sino que es el resultado de la combinación de varios factores. El cambiante contexto político, económico y social de los últimos 15 años, así como los determinantes sociales de la salud, abonaron el terreno hacia el optimismo.

En estos países, los Gobiernos otorgan cobertura sanitaria a los niños menores de cinco años de dos maneras distintas: a través de planes explícitos de beneficios que delimitan claramente cuáles son las intervenciones en materia de salud cubiertas por el Estado (Argentina, México y Bolivia) o como parte de sus Sistemas Nacionales de Salud (Brasil, Colombia, Costa Rica y Perú). Ambas formas de actuación incluyen la atención prenatal, por lo que el parto y sus complicaciones se encuentran cubiertos, así como las enfermedades neonatales, la vacunación, el control sanitario preventivo para los niños y la atención médica general y de urgencias.

Con independencia del sistema de cobertura, la desnutrición infantil crónica disminuyó en todos los países, hubo reducciones significativas en la mortalidad de los menores de cinco años o en la mortalidad infantil causada por infecciones respiratorias y en el caso de las defunciones de neonatos o provocadas por enfermedades diarreicas las cifras se redujeron a la mitad.

A excepción de Bolivia, hoy más del 90% de los partos tiene lugar en centros sanitarios y en muchos casos esa cifra es superior al 95%. Sin embargo, con el aumento de los partos institucionalizados se ha registrado un incremento en el número de cesáreas practicadas que, en algunos casos, se han duplicado o triplicado. De hecho, el porcentaje de cesáreas se encuentra muy por encima del 15 % recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que permite suponer que en muchos supuestos se realizan de forma injustificada. En México y Colombia más del 40% de los nacimientos son por cesárea y en Brasil esta cifra supera el 50%. Asimismo, el porcentaje de bebés prematuros aumentó en todos los países analizados y se encuentra por encima del 7%, destacando el caso de Costa Rica en el que se estima que un 13,6% de los nacimientos son prematuros.

La cobertura sanitaria que estos siete países de América Latina ofrecen a los niños menores de cinco años, unida a la influencia positiva del contexto social, local e incluso internacional alientan un futuro esperanzador. Sin embargo, el análisis de las condiciones de salud de este sector de la población sigue ofreciendo un panorama muy sensible a problemas no resueltos y emergentes que, por un lado, se caracterizan por la persistencia de las consecuencias de la desnutrición o las defunciones por diarrea y, por otro, enfatizan la necesidad de abordar nuevas realidades como la prematuridad o las cesáreas innecesarias cuyas incidencias en el desarrollo y el estado de salud de los niños son muy negativas.

Ricardo Pérez Cuevas es médico, especialista sénior en salud y editor del Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

Tania Marín Macías es médica y tiene una maestría en Salud Internacional. Actualmente colabora como fellow en la División de Protección Social y Salud de BID.

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Un grupo de Whatsapp en Belice ayuda a diagnosticar complicaciones en el embarazo

Lun, 05/08/2017 - 07:00

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Por Ignez Tristao.

– “Veo unas ramificaciones en el lado izquierdo”, aprecia un doctor al ver en la pantalla la ecografía ultrasonido que se le está realizando a una mujer embarazada.

– “Sí. Yo creo que se trata de unas micro calcificaciones”, señala otro médico al ver la ecografía.

– “En efecto. Tiene múltiples calcificaciones. Podría ser una complicación”, sentencia un tercer galeno, que analiza con detalle los movimientos del feto a través del monitor.

Las imágenes de la ecografía alertan de que algo se está complicando en el embarazo de la mujer. Hasta 12 médicos ginecólogos y generales analizan y discuten las imágenes en tiempo real. Sin embargo, ninguno de ellos está en la misma sala. Ni siquiera en el mismo hospital. Solo uno de los médicos está junto a la mujer realizándole un monitoreo mediante el uso del diagnóstico por ultrasonido. Conforme va obteniendo las imágenes de la prueba, las comparte a través de su teléfono inteligente con el resto de sus compañeros.

Son un grupo de médicos conectados a través de un grupo de Whatsapp gestionado por el Ministerio de Salud de Belice, con el apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica. Los médicos han sido capacitados para diagnosticar imágenes de ultrasonido a través de esta innovadora tecnología.

Durante los últimos meses de 2016, el grupo se estuvo entrenando para esta nueva metodología de diagnóstico de imágenes y recibió el apoyo de médicos ginecólogos especializados en Honduras. Ahora ha llegado el momento de comenzar a diagnosticar e interpretar imágenes en casos reales.

La doctora Natalia Beer, asesora técnica de Salud Materna e Infantil del Ministerio de Salud de Belice, muestra su optimismo por las implicaciones prácticas que puede aportar este proyecto. “Esta herramienta va a facilitar el acceso a especialistas a mujeres que viven en áreas rurales y desfavorecidas, donde hay complicaciones para acceder a médicos ginecólogos”, concluye la doctora Beer.

La doctora Stephanie Rivero, oficial médico del Hospital Comunitario de San Ignacio en Belice, reconoce que esta nueva técnica supone “un gran avance” para su trabajo diario. “El diagnóstico de imágenes de ultrasonido de embarazos a través de grupos de Whatsapp va a permitir que mejoremos la calidad y la rapidez de los diagnósticos de las complicaciones en el embarazo. Es una herramienta de gran utilidad para ocasiones en las que un médico se encuentra solo y tiene dudas sobre el estado de una paciente. Esta innovación tecnológica va a permitir que, de manera colectiva y en tiempo real, se apoye a ese médico mediante la interpretación colectiva de las imágenes. Es realmente rápido”, indica la doctora Rivero.

Esta doctora asegura que la nueva metodología va a ser “muy eficaz” para diagnosticar con rapidez complicaciones como placentas previas, sufrimiento fetal, incluso lesiones producidas por traumas. “Estoy convencida de que este sistema va a ayudar a salvar vidas. Por ejemplo, un diagnóstico temprano y acertado de una placenta previa puede salvar la vida de una madre. Y este sistema va a permitir hacerlo”, concluye.

En los últimos cinco años, el Ministerio de Salud de Belice, con el apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica, ha puesto en marcha importantes medidas enfocadas a mejorar la calidad de los servicios de salud que se presentan a mujeres y niños. Los resultados durante este periodo han demostrado que el país ha logrado importantes avances en esta materia. Uno de los datos más destacados es el hecho de que en los últimos cinco años se ha incrementado en más de 70 puntos porcentuales el manejo adecuado de las complicaciones obstétricas.

¿Conoces iniciativas que acercan mejores servicios de salud a comunidades con menos acceso en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ignez Tristao es especialista en Salud en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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Así funcionan las transferencias condicionadas en el área de la salud

Lun, 05/01/2017 - 07:00

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Por Pablo Ibarrarán.

El uso de los servicios de salud por parte de las poblaciones más desfavorecidas en la región, así como sus condiciones de salud, han mejorado en los últimos años. Esto se debe, en parte, a que alrededor de 30 millones de familias en América Latina y el Caribe participan en algún tipo de programa de transferencias monetarias condicionadas (PTMC), en el que reciben periódicamente apoyos monetarios del gobierno.  Muchas veces, lo primero que la gente piensa es que se trata de una dádiva y que no hay cambios estructurales en las familias. Sin embargo, la realidad es diferente.

¿Qué buscan los programas de transferencias condicionadas?

Los programas de transferencias condicionadas implican un pacto social entre el gobierno y las familias que viven en condición de pobreza. Por un lado, el gobierno se compromete a brindar servicios de salud y educación para las familias. Por otro lado, las familias se comprometen a cumplir con una serie de compromisos, como asegurarse de que los niños vayan a la escuela y a controles médicos.

La idea es que, al cumplir con estos compromisos, los niños de hoy sean adultos con mayor salud y educación mañana. Además, al cumplir con los compromisos las familias reciben apoyos monetarios de manera regular. Por ello, el dinero que el gobierno destina a estos programas es una inversión a largo plazo que puede traducirse en mejoras a la productividad en el futuro.

Los PTMC incentivan la demanda por servicios de salud, pues inciden sobre algunos de los determinantes sociales de la salud. Sabemos que para algunas familias es difícil cubrir los costos directos e indirectos de asistir al centro de salud, incluso si los servicios son gratuitos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud y otros estudios han reconocido la importancia de impulsar la demanda por servicios de salud, que es justamente lo que pretenden los PTMC. Mediante los apoyos monetarios, estos programas buscan romper las barreras económicas, además de brindar información a las familias sobre la importancia y los métodos de cuidado y promoción de la salud.

En salud, ¿funcionan los PTMC?

El objetivo de corto plazo de los programas es aumentar el uso de servicios preventivos de salud, principalmente en niños, niñas y mujeres embarazadas. Existe amplia evidencia que los PTMC cumplen con este propósito. En prácticamente todos los países se ha reportado aumentos significativos en el uso de servicios de salud. De acuerdo con evidencia, en el caso de los niños, el uso de los servicios de salud pasó del 44% al 64% en Honduras y del 20% al 28% en Jamaica (el rango de impactos va de 6,3 puntos porcentuales (p.p.) en Nicaragua a 33 p.p. en Colombia).  Existen estudios que describen los casos de Colombia, Brasil, y una revisión general.

Otro indicador de interés es la atención del parto por personal calificado, que aumentó en 11 p.p. en México y en 12 p.p. en El Salvador (el mismo estudio reporta aumentos de 36 p.p. en India). Finalmente, hay evidencia que en Brasil los controles de salud aumentaron también para los hermanos mayores: los niños y jóvenes de 7 a 17 años, que no tenían que ir al médico como condición, también tuvieron un incremento en asistencia. Esto muestra que los programas lograron cambiar comportamientos más allá de las acciones especificadas como condicionalidades.

Si bien el objetivo inmediato de los PTMC es acercar a la gente a los servicios de salud, lo importante es mejorar la salud de la población. Es importante aclarar que, aunque esto ya no depende de los programas, sino de la calidad de los servicios de salud, se debe analizar si los PTMC han impactado las condiciones de salud de la población beneficiaria

Aquí también hay buenas noticias. En México se documentó una disminución de 4,6 p.p. en el porcentaje de niños con bajo peso al nacer y del 56% en las hospitalizaciones de niños de 0 a -2 años, lo que evidencia la efectividad de los controles preventivos de salud. En Brasil, la probabilidad de ocurrencia de mortalidad en niños y niñas menores de 5 años bajó entre 6% y 17% entre los beneficiarios de Bosa Familia respecto a grupos similares que no participaron, en particular por causas asociadas a la pobreza como la desnutrición y la diarrea. También en México, donde el programa promueve que todos los miembros del hogar usen los servicios de salud, un estudio para zonas rurales en 2007 mostró que la tasa de vacunación entre adultos mayores para influenza, neumococos y tétanos aumentó entre 5 y 8 puntos porcentuales.

¿Cómo funcionan los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas?

Por sencillo que suene, es muy complejo operar programas de transferencias a gran escala. Es necesario definir la población objetivo y una manera de identificarla; las condicionalidades y mecanismos para verificarlas; así como la estructura de las transferencias y esquemas para realizar los pagos de manera eficiente. Desde hace veinte años, varios países de América Latina y el Caribe han trabajado en este sentido, con resultados alentadores. Una nueva publicación del Banco Interamericano de Desarrollo explica cómo funcionan estos programas, identifica mejores prácticas, discute los retos que tienen en su operación y cómo pueden mejorar para lograr mayores impactos, tanto en salud como en otras dimensiones.

¿Qué otras experiencias conoces para impactar en los determinantes sociales de la salud? ¿Cómo crees que podría mejorar la efectividad de las transferencias para impulsar estilos de vida más saludables?

Comparte tus ideas en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Para aprender más sobre cómo los programas de transferencias monetarias condicionadas están mejorando vidas:

 

Descarga gratis la publicación: Así funcionan las transferencias condicionadas

 

Pablo Ibarrarán es Especialista líder en protección social en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo. 

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