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Día mundial de la malaria: ¿venceremos en la lucha final?

Mar, 04/24/2018 - 15:23

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Emma Iriarte.

La guerra contra la malaria ha entrado en su batalla final en Mesoamérica: en el cuerpo a cuerpo. La malaria o paludismo se cobra 400 mil vidas anuales y se transmite por picaduras de mosquito que pueden causar meningitis e infecciones graves, afectando al cerebro u órganos renales. En Centroamérica, los casos de malaria se redujeron por más de 90% entre 2000 y 2015, mientras que en el resto de América Latina disminuyeron un 75%.

Sin embargo, cuando parecía que la derrota final de esta enfermedad estaba al alcance de la mano, saltaron todas las alarmas. El parásito ha recuperado terreno de manera preocupante. Por primera vez en prácticamente medio siglo, los casos de malaria incrementaron en 2016. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), nueve países (Colombia, Ecuador, El Salvador, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela) notificaron un aumento de casos, se registraron 40 mil casos en Centroamérica, y 875 mil en toda América Latina y el Caribe.

Vencer al paludismo caso por caso

El parásito de la malaria, por tanto, ha demostrado ser un oponente poderoso. Todos los esfuerzos hasta ahora han servido para debilitarlo y aislarlo en puntos geográficos bien delimitados, pero no han sido suficientes para eliminarlo. El 2018 puede ser un año decisivo.

Una nueva iniciativa con socios públicos, privados y organizaciones multilaterales se ha propuesto eliminar completamente la malaria para el 2020 en México, Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Colombia. Pero para ello será necesario perseguir y neutralizar al parásito, uno a uno, donde se encuentre, incluidos los lugares más recónditos. Una batalla cuerpo a cuerpo y casa por casa.

La Iniciativa Regional de Eliminación de la Malaria, administrada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cuenta con un presupuesto de 83 millones de dólares para los próximos cinco años. Los socios de esta iniciativa son la Organización Panamericana de Salud (PAHO), la Iniciativa Clinton de Acceso a la Salud (CHAI), el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA) y el Proyecto Mesoamérica. El patrocinio proviene de la Fundación Carlos Slim, la Fundación Bill & Melinda Gates y el Fondo Mundial.

El proyecto buscará detectar uno a uno todos los casos de malaria en los principales focos de transmisión en Mesoamérica, República Dominicana y Colombia, donde se producen 80 por ciento de los casos. Toda una red de entomólogos, epidemiólogos, médicos, promotores de salud y voluntarios deberán detectar cada caso en menos de 48 horas y ofrecer tratamiento en menos de 24. Es decir, evitar que el parásito de la malaria permanezca en el cuerpo humano más de 72 horas.

La estrategia consiste en romper el ciclo de transmisión entre humanos en las primeras horas del contagio. El proyecto implicará realizar un gran esfuerzo de formación y capacitación, así como de comunicación entre los ciudadanos que habitan en los principales focos de transmisión para que puedan detectar y tratar con rapidez a cada paciente.

¿Un objetivo ambicioso?

El reto, por un lado, es logístico, pues implicará:

1) La contratación de importantes recursos humanos

2) La distribución hasta lugares remotos de insumos médicos como pruebas de laboratorio, mosquiteros, insecticidas y medicamentos

3) La coordinación entre sistemas de trabajo y los gobiernos de cada país.

Por ello, el programa será financiado con el mismo modelo de financiamiento basado en resultados que se ha implementado en la Iniciativa Salud Mesoamérica (ISM) y que ha servido para lograr importantes y rápidos avances en salud materna e infantil entre la población más vulnerable de Mesoamérica.

Como administrador general de la Iniciativa, el BID pactará con los países el establecimiento de diez indicadores que evalúen la evolución de las medidas destinadas a identificar los casos de malaria en 48 horas y su tratamiento en menos de 24. El cumplimiento de estos indicadores permitirá a estos países alcanzar el objetivo, y al llegar a cero casos para 2020, recibirán una compensación financiera.

Entre los beneficios de este modelo destacan:

  • lograr impactos de manera colectiva
  • introducir nuevos enfoques técnicos
  • asegurar el apalancamiento de fondos nacionales
  • acelerar el ritmo de las intervenciones
  • analizar datos y usar la información para acciones ejecutables
  • garantizar una red anti mosquitos de medicamentos, personal capacitado y diagnóstico rápido, y que permita tratar los casos detectados en menos de 24 horas.

El último esfuerzo por eliminar la malaria va a exigir un seguimiento individualizado. Será una labor titánica, pero las instituciones involucradas estamos determinadas a triunfar y demostrar que sí es posible derrotar a la malaria.

¿Cuál es la situación de la malaria en tu país? ¿Qué medidas se han tomado para combatirla? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Emma Iriarte es Secretaria Ejecutiva de Salud Mesoamérica y de la Iniciativa Regional de Eliminación de la Malaria. 

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Así mejoró la salud en las comunidades más pobres de Mesoamérica

Lun, 04/16/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Amanda Glassman y Jessie Lu.

Este artículo fue publicado originalmente en el blog del Center for Global Development.

El modelo de Financiamiento Basado en Resultados (FBR) se puede debatir acaloradamente. Un documento reciente del BMJ Global Health argumenta que el FBR es una moda potencialmente destructiva de los donantes. De otro lado, una investigación de 2011 describe el FBR como una palanca para el cambio en los sistemas de salud. Las evaluaciones que surgen de los programas FBR financiados por el Banco Mundial son variadas, puesto que sólo 8 de 33 programas han aportado resultados hasta el momento. Sin embargo, sí que existen evidencias para sostener que los detalles del diseño de los programas de FBR, así como el contexto en que opera la intervención y la calidad de la implementación, son determinantes para garantizar la efectividad del proyecto.

Pero más allá de los debates, existe un reto fundamental que el FBR está tratando de arreglar, y que debe ser abordado por cualquier presupuesto o mecanismo de pago en un sistema de salud—lo que los economistas llaman el problema del agente-principal. El reto se encuentra en los débiles sistemas de rendición de cuentas, en la divergencia en las metas del proyecto, así como en la información asimétrica entre los financiadores y aquellos encargados de brindar la atención de salud (un grupo de proveedores, o un gobierno sub-nacional, por ejemplo).

El FBR resuelve algunos de estos problemas al crear un contrato entre las partes para alcanzar una meta compartida, asignando recursos por adelantado para lograr unos resultados que se puedan medir de manera sencilla e independiente, y garantizando la divulgación de los resultados a todas las partes involucradas y al público en general. Los financiadores pueden ser gobiernos centrales o donantes externos, y los receptores pueden ser gobiernos sub-nacionales o grupos de proveedores.

La Iniciativa Salud Mesoamérica (ISM) implementó una versión del FBR que estableció un contrato entre los financiadores externos y los ministerios de finanzas de los gobiernos centrales, con el objetivo de mejorar la disponibilidad, la cobertura y los resultados del servicio de salud en los municipios más pobres en Centroamérica. ¿Qué hemos aprendido de este proyecto?

En las comunidades elegibles para ISM, FBR funcionó mejor que la financiación tradicional

Una investigación realizada en El Salvador encontró que las clínicas en las comunidades donde operaba el proyecto de la ISM ofrecían casi el doble de servicios en comparación con las clínicas de aquellas comunidades que recibían una cantidad equivalente de dinero mediante un presupuesto tradicional. Aparecen patrones similares en Belice, Honduras, y Nicaragua.

A comienzos de marzo de 2018, el Centro para el Desarrollo Global (CGD, por sus siglas en inglés) copatrocinó una conferencia con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) resaltando los avances, desafíos, y lecciones aprendidas de la primera fase de la Iniciativa Salud Mesoamérica (ISM), que opera con un modelo de FBR entre donantes y gobiernos nacionales desde hace siete años. De manera excepcional, el evento reunió a gobiernos de países, financiadores externos, intermediarios, y evaluadores—de diferentes etapas del programa—para discutir motivaciones, resultados, problemas, y lecciones aprendidas.

En las comunidades ISM, la disponibilidad y cobertura del servicio aumentaron considerablemente

A través de una amplia encuesta sobre el terreno en hogares y centros de salud de las comunidades del proyecto de la ISM, el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (IHME) publicó los resultados del proyecto tras un seguimiento de 36 meses. La investigación concluye que la ISM aumentó la disponibilidad de los servicios de salud, al igual que la cobertura de intervenciones clave para la salud materna y de las mujeres, de acuerdo con los protocolos del país. Las regiones seleccionadas por la ISM han logrado que más bebés hayan sido atendidos en el parto por asistentes cualificados, más mujeres hayan tenido acceso a citas prenatales, y más familias hayan consumido dietas sanas en comparación con datos de línea base de hogares y de centros de salud medidos en 2011. A pesar de que aún es necesario mejorar otros indicadores, estos resultados iniciales sugieren que el modelo FBR-plus aplicado por la ISM ha mejorado significativamente el desempeño en salud.

Cómo funciona

Los ministerios de finanzas y de salud de los países y los equipos del BID, con el apoyo de la Unidad Coordinadora de la ISM, negocian un conjunto de objetivos políticos a nivel nacional (nuevos protocolos o normas, por ejemplo) y un conjunto de objetivos de cobertura de salud y disponibilidad del servicio que deben lograrse a partir de una encuesta de línea base realizada en el quintil más pobre de estos países. Los gobiernos de los países contribuyen el 50 por ciento de los fondos requeridos para cumplir con los objetivos, y la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Carlos Slim—con la mediación del BID—aportan la otra mitad de los recursos requeridos.

Si los países cumplen los objetivos, la ISM proporciona a los gobiernos una compensación económica equivalente al 50 por ciento de su contribución original. Los ministerios de finanzas pueden decidir invertir o no estos incentivos financieros en las comunidades donde se implementa el proyecto. La mayoría de los países que han logrado este tramo de desempeño han decidio financiar a los gobiernos municipales o a las autoridades de la salud que han logrado cumplir con los objetivos.

El financiamiento se hace a través de partidas presupuestarias, lo que significa que el gobierno supervisa y administra los gastos. IHME lleva a cabo la recolección, análisis y verificación de datos independiente que certifica si los países han cumplido los objetivos. Esta medición externa fue uno de los principales catalizadores para el cambio.

La competencia saludable también hizo su parte…

La ISM fue implementada por un grupo regional ya existente de países en América Central (COMISCA). Los participantes reportaron una “competencia saludable” entre los países y municipios debido a la medición de los resultados y la certificación de pasa/no pasa en cada periodo de medición. Existieron múltiples oportunidades para hacerlo bien, de manera que si un país “no pasaba” en la primera medición, existía otra oportunidad para mejorar, y la mayoría lo hizo. Algunos gobiernos prefirieron la idea de pago por avance en vez de todo o nada, pero a la mayoría le gustó que el esquema intensificaba la necesidad de conseguir los mejores resultados en las comunidades más pobres e históricamente desatendidas de sus países.

…pero no fue solamente el dinero y la medición

La ISM se describe a sí misma como “FBR plus” debido a que la iniciativa también ofrece consultoría y análisis intensivos conjuntamente con el acuerdo formal y la medición. Las actualizaciones de políticas y protocolos, apoyo en la cadena de suministros, y desarrollo de sistemas y aplicaciones (apps) fueron parte de la receta secreta de este proyecto, al igual que un proceso cualitativo y continuo de evaluación y aprendizaje, además de las mediciones cuantitativas.

¿Funcionará en otro lado?

Cuando empecé a trabajar en ISM, el PIB per cápita en Honduras era aproximadamente el mismo que el de Ghana en la actualidad. Veo muchos paralelos entre los sistemas de salud altamente descentralizados en América Central y los sistemas de salud en Etiopía y Nigeria, incluyendo las enormes diferencias en gasto público por parte de los estados. Mientras que las capacidades y distribución de los recursos humanos ciertamente son diferentes en la línea base, no veo razones importantes para no probar un abordaje tipo ISM en cooperación con los gobiernos y organismos regionales en otras partes del mundo. La ISM es diferente a la idea de pagar directamente a los proveedores, pero aun así retiene los incentivos positivos para la cobertura de las intervenciones clave de salud para la población. Además, es una forma menos engorrosa y más constructiva para que un financiador externo o filántropo trabaje con los sistemas de salud pública.

¿Qué opinas sobre el modelo de FBR? ¿Crees que deba implementarse en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Amanda Glassman es la Directora General de Operaciones en el CGD.

Jessie Lu es asistente de investigación en el CGD.

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¿Cuál es la segunda región en el mundo con la tasa más alta de embarazo adolescente?

Lun, 04/09/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Patricia Jara.

Cuando una mujer se queda embarazada su vida cambia radicalmente. Si se trata de una adolescente, las consecuencias son mucho mayores. La educación queda en entredicho, las posibilidades de trabajar en el futuro se ven mermadas y las relaciones sociales y familiares pasan a otra dimensión. Si ese embarazo se produce, además, en un país en vías de desarrollo, lo más probable es que la joven quede más expuesta a la pobreza.

El 95% de los embarazos en madres adolescentes ocurren en estos países, lo que equivale a 20.000 nacimientos diarios en menores de 18 años. Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés), de los 7,3 millones de partos anuales en menores de 18 años, 2 millones corresponden a niñas menores de 15.

Esta realidad es de suma relevancia para nosotros: América Latina y el Caribe es la segunda región del mundo con las tasas más altas de embarazos en adolescentes.

Para frenar esta realidad, se han puesto en marcha múltiples iniciativas partiendo de la idea de que los programas que más contribuyen a mejorar la salud sexual y reproductiva para los adolescentes combinan:

  1. La difusión de información útil y precisa
  2. El desarrollo de las habilidades socioemocionales de los adolescentes
  3. El acceso a métodos de cuidado, tanto en las escuelas como en las clínicas de salud

Iniciativas efectivas en la práctica

Esta tarea es un desafío para todos los países, no sólo los de menores ingresos. Costa Rica, por ejemplo, a pesar de que goza de un alto nivel de desarrollo humano, presenta una tasa de fertilidad de 56 hijos por cada 1000 mujeres entre los 15 y los 19 años. Estos datos están muy por encima de los índices de la OCDE, que abarca a las economías más desarrolladas del mundo y a los que Costa Rica se parece en varias dimensiones.

Por ello, desde 2014 la Iniciativa Salud Mesoamérica, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo y con el apoyo de otras instituciones, trabaja en la prevención del embarazo adolescente en este y otros países centroamericanos.

Los nuevos protocolos de atención que se están implementando se alejan de la prohibición o la intimidación. Buscan, en cambio, trabajar con los adolescentes y proveedores de servicios para lograr una mayor aceptación y un uso apropiado de métodos modernos de anticoncepción de larga duración. El secreto para llegar a los 43.000 adolescentes que ya han sido atendidos con esta nueva modalidad ha sido la cercanía de los profesionales para compartir información con ellos, distinguiendo entre prácticas riesgosas y seguras y, sobre todo, subrayando la importancia de la salud y el autocuidado.

El desafío: promover entre los adolescentes conductas sexuales y reproductivas seguras

Las acciones de promoción y prevención a nivel poblacional enfrentan enormes desafíos, especialmente en el ámbito de la comunicación. Los mensajes de mayor potencial preventivo son aquellos que tienen sentido y que inciden en la toma de decisiones. En salud sexual y reproductiva adolescente, este desafío es aún mayor. Se trata, ni más ni menos, de lograr en ellos el convencimiento de que deben:

  1. Usar sistemáticamente métodos anticonceptivos seguros y de manera apropiada.
  2. Abstenerse de consumir alcohol o hacerlo de manera moderada para no exponerse a relaciones sin protección ni consentimiento.
  3. Buscar asesoramiento cualificado cuando se trata de su salud sexual y reproductiva.

El despertar de la sexualidad es un componente crucial de la adolescencia, tanto por las manifestaciones biológicas y los cambios hormonales que los jóvenes experimentan, como por el deseo de afirmar su identidad y su lugar en el ámbito social. Por todo ello es fundamental que los jóvenes experimenten de manera segura tanto afectiva como sexualmente, superando la actitud temeraria que los lleva a confiar exageradamente en su invulnerabilidad o no pensar en las posibles consecuencias de sus acciones.

Jess P. Shatkin, psiquiatra de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York y padre de dos adolescentes, sostiene que a esa edad las decisiones obedecen más a un comportamiento impulsivo que a la razón, debido a desequilibrios en el desarrollo neurológico. Por lo tanto, es inútil prevenir el riesgo infundiendo temor o castigando. La clave está en el apoyo y la empatía.

Las actitudes, preferencias y prácticas de los adolescentes son claves para evitar resultados indeseados como embarazos o enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, esto no depende únicamente de las decisiones personales. Los jóvenes, en especial las niñas y las adolescentes, son muy vulnerables a la violencia sexual y de género. Los abusos, la explotación y los entornos culturales que toleran la iniciación sexual temprana o el matrimonio precoz incrementan los riesgos. De igual forma, la ausencia de educación sexual en los colegios o la falta de acceso a métodos anticonceptivos condicionan la libertad de decisión de los adolescentes, en particular de las mujeres.

Ante una situación a menudo compleja, ¿qué podemos hacer concretamente? Podemos empezar por criar jóvenes que, en vez de jactarse con un “a mí no me va a pasar”, adopten la actitud más reflexiva de “a mí también me podría pasar”.

¿Qué otras estrategias para hacer frente al embarazo adolescente conoces? ¿Cómo es la situación en tu país? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es socióloga en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo en la oficina de Chile.

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Día Mundial de la Salud: ¿Conoces las 4 dimensiones de la Cobertura Universal?

Mié, 04/04/2018 - 16:21

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Frederico Guanais.

Piensa en un cubo, un espacio de tres dimensiones. Con esta imagen representaba la Organización Mundial de la Salud los desafíos de la cobertura universal en su informe anual de 2010. La simplicidad y elegancia de la descripción quizás contribuyeron a impulsar la discusión sobre la cobertura universal de salud en la agenda de políticas públicas, pilar que conmemoramos en el Día Mundial de la Salud este año.

Pero este modelo explicativo no lograba resaltar una dimensión esencial de la cobertura universal de salud, la calidad, que se incorporó en la redacción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recién en 2016.

¿Cuáles son esas dimensiones fundamentales de la cobertura universal en la política pública?

1) ¿Quiénes están cubiertos? La primera dimensión resalta la importancia de que los servicios de salud cubran a toda la población y sean accesibles a todos, según sus necesidades. Por lo tanto, se enfatiza la importancia de los programas de expansión de cobertura de salud, como el Seguro Popular en México, el Seguro Integral de Salud en Perú y el Régimen Subsidiado en Colombia, que buscaron garantizar que la población más vulnerable tuviera acceso a los servicios de salud.

2) ¿Qué está cubierto? La segunda dimensión nos recuerda que la cobertura universal de salud puede tener interpretaciones muy distintas, porque puede incluir planes de servicios. La definición de planes de beneficios fue justamente el tema de un libro publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que analizó la situación en 7 países de América Latina y el Caribe. Esta dimensión propone interrogantes como:

¿La cobertura universal debe incluir…

  •  …el acceso a servicios básicos de salud materna e infantil, vacunación y programas preventivos?
  •  … el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y diabetes?
  •  … el tratamiento del cáncer con terapias de alto costo?
  •  … los tratamientos experimentales de alto costo, que pueden o no salvar vidas pero que, seguramente, traen esperanza a los enfermos?

Estas preguntas de complejidad (y costos) crecientes requieren tomar decisiones difíciles, pues los recursos no son infinitos y obligan a priorizar un aspecto de la cobertura de salud sobre otro.

3) ¿Qué proporción de los costos se cubre? La tercera dimensión se refiere a los niveles de protección financiera de la población, es decir, cuánto tienen que pagar las personas por la atención que necesitan. En Chile, por ejemplo, los asegurados pueden tener acceso a atención gratuita o deben pagar hasta un 20% de los costos de la atención, según su condición socioeconómica y/o previsional. Las recomendaciones de políticas varían según el contexto y el país, por lo tanto hay argumentos a favor y en contra de la utilización de copagos. Pero parece existir consenso de que todas las personas deben estar protegidas de gastos catastróficos, que generan dificultades financieras al superar el 10% o 25% del ingreso familiar y de gastos empobrecedores, que pueden llevar a una familia a una situación de pobreza.

4) ¿Cuál es la calidad de los servicios prestados? No es difícil percibir que la cuarta dimensión, la calidad, es quizás un poco más compleja que las otras, pero no menos importante. En efecto, ¿para qué sirve tener acceso universal con protección financiera en un plan de beneficios amplio, si los servicios no se prestan adecuadamente ni cumplen con los estándares establecidos? La medición de la calidad es compleja y una adecuada provisión de servicios requiere de elementos amplios que incluyen, entre otros:

  •  el estado de la infraestructura y equipamiento en los establecimientos de salud
  •  la eficiencia de la cadena logística de abastecimiento de insumos médicos y medicamentos
  •  la capacitación de los profesionales según la mejor evidencia técnica en el manejo de enfermedades y su entrenamiento en el trato interpersonal y respecto a los pacientes.

Lograr mejoras en estos dominios no es tarea fácil, pero es fundamental para lograr la cobertura universal con calidad y requiere de habilidades de gestión que no son tratadas en la formación de personal de salud en la mayoría de los países.

Intentar encontrar respuestas a estas preguntas es la tarea de la Comisión Lancet de Salud Global sobre Sistemas de Salud de Alta Calidad en la Era de los ODS.

En este escenario tan complejo, ¿no sería mejor, en lugar de un simple cubo, usar un hipercubo de cuatro dimensiones, también llamado teseracto (yo tampoco conocía esa palabra hasta buscarla en Google), para representar la cobertura universal de salud? El teseracto, además de generar bellas imágenes, llama la atención sobre la cuarta dimensión –y quizás la más difícil y olvidada– de la cobertura universal de salud, la calidad.

¿Hay otras dimensiones todavía olvidadas de la cobertura universal de salud? ¿Qué estrategias está utilizando tu país con el objetivo de mejorar la calidad? ¿Qué historias positivas de mejora de calidad en servicios públicos de salud has observado? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Frederico Guanais es especialista de salud en la División de Protección Social y Salud y del Banco Interamericano de Desarrollo y miembro de la Comisión Lancet de Salud Global sobre Sistemas de Salud de Alta Calidad en la Era de los ODS.

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¿Qué tiene que ver la regulación de precios de medicamentos con la mitología griega?

Lun, 03/26/2018 - 07:00

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Por Ursula Giedion.

Las continuas innovaciones farmacéuticas han contribuido significativamente a mejorar la salud, el pronóstico y la calidad de vida de millones de personas. El número de medicamentos nuevos aprobados por la Food and Drug Administration (FDA, por sus siglas en inglés) ha aumentado regularmente desde su creación, tendencia que se refleja a nivel global y que posicionó a 2017 como un año récord. 

Pero estas innovaciones traen un costo y han significado un aumento en el gasto en salud alrededor del mundo. Según un reciente análisis de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), la innovación tecnológica explicaría entre un 25% y un 70% del crecimiento del gasto en salud. Además, es considerado el tercer componente más importante del gasto en salud, luego de la atención hospitalaria y la ambulatoria. Es un gasto que está creciendo rápidamente, más aún debido a que están apareciendo medicamentos cada vez más costosos.

Estos hechos, sumados a un lento crecimiento de los ingresos en el sector de la salud, han obligado a los gobiernos alrededor del mundo a implementar un conjunto de medidas para controlar el gasto de medicamentos. Una de ellas, ampliamente utilizada, es la regulación de precios.

Esta estrategia me hace reflexionar sobre el mito de la Hidra de Lerna, aquel monstruo al que cada vez que Hércules le cortaba una cabeza, le salían dos. Lo mismo puede suceder si se considera la regulación de precios de medicamentos como única solución al problema del aumento en el gasto farmacéutico, potencialmente creando nuevos retos.

Entonces, ¿realmente puede la regulación de precios controlar el gasto en salud?

Sorpresivamente, no parece existir mucha evidencia sobre la relación entre regulación de precios y control del gasto en salud. ¿No sería lógico que al bajar los precios disminuyera también el gasto? Quizás no sea así y este estudio parece demostrarlo.

Dado que el gasto total depende tanto de los precios de los medicamentos como de las cantidades consumidas y que además no todos los productos se someten a una regulación de precios, cabe por lo menos preguntarse si la regulación de precios en un subconjunto de medicamentos:

  • ¿será compensada por un aumento en las cantidades de los productos regulados y no regulados?
  • ¿aumentarán los precios de los productos no regulados?

Se han encontrado efectos de compensación similares frente a medidas de control del gasto en salud en otras áreas. Por ejemplo, desde hace mucho tiempo existe evidencia de que controlar las tarifas de los médicos puede conducir a un rápido aumento en el número de servicios que ellos proveen, con el fin de mantener su nivel de ingresos.

En definitiva, vale la pena explorar si una medida de control de un gasto en salud puede ser eficaz si solo se aborda un lado de la ecuación.

Esta interrogante es, precisamente, la que intenta responder un reciente análisis sobre el impacto de la regulación de precios desde la perspectiva de las casas farmacéuticas. Con base en datos de Colombia, donde se ha implementado una política de regulación de precios de algunos medicamentos, se evaluó si éstas reaccionaron frente a la reducción de precios de medicamentos regulados, ajustando las cantidades y/o precios de los productos no regulados en su inventario.

La respuesta corta es que, efectivamente, la mayoría de las casas farmacéuticas analizadas mostraron una tendencia a compensar reducciones de precios por el efecto de la regulación con ajustes en los precios o cantidades de otros productos. Como resultado, sus ingresos no parecían haberse reducido de manera significativa. No obstante, como los ingresos de unos son los gastos de otros, cabe preguntarse sobre el alcance real que ha tenido la regulación de precios como medida de control del gasto farmacéutico.

Conoce más sobre el estudio aquí.

Los resultados son, por ahora, estadísticas meramente descriptivas que no permiten hablar de una relación causal entre lo uno y lo otro. Parecen, sin embargo, coincidir con conclusiones que apuntan a un mensaje contundente para la política pública: las medidas de control del gasto farmacéutico deben tener un enfoque más amplio considerando tanto los precios como las cantidades en la ecuación. En efecto, ya muchos países, entre ellos algunos de la OCDE, están adoptando “combos” de política de racionalización del gasto farmacéutico, en vez de concentrarse solamente en la regulación de precios. De lo contrario, pasará como en el cuento de la hidra que mencionaba antes, al cortar una cabeza, saldrán dos.

¿Cómo funciona la regulación de precios en tu país? ¿Crees que este mecanismo es efectivo? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ursula Giedion es la coordinadora de la Red CRITERIA.

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5 contribuciones del financiamiento basado en resultados en la cobertura de salud

Mar, 03/20/2018 - 12:23

Copyright © 2018. Interamerican Development Bank. If you wish to republish this article, please request authorization at sph-communication@iadb.org

Por Martín Sabignoso.

Lograr la cobertura de salud universal y asegurar el acceso a servicios esenciales de calidad son algunos de los pilares que conforman los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero obtener más recursos para los sistemas sanitarios no será suficiente para lograrlo si los fondos disponibles no se utilizan de manera más equitativa y eficiente.

Bajo esa premisa, países de todo el mundo están implementando programas de financiamiento basado en resultados (FBR) dirigidos a gobiernos, proveedores y/o trabajadores de la salud, con el objetivo de incentivar mejoras en la provisión y la calidad de los servicios de salud.

Una estrategia global

Su uso se ha expandido notablemente en los últimos años. Lo utiliza China para ampliar servicios en zonas rurales, Australia para mejorar el cuidado de personas que padecen Diabetes o asma, Burundi para brindar mejor atención a niños y mujeres embarazadas y Francia para estimular la prescripción de medicamentos genéricos.

La región de América Latina y el Caribe también es parte de esta corriente global. El Programa Sumar de Argentina, el PMAQ-AB de Brasil, el Programa de Descentralización de Servicios de Salud de Honduras, las Metas Asistenciales de Uruguay o la iniciativa Salud Mesoamérica son algunas de las estrategias de FBR que se han desarrollado en la región.

En general, todas ellas se han propuesto mejorar la cobertura pública de servicios preventivos para las poblaciones más vulnerables, que se encuentran en situación de pobreza o no poseen cobertura formal de salud. Si quieres aprender más sobre el financiamiento basado en resultados en la región, visita la RED CRITERIA*.

5 contribuciones destacadas del FBR

  • Romper la inercia de la simple ejecución presupuestaria (asociada exclusivamente a gastos de infraestructura, bienes, insumos y recursos humanos), al asociar la transferencia de fondos al cumplimiento de objetivos y a la provisión efectiva de servicios de salud.
  • Aumentar la capacidad de influencia de los Ministerios de Salud y de las instituciones financieras para orientar con mayor eficacia la gestión de los gobiernos locales y de los proveedores de salud.
  • Asegurar que los recursos tangibles lleguen a los establecimientos pertenecientes al primer nivel de atención y ampliar su autonomía para gestionar los fondos recibidos en concordancia con las necesidades locales.
  • Contribuir sustantivamente a la mejora de los sistemas de información sanitaria para asegurar los pagos y al desarrollo de una cultura de medición sistemática del desempeño de la red asistencial.

Activando el potencial de esta estrategia

Obviamente, el FBR no es perfecto. Como todos los mecanismos de financiamiento, tiene:

  • limitaciones inherentes a su naturaleza: complejos y más altos costos de administración, sobre-registro o desatención de servicios no incentivados y;
  • limitaciones propias de falencias en su diseño o implementación: métricas deficientes, insuficiente autonomía de los proveedores para responder a los incentivos o debilidades en la verificación de los resultados.

La experiencia muestra que el FBR funciona mejor cuando se usa en combinación con otras modalidades de pago y cuando forma parte de una estrategia más amplia. Es el caso de Estonia, Turquía y Portugal, donde el FBR fue parte de un proceso transformador que también abarcó reformas organizacionales a nivel macro y micro, la adecuación de la distribución y formación de los recursos humanos y la reingeniería de los sistemas de información.

El mayor desafío en la región para sostener y ampliar la capacidad transformadora del FBR es mejorar su alineamiento con otras políticas sanitarias y, en particular, con otros modelos de financiamiento para mitigar sus limitaciones y potenciar sus virtudes. Con aproximadamente 15 años de experiencia acumulada, es clave que la región avance en la institucionalización de las modalidades de FBR como parte de un sistema integral de financiamiento y no como iniciativas efectivas pero aisladas.

También es oportuno comenzar a enfocar estrategias hacia nuevos objetivos, como mejorar la coordinación de los cuidados que demandan las enfermedades crónicas o la gestión de los servicios hospitalarios. Al final del día, estas estrategias harán su parte para mejorar la calidad y asegurar el acceso a la salud para todos, especialmente los más vulnerables.

¿Qué mecanismos de financiamiento utiliza tu sistema de salud? En la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter, dime cómo ese sistema asigna los recursos y te diré qué resultados está promoviendo.

Martín Sabignoso es especialista en salud en la RED CRITERIA.

*CRITERIA es una iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que busca apoyar a los países de la región para que cuenten con la evidencia e instituciones requeridas para el mejoramiento de la asignación y priorización del gasto público en salud. A través del fortalecimiento de procesos, la promoción del trabajo colaborativo y el intercambio de conocimiento y experiencias sobre priorización en salud, CRITERIA propone ideas y alternativas para avanzar hacia la cobertura universal en salud en un contexto de recursos restringidos y costos crecientes. Si quieres ser parte de esta Red, suscríbete AQUÍ.

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¡Un nuevo caso de demencia cada tres segundos… tiempo de tomar conciencia!

Lun, 03/12/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Patricia Jara. 

Hace algunos años, la experta en salud global y desarrollo Alanna Shaikh sorprendió al mundo con su emotiva charla en la que declaraba: “me estoy preparando para tener Alzheimer”. Shaikh relataba el deterioro padecido por su padre producto de esta enfermedad y cómo, frente a la probabilidad de padecerla ella también, dado su carácter hereditario, ha adquirido mayor conciencia sobre la necesidad de prepararse para enfrentar de mejor forma sus síntomas y, ojalá, retrasar su inevitable deterioro.

El Alzheimer, como el Parkinson o la enfermedad de Huntington, es un tipo de demencia, denominación genérica para un síndrome que abarca diversos síntomas como alteración de la memoria, dificultades de comunicación, desorientación espaciotemporal y cambios disruptivos del estado de ánimo, ocasionados por el deterioro padecido en el cerebro. Se trata de una enfermedad progresiva que, aunque no afecta exclusivamente a las personas mayores, se da con mayor frecuencia en la vejez.

La interacción de estos trastornos limita sensiblemente la capacidad funcional de las personas, afecta su vinculación con los demás y va produciendo pérdida progresiva de calidad de vida. La demencia es considerada una enfermedad crónica no transmisible y además se relaciona con dependencia, discapacidad y con otras enfermedades que son causa de muerte.

La demencia constituye actualmente un problema de salud pública global

Se calcula que hay más de 50 millones de personas viviendo con algún tipo de demencia en todo el mundo. En la próxima década ese número superará los 80 millones y para mediados de siglo esta proporción se habrá prácticamente triplicado.

¿Debemos preocuparnos en América Latina? SÍ, porque es la región donde se prevé que se producirá el aumento más acelerado de personas viviendo con demencia en los próximos años. La OMS estima que para 2030 habrá casi 8 millones de personas con demencia. Por su parte, la organización Alzheimer’s Disease International ha calculado que en la actualidad, el 58% de las personas con demencia se encuentran en países de ingresos medios o bajos, cifra que podría sobrepasar el 70% para el año 2050.

Pero el aumento en la prevalencia de estas enfermedades no se dará de la misma forma en todo el mundo: mientras que en las siguientes 2 décadas, el aumento de las personas con demencia será del 40% en Europa, ese aumento será del 63% en Estados Unidos y Canadá, mientras que en el cono sur latinoamericano (Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile) será del 77%.

Envejecimiento y dependencia

Chile es uno de los países más longevos del continente, con una esperanza de vida al nacer de 81.2 años, que en el caso de las mujeres llega a 84.1 años. El envejecimiento poblacional del país es considerablemente superior al promedio observado en América Latina (39.6 adultos mayores por cada 100 niños y jóvenes) y cercano a lo registrado en los demás países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Si a inicios de los ’90 había poco más de un millón trescientas mil personas mayores de 60 años, hoy ya son cerca de tres millones. Este segmento de la población ha crecido 121% en menos de 3 décadas, mientras que la de los niños de 0 a 14 lo ha hecho en -2.1%.

Según el Estudio Nacional de la Dependencia en las Personas Mayores, la dependencia en chilenos mayores de 60 años es de 21,5%, lo que afecta también a quienes se convierten en sus cuidadores. La proporción de la dependencia atribuible a la demencia (es decir, quienes tienen limitaciones funcionales por esta causa y dependen parcial o totalmente de la ayuda de otros) sería casi del 40%. Por su parte, el 7,1% de las personas de estas edades tiene algún grado de deterioro cognitivo, que prácticamente se duplica a partir de los 75 años y se quintuplica a partir de los 85.

¿Podemos frenar esta ola?

No existen tratamientos de efectividad comprobada para detener la progresividad u ofrecer una cura. Sin embargo, hay medidas que pueden contribuir a una mejor calidad de vida de las personas viviendo con demencia, y de sus cuidadores, incluyendo estas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud:

  • educar a la población, a las autoridades sanitarias y a los proveedores de servicios en la detección temprana de los síntomas
  • mejorar el diagnóstico y prescripción oportuna de tratamientos
  • invertir en investigación para ampliar el conocimiento clínico y potenciar las posibilidades de la prevención y cura
  • promover la actividad física y las prácticas nutricionales saludables
  • facilitar la participación social de las personas en sus comunidades
  • fortalecer la capacidad de respuesta de los sistemas sanitarios para entregar servicios de calidad
  • ofrecer herramientas efectivas de apoyo a los cuidadores familiares y de la comunidad

Estos lineamientos están contenidos en el Plan de acción mundial sobre la respuesta de salud pública a la demencia 2017-2025, iniciativa global que marca un sendero auspicioso para multiplicar y reforzar las políticas, planes y programas de prevención y abordaje de la demencia. Algunos países ya la están incorporando a sus agendas de salud pública como prioridades. Chile, por ejemplo, ha lanzado recientemente el Plan Nacional de Demencia que busca fomentar acciones a favor de la prevención, diagnóstico precoz, investigación y tratamiento adecuado de las demencias.

Y tú, ¿cómo te estás preparando? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Patricia Jara es socióloga en la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo en la oficina de Chile.

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¿Podemos anticiparnos al tsunami silencioso de la demencia en América Latina?

Lun, 03/05/2018 - 08:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Agustín Ibáñez. 

En América Latina, el 6,54% de la población padece de demencia, cifra que se cuadruplicará hacia 2050. Más aún, se espera que la prevalencia de la demencia en la región sea mayor que en los países desarrollados, producto del envejecimiento de la población. Pero ¿qué es la demencia y por qué debería preocuparnos?

Seguramente has escuchado sobre el Parkinson, el Alzheimer, o la enfermedad de Huntington, patologías neurodegenerativas que suelen manifestarse durante la vejez debido al deterioro cognitivo y la muerte neuronal. Todas ellas están agrupadas en la categoría de demencia y afectan la memoria, el pensamiento, el comportamiento y la capacidad de realizar actividades cotidianas.

La falta de diagnósticos adecuados y programas sistemáticos para prevenir y tratar estas enfermedades, además de la presión sobre los estados para afrontar las consecuencias, nos dejan expuestos a un silencioso tsunami sin precedentes que afectará a millones de pacientes y sus familias. Para contextualizar esta situación, se estima que solo en Estados Unidos la demencia costó al estado $235.800 millones de dólares en asistencia familiar, social y médica en 2010.

No en vano expertos regionales e internacionales, reunidos para evaluar el presente y anticipar el futuro, concluyeron que la demencia es un problema a ser atacado regional y globalmente.

¿Cuál es el plan para abordar la demencia en la región?

Las barreras regionales impiden la armonización de estrategias para prevenir y enfrentar el desafío de la demencia. La falta de datos epidemiológicos, sistemáticos y robustos nos impide saber a ciencia cierta cuán variable es la demencia entre países, cuán rápido crece, cómo se distribuye, y en qué condiciones es más dañina. Los recursos con que cuentan los gobiernos, universidades y otros actores sociales no alcanzan para brindar una plataforma sólida para prevenir, anticipar y abordar este flagelo. La mayoría de países cuentan con instalaciones y requerimientos mínimos de salud mental y no poseen políticas ni presupuestos específicos para la demencia. Además, salvo ciertas excepciones como Chile, Costa Rica y Argentina, no existen planes nacionales.

Por otra parte, existe una necesidad de estandarizar la práctica clínica y mejorar la capacitación de los profesionales de la salud involucrados en el diagnóstico y el tratamiento, dado que no existen criterios consensuados en la región para el diagnóstico y la intervención. Además, se observan muchas diferencias entre las prácticas públicas y privadas, y entre las zonas rurales y las grandes ciudades, por lo que la demencia termina convirtiéndose en una causa mayor de desigualdad.

Problemáticas sociales

La demencia aún genera estigmas y estereotipos, por lo que debe abordarse teniendo en cuenta mecanismos y cosmovisiones culturales específicas. Por ejemplo, más de 400 agrupaciones indígenas están entre las poblaciones vulnerables y tienen serias dificultades para acceder en tiempo y forma a un tratamiento adecuado.

También los bajos niveles educativos y el analfabetismo constituyen serias barreras para la detección y abordaje de la demencia. No sabemos con precisión cuánto influye la combinación de componentes culturales y sociodemográficos de vulnerabilidad severa, pero sí sabemos que impactan negativamente sobre el envejecimiento saludable.

Finalmente, tenemos como región la mayor vulnerabilidad genética del mundo, es decir, la mayor población genéticamente predispuesta a enfermedades como Alzheimer, Parkinson, Huntington, Ataxia, y otras. La baja consciencia social y familiar de la enfermedad, y de su prevención, no hacen más que agravar esta situación.

Respondiendo al desafío

Para prepararnos para una mejor atención, diagnóstico e investigación de la demencia en la región, proponemos:

1. Apoyar una transición que integre paso a paso las estrategias globales contra la demencia, tanto a nivel nacional como internacional. Necesitamos que éstas se adapten y respondan a las necesidades locales.

2. Incluir los factores de riesgo regionales en común, como la pobreza, las barreras culturales y la vulnerabilidad socioeconómica, en las estrategias específicas sostenidas a nivel regional.

3. Promover vías de colaboración para el estudio de poblaciones únicas en la región, así como el perfeccionamiento de métodos de evaluación validados y robustos para una detección oportuna.

4. Estudiar las “zonas azules” de la región, aquellas que concentran un número elevado de “superancianos” (adultos mayores cuya memoria y cognición se resisten al deterioro del envejecimiento).

5. Impulsar oportunidades a nivel nacional para la investigación traslacional, fomentando el desarrollo de una red regional que involucre investigadores, clínicos y organizaciones gubernamentales.

Una de las propuestas que ya ha impulsado el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) en conjunto con varios Ministerios, es el establecimiento de un programa enfocado en la demencia, “Grupo de estudio de las ciencias del comportamiento para las políticas de protección social y salud: un enfoque basado en el ciclo de vida.” A través de las ciencias del comportamiento, este programa buscará mejorar el impacto de las políticas públicas en nuestras poblaciones, así como desarrollar una plataforma clínica y de investigación multinivel para el envejecimiento patológico.

Este es solo uno de los pasos para evitar que la propagación de la demencia nos golpee como un tsunami silencioso. Es hora de que todos nos movilicemos para informarnos y proponer soluciones efectivas.

¿Existe una estrategia para abordar la demencia en tu país? Cuéntanos tu experiencia en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Agustín Ibáñez es experto en psicología experimental e investigación neuro-siquiátrica.  

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La iniciativa de salud que muestra grandes resultados en Mesoamérica

Mié, 02/28/2018 - 10:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Javier Lesaca.

Imagina todo lo que implica mejorar la salud materna e infantil en la región de Mesoamérica. El acceso a servicios, los métodos de planificación familiar, la vacunación y un sinfín de otras necesidades fueron tenidas en cuenta por una iniciativa que, a través de un modelo innovador, hoy presenta resultados dignos de celebrar. Presta atención a estos números:

• Entre las mujeres más pobres de Honduras en 2013, 3 de cada diez daban a luz a sus hijos en sus casas, sin atención médica adecuada, y sólo 1 de diez complicaciones entre neonatos eran atendidas de acuerdo con las normas de salud. Para 2018, casi el 85% de las mujeres de zonas vulnerables han tenido acceso al parto institucional, y las complicaciones neonatales que se atienden de acuerdo con los estándares de calidad sobrepasan el 40%.

• En 2013 en El Salvador apenas la mitad de los ciudadanos que vivían en las zonas más pobres tenían acceso a métodos de planificación familiar, cifra que ha alcanzado hoy al 75% de los ciudadanos del quintil más pobre.

• En Nicaragua la atención prenatal temprana aumentó un 31%, mientras el control post parto temprano creció un 81% en Belice.

• Los niños y niñas más vulnerables de la región también se han visto beneficiados: en El Salvador, la cobertura de la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola incrementó 39% entre los niños de 12 a 23 meses, mientras el manejo adecuado de infecciones, prematurez y asfixia en recién nacidos aumentó 30 puntos porcentuales en Honduras.

• La calidad de los servicios, asimismo, ha mejorado sustancialmente. En Honduras, Nicaragua y Belice, el manejo adecuado de complicaciones obstétricas aumentó entre 17% y 61%.

¿Cómo se han logrado estos avances en tan poco tiempo en áreas tan complejas?

La fórmula del éxito ha sido una alianza entre los gobiernos nacionales de Mesoamérica, donantes privados y públicos como la Fundación Carlos Slim, la Fundación Bill & Melinda Gates y el Gobierno de España, además del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Juntos, crearon hace cinco años la Iniciativa Salud Mesoamérica (ISM). Este modelo de financiamiento basado en resultados plus (RBF+) ha disminuido la brecha de salud que padecían de manera crónica el 20% de los niños y las mujeres más pobres de Mesoamérica. Esto es equivalente a 1.8 millones de personas con rostros, nombres y apellidos, que no estaban recibiendo la atención de salud que merecían.

¿Por qué se añade un ‘plus’ al modelo tradicional de financiamiento basado en resultados?

Básicamente, porque los modelos tradicionales no han sido suficientes para alcanzar y hacer sostenibles los objetivos de desarrollo en salud materna e infantil fijados para 2015 en los países de Mesoamérica (Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Belice, Guatemala y el Estado de Chiapas en México). Lograr mejoras objetivas en acceso y calidad de la salud de la población implica mejorar y hacer más eficaz el desempeño de los sistemas de salud de los países involucrados, lo que plantea nuevas preguntas:

–  ¿Cómo introducir innovaciones sostenibles?

– ¿Cómo acelerar los cambios individuales y organizacionales de los sistemas de salud?

– ¿Cómo facilitar el apropiamiento de los cambios y la capacidad de los gobiernos para mantenerlos?

– ¿Qué cambios se requieren localmente para llegar de forma más rápida a los más excluidos?

Para ello, no basta alcanzar metas pactadas, sino que hay que transformar los sistemas de salud, creando incentivos más allá de lo económico para que el liderazgo local cambie la forma tradicional de hacer las cosas, impactando positivamente a todo el sistema de salud. Además, hay que apalancar los recursos locales para fortalecer esos incentivos e implementarlos de manera conjunta, a nivel local y nacional.

En estos últimos cinco años, la Iniciativa Salud Mesoamérica no solo ha logrado mejorar el acceso a la salud para miles de mujeres y niños en situación de vulnerabilidad. También ha aportado la evidencia científica suficiente, mediante su análisis y recolección de datos sobre el estado de salud en la región, para poner en marcha un nuevo modelo de desarrollo más eficaz, medible, sostenible y orientado a lograr profundos impactos que realmente mejoren la vida de las poblaciones más vulnerables.

¿Cómo funciona exactamente la Iniciativa Salud Mesoamérica?

El modelo de la ISM apunta a asegurar que se cumplan todos los procesos de manera correcta y constante, para que cada ciudadano reciba en los centros de salud la atención de calidad que necesita y merece. Esta es una alianza basada en la confianza y el respeto entre los países que contribuyeron, además de recursos económicos, con su liderazgo y decisión política; los cooperantes que aportaron capital y experiencia, y el BID, que facilitó la acción, el acompañamiento técnico y una plataforma para el diálogo de políticas. Además, el Instituto de Evaluación y Métricas de la Salud (IHME) aportó la verificación externa e independiente de las metas pactadas con los países.

Los cooperantes y el BID aportan el 50% del capital, mientras el otro 50% lo aporta cada país. Si el país cumple con las metas negociadas, recibe un premio equivalente al 50% de su contribución original. Los gobiernos pueden invertir este dinero libremente en el sector de la salud en sus países.

Un aplauso para los países que hoy están cosechando los resultados mejorando la salud materna e infantil.

¿Has escuchado sobre el trabajo de la ISM? ¿Qué otros modelos de salud que estén logrando importantes resultados conoces? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Javier Lesaca es consultor de comunicación de la Iniciativa Salud Mesoamérica, parte de la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo. 

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10 claves para que la región pueda mejorar la eficiencia del gasto en salud

Vie, 02/16/2018 - 17:31

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Por Diana Pinto, Gianluca Cafagna y Laura Giles Álvarez.

En las últimas dos décadas América Latina y el Caribe han experimentado mejoras importantes en sus principales indicadores de salud. Por ejemplo, a partir del año 2000 la esperanza de vida promedio se elevó de los 71 a los 75 años de edad y las tasas de mortalidad para los niños menores de cinco se redujeron en alrededor del 44%. Actualmente, la región enfrenta el desafío de mantener estos logros y seguir avanzando en los resultados de salud y equidad mediante inversiones sostenibles en el sector.

¿Por qué necesitamos priorizar la eficiencia del gasto en salud pública?

Es probable que el nivel de gasto crezca como consecuencia del envejecimiento de la población, la transición epidemiológica hacia las enfermedades no transmisibles, la implementación de la cobertura sanitaria universal y la adopción de nuevas tecnologías. El conjunto de estos factores puede resultar en un aumento de la demanda de servicios de salud. Pero el deterioro actual de los equilibrios fiscales y las pobres perspectivas de crecimiento predicen restricciones presupuestarias en el futuro.

Por lo tanto, los países deberán centrar su atención en mejores opciones para usar los recursos disponibles, en vez de recortar presupuestos a ciegas y comprometer los servicios públicos. Hoy más que nunca, mejorar la eficiencia del gasto en salud , es decir lograr los máximos beneficios con los recursos disponibles, debe ser una prioridad.

¿Cómo puede la región mejorar la eficiencia del gasto en salud pública?

Con el propósito de orientar la agenda hacia este objetivo, el Banco Interamericano de Desarrollo organizó un taller para que reconocidos expertos en gestión fiscal y atención sanitaria discutieran acerca de cómo conceptualizar y medir la eficiencia, los obstáculos y oportunidades para mejorar, y las opciones de política para enfrentar la ineficiencia en el sector de la salud.

He aquí 10 claves fundamentales:

1. Obtener más claridad sobre la comprensión y la medición de la eficiencia del gasto es un primer paso hacia la construcción de estrategias y hojas de ruta efectivas para abordar las principales fuentes de ineficiencia.

2. Se requieren mayores esfuerzos para recolectar datos y desarrollar indicadores sobre las características de los sistemas de atención sanitaria que pueden incidir en la eficiencia, a fin de impulsar políticas para cada contexto específico.

3. La buena gobernanza es crucial para la elección de políticas costo-efectivas. Las deficiencias de los sistemas políticos y gubernamentales pueden entorpecer la promoción de soluciones basadas en la evidencia. Por ejemplo, esta ha sido una de las dificultades para la adopción de estrategias destinadas a reducir el consumo de tabaco, pese a que es bien conocido su impacto en la salud.

4. No existe una panacea para medir la eficiencia a nivel hospitalario. Hay diferentes métodos, por ejemplo análisis comparativo de parámetros de referencia (benchmarking), análisis envolvente de datos (DEA por sus siglas en inglés), o análisis de costos internos. La elección final depende del propósito del análisis, la audiencia destinataria y el tema de la política.

5. Tres de las diez principales fuentes de la ineficiencia en el sector de la salud están relacionadas con los fármacos. La promoción de una mayor transparencia y rendición de cuentas en la fijación de precios de los medicamentos y en los mecanismos de adquisición es un elemento de buena gobernanza, que puede repercutir positivamente en otros factores que influyen en la eficiencia.

6. Una mejor política de adquisición de fármacos debería incluir intervenciones tanto del lado de la demanda como de la oferta, con diferentes mecanismos de adquisición de medicamentos con y sin protección de patentes).

7. No se deberían recomendar las clásicas listas de soluciones estándar interminables. Para proponer soluciones es necesario tomar en cuenta la evidencia y el contexto.

8. Las reformas de política para promover la eficiencia pueden agruparse en cuatro categorías principales: decisiones de asignación de recursos, incentivos, reformas de gestión y fortalecimiento de la transparencia y rendición de cuentas. El verdadero desafío está en escoger estratégicamente qué reformas deben ser prioritarias.

9. Los países de América Latina y el Caribe deberían prestar más atención a la gestión de los servicios de salud. Una clara comprensión de la estructura y la capacidad de absorción en los diferentes niveles de la atención, así como sus vínculos formales e informales, son cruciales para diseñar redes eficientes de atención sanitaria.

10. La presupuestación basada en resultados (RBB por sus siglas en inglés) podría ser una herramienta prometedora para lograr una mejor eficiencia y eficacia del gasto. Debería generarse más evidencia sobre el éxito de su aplicación en el sector de la salud en la región.

Estos mensajes ofrecen un buen punto de partida para futuras discusiones destinadas a apoyar el diseño de mejores políticas que promuevan la eficiencia del gasto en salud pública en América Latina y el Caribe. Los próximos pasos incluyen el fortalecimiento de la base analítica, la realización de reuniones periódicas entre especialistas en asuntos fiscales y de salud, y el intercambio de experiencias. Es necesario continuar fomentando entornos propicios para la discusión a fin de suscitar el desarrollo de políticas sustentables que fomenten la eficiencia en nuestra región, por el bien de nuestra salud.

¿Quieres aprender más? Descarga este resumen completo: Public Expenditure Efficiency and Outcomes: Application to Health, Challenges and Opportunities for Improvements in Latin America and the Caribbean”.

¿Cómo se maneja el gasto en salud en tu país? ¿Qué lecciones y oportunidades conoces para mejorar la eficiencia? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciónalo en @BIDgente en Twitter.

Diana Pinto es Especialista Líder en salud en la División de Protección Social y de Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

Gianluca Cafagna es Oficial Profesional Asociado en la División de Protección Social y Salud en el Banco Interamericano de Desarrollo. 

Laura Giles Álvarez es una joven profesional en el Banco Interamericano de Desarrollo. 

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10 Take-Aways on How the Region Can Improve Health Spending Efficiency

Vie, 02/16/2018 - 15:00

Copyright © 2018. Inter-American Development Bank. If you wish to republish this article, please request authorization at sph-communication@iadb.org

Lee este artículo en español.

By Diana Pinto, Gianluca Cafagna and Laura Giles-Álvarez.

Latin America and the Caribbean have experienced important improvements in key health indicators over the last two decades. For example, since 2000 average life expectancy rose from 71 to 75 years of age, and mortality rates for children under five fell by 44%. The region currently faces the challenge of maintaining these achievements and making further progress in health outcomes and equity through sustainable investments in the health sector.

Why do We Need to Prioritize Efficiency of Public Health Spending?

Population ageing, the epidemiological shift towards non-communicable diseases, the implementation of universal health coverage and the adoption of new technologies, are increasing the demand for health services, posing large pressures on public spending. Yet current deteriorating fiscal balances and poor growth perspectives predict budgetary restrictions going forward.

Therefore, countries will need to draw their attention to smarter options to use the available resources, rather than cutting budgets blindly and jeopardizing public services. Now more than ever, improving efficiency of public health spending, understood as attaining the maximum benefits out of available resources, must be prioritized.

How can the Region Improve Efficiency of Public Health Spending?

With the aim of guiding the agenda towards this goal, the Inter-American Development Bank organized a workshop for leading experts in fiscal management and healthcare to discuss how to conceptualize and measure efficiency, where the challenges and opportunities for improvement are, and which policy options can tackle inefficiencies in the health sector.

Here are the 10 key take-aways:

1. Obtaining more clarity on understanding and measuring efficiency of spending is a first step towards building effective strategies and roadmaps to address the main sources of inefficiency.

2. Further efforts are required to collect data on efficiency performance as well as related health care system characteristics in order to design context-specific policies.

3. Good governance is central to cost-effective policy choices. Shortfalls in the political and government systems can jeopardize the promotion of evidence-based solutions. For example, this has been one of the difficulties in adopting strategies to reduce tobacco consumption, even though their health impact is well known.

4. No one size fits all in measuring efficiency at the hospital level. There are different approaches (e.g. comparative benchmarking analysis, data envelope analysis, internal cost analysis). The final choice depends on the purpose of the analysis, the intended audience, and the policy issue.

5. Three out of ten leading sources of inefficiency in the health sector are related to pharmaceuticals. Promoting greater transparency and accountability in drug pricing and procurement mechanisms is an element of good governance and can result in efficiency spillovers.

6. The optimal pharmaceutical procurement policy should include both demand- and supply-side interventions, with different mechanisms for purchasing in-patent and off-patent drugs.

7. Analysts should avoid recommending a laundry list of standard solutions. Solutions need to better take evidence and context into account.

8. Policy reforms to promote efficiency can be grouped in four main categories: resource allocation decisions, incentives, managerial reforms, and enhancement of transparency and accountability. The real challenge lies in strategically choosing which reforms should be a priority.

9. Latin American and Caribbean countries should focus more on health services management. A clear understanding of structure and absorptive capacity at the various levels of care, as well as their formal and informal linkages, is key to design efficient health care networks.

10. Results-based budgeting (RBB) may be a promising tool that can lead to better efficiency and effectiveness of spending. Further evidence of the success of its application to the health sector in the region should be generated.

These messages offer a good starting point for future discussions to support the design of better policies that promote public health spending efficiency in Latin America and the Caribbean. The next steps include strengthening the analytical basis, bringing together fiscal and health sectors and sharing country experiences. We need to continue fostering discussion-prone environments to spark the development of sustainable policies that promote efficiency in our region, for the sake of our health.

Want to learn more? Download this complete summary, Public Expenditure Efficiency and Outcomes: Application to Health, Challenges and Opportunities for Improvements in Latin America and the Caribbean.

How does your country manage health spending? What lessons and opportunities do you see for improving efficiency? Tell us in the comments section or mention @BIDgente on Twitter.

Diana Pinto is Health Lead Specialist at the Social Protection and Health Division of the Inter-American Development Bank.

Gianluca Cafagna is an Associate Professional Officer at the Social Protection and Health Division of the Inter-American Development Bank.

Laura Giles Álvarez is a young professional at the Inter-American Development Bank.

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Tech that Improves Diagnosis to Save Lives

Lun, 02/12/2018 - 15:45

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By Joaquin Blaya. 

Lee este artículo en español.

Errors in diagnosing are very common, despite being one of the most important aspects of a physician’s role, and can result in avoidable delays in obtaining care, and even death. In the United States, medical error, which includes misdiagnosis and incorrect treatment, is the third leading cause of death. Studies in Latin American countries show that the rate hovers around 11% in hospitals and 5% in ambulatory care.

Reasons for high error rates include short patient visit times, inadequate resources for tests and procedures, and a lack of physician training. Finding a solution has become an urgent global priority in patient safety.

Grassroots and large-scale tech responses

Programs and policies intended to diminish diagnostic error often focus on physician incentives and continued medical training. However, incentives are difficult to determine, effectively calibrate, and implement in a timely fashion. Although vast clinical knowledge exists, physicians lack a comprehensive “map” to guide them beyond the initial diagnosis through treatment, discharge, ongoing care, and prevention.

Consequently, there is an increased demand for simpler, faster, and more flexible responses, demonstrated by recent rapid growth in the number of health workers using social networking tools such as WhatsApp and SMS to train, learn, and help each other on clinical cases. One example are studies that have found that up to 30% of doctors in the United Kingdom’s National Health Service use WhatsApp.

Another tech option that’s helping

The Human Diagnosis Project (Human Dx) is also responding to this need, building an open intelligence system that maps the steps to help any patient. Intended for medical professionals and trainees, the system increases collaboration among the global medical community to reduce misdiagnoses and make more informed clinical decisions.

Using Human Dx, any physician can log on, ask a question, and within hours see the recommendations of other physicians, including confirming or ruling out diagnoses, next steps and management, and often a rationale or a reference. For example, one physician used it to confirm a suspected case of rheumatoid arthritis before initiating a strong course of medications to a low-income patient.

Today, Human Dx* includes over 8,000 contributors from over 80 countries, representing 500 medical institutions. To build this system, innovation is required in two areas: clinical collaboration and interactive medical education.

Digital collaboration and learning has surprising results

Though collaboration among multiple medical professionals can improve diagnostic accuracy and patient outcomes, few systems enable collaboration on a large scale. Researchers from Harvard Medical School and the University of California San Francisco showed that physicians collaborating on Human Dx outperform 95% of individual physicians on diagnosis. Even more significantly, when three or more primary care physicians or residents collaborated on a case, they reached the correct diagnosis up to 29% more frequently than a specialist in that field.

Such technologies have the potential to empower anyone with the world’s collective medical insight. They can reduce the isolation of rural doctors, enabling them to collaborate on any case, question, or medical topic. Medical trainees and new providers are empowered with a resource to practice solving cases and receive immediate feedback on their diagnostic reasoning skills. Eventually, patients will also be able to participate directly, and potentially have access to multiple medical opinions.

Combined, these can all help decrease diagnostic errors, number of specialist visits required, waitlists, and costs.

In addition to collective intelligence, interactive medical education, through more engaging and measurable learning, can likely improve diagnosis. Initiatives like Human Dx achieve this by providing a free and personalized medical education platform for any medical professional to learn through interactive, case-based simulations that more closely mimic clinical practice and assess multiple dimensions of performance.

An accurate diagnosis is the entry point to receiving the most appropriate management. Technologies that enhance collaboration and learning show great promise by training medical providers around the world, from physicians to community health workers, to better triage, diagnose, and treat the most common conditions that can be addressed in resource-poor healthcare settings. Ultimately, this helps to not only improve, but actually save lives.

Do you know of other promising technologies that can transform the health landscape? How could your community and country benefit from similar initiatives? Tell us in the comments section or mention @BIDgente on Twitter.

Joaquin Blaya is a Ph.D. graduate from Harvard-MIT who worked with the National Tuberculosis Program in Peru, and is currently at the Human Diagnosis Project.

*Human Dx is also available for download as an iPhone app. Questions? View the training video.

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La tecnología que mejora el diagnóstico para salvar vidas

Lun, 02/12/2018 - 07:00

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Por Joaquín Blaya.

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Los errores de diagnóstico son muy comunes, pese a constituir uno de los aspectos más importantes del papel de un médico, y pueden resultar en retrasos evitables en la obtención de atención médica e incluso la muerte. En Estados Unidos, el error médico —que incluye diagnósticos equivocados y tratamientos incorrectos— es la tercera causa principal de muerte. Estudios realizados en países latinoamericanos muestran que la tasa de errores ronda el 11% en los hospitales y el 5% en atención ambulatoria.

Las razones para estas altas tasas incluyen tiempos de visita del paciente muy cortos, recursos inadecuados para pruebas y procedimientos, y falta de capacitación médica. Encontrar una solución se ha convertido en una prioridad urgente de la seguridad del paciente a nivel global.

Respuestas tecnológicas de base y a gran escala

Los programas y políticas destinados a disminuir los errores de diagnóstico a menudo se centran en los incentivos que se otorgan a los médicos y en una capacitación continua. Sin embargo, los incentivos son difíciles de determinar, de calibrar eficazmente y de implementar a su debido tiempo. Aunque hay un vasto conocimiento clínico, los médicos carecen de un “mapa” exhaustivo que los guíe, más allá del diagnóstico inicial, a través del tratamiento, el alta, el cuidado continuo y la prevención.

En consecuencia, hay una demanda creciente de respuestas más simples, más rápidas y más flexibles, como lo demuestra el rápido aumento reciente del número de trabajadores de la salud que utilizan herramientas de redes sociales como WhatsApp y SMS para capacitarse, aprender y ayudarse mutuamente en la investigación de casos clínicos. Un ejemplo son los estudios que han encontrado que más del 30% de los médicos del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido utilizan WhatsApp.

Otra opción tecnológica que está ayudando

El Human Diagnosis Project (Human Dx) también ha respondido a esta necesidad con la construcción de un sistema abierto de información que “mapea” los pasos que deben seguirse para ayudar a los pacientes. Destinado a profesionales y capacitadores médicos, el sistema refuerza la colaboración entre los actores de la comunidad médica mundial para reducir los diagnósticos equivocados y tomar decisiones clínicas más informadas.

Mediante el uso de Human Dx, un médico puede iniciar una sesión, hacer una pregunta y en cuestión de horas ver las recomendaciones de otros médicos, en términos de diagnóstico para confirmar o descartar una sospecha, próximos pasos y tratamiento, y a menudo un fundamento o una referencia para aplicarlos.

Por ejemplo, un médico lo utilizó para confirmar un caso sospechoso de artritis reumatoide antes de iniciar un fuerte suministro de medicamentos a un paciente de bajos ingresos.

Actualmente, Human Dx* cuenta con más de 8000 colaboradores de más de 80 países, que representan a 500 instituciones médicas. Para construir este sistema, se requiere de innovación en dos áreas: la colaboración clínica y la educación médica interactiva.

La colaboración y el aprendizaje digitales tienen resultados sorprendentes

Aunque la colaboración entre múltiples profesionales médicos puede mejorar la precisión del diagnóstico y los resultados del paciente, pocos sistemas permiten una colaboración a gran escala. Investigadores de la facultad de medicina de Harvard y de la universidad de San Francisco en California demostraron que los médicos que colaboran en Human Dx superan en 95% a los médicos individuales en el diagnóstico correcto. Y lo que es más significativo aún, cuando tres o más médicos o residentes de atención primaria colaboraron en un caso, llegaron al diagnóstico correcto con una frecuencia 29% mayor que un especialista en ese campo.

Estas tecnologías tienen el potencial de fortalecer la capacidad de cualquier persona con los conocimientos médicos colectivos existentes en el mundo. Pueden reducir el aislamiento de los médicos rurales, permitiéndoles prestar su colaboración para cualquier caso, pregunta o tema médico. Los capacitadores médicos y los nuevos proveedores se sienten seguros con un recurso que les permite practicar la resolución de casos y recibir una retroalimentación inmediata sobre su capacidad de razonamiento a la hora de realizar diagnósticos. Finalmente, los pacientes también podrán participar en forma directa y potencialmente tener acceso a múltiples opiniones médicas.

Combinados, estos factores pueden ayudar a disminuir los errores de diagnóstico y el número requerido de visitas al especialista, las listas de espera y los costos.

Además de la información colectiva, la educación médica interactiva, con una participación mayor y un aprendizaje cuantificable, también ayuda a mejorar el diagnóstico. Lo hace a través de plataformas de educación médica gratuita y personalizada para que cualquier profesional médico aprenda a través de simulaciones interactivas basadas en casos, que imitan más de cerca la práctica clínica y evalúan múltiples dimensiones del desempeño.

Un diagnóstico certero es el punto de entrada al tratamiento. Las tecnologías que refuerzan la colaboración y el aprendizaje son prometedoras para capacitar a los proveedores de salud —desde médicos hasta trabajadores comunitarios—, a fin de que clasifiquen, diagnostiquen y traten de mejor modo las condiciones más comunes que pueden ser abordadas en entornos de atención médica precarios en recursos. Al final, esto ayuda no solo a mejorar, sino a salvar vidas.

¿Conoces otras tecnologías prometedoras que puedan transformar el panorama de salud? ¿Cómo podría tu comunidad y país beneficiarse de iniciativas similares? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciónalo en @BIDgente en Twitter.

Joaquín Blaya es un Ph.D graduado en Harvard-MIT que trabajó con el Programa Nacional de Tuberculosis en Perú y actualmente en el Human Diagnosis Project.

*Human Dx está también disponible para su descarga como una iPhone app. ¿Preguntas? Mira este video.

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Más controles prenatales gracias a la música y las marionetas en Chiapas

Lun, 02/05/2018 - 07:00

Copyright © 2018. Banco Interamericano de Desarrollo. Si deseas republicar el artículo, por favor solicita autorización a sph-communication@iadb.org

Por Javier Lesaca.

Que la música sea capaz de dejarnos profundamente conmovidos y apasionados por un sentimiento o una causa, y hasta nos incentive a cambiar un comportamiento, no es nada nuevo. Lo que sí es novedad es que las canciones tengan el poder de mejorar la salud en una comunidad. Es lo que pasa en una población de Chiapas, en el sur de México, con las composiciones de Sandra Guadalupe Trejo y Karina Pinacho, que toman los temas musicales más populares del momento para convertirlos en mensajes médicos, con mucho éxito.

Quizás sea el efecto de que sus letras suenen en el mercado, en la escuela, en la plaza del pueblo, y en el centro de salud, pero lo cierto es que entre 2015 y 2017 se duplicó, por ejemplo, el número de embarazadas que asistieron al control prenatal previo a las doce semanas de gestación. Tal ha sido su impacto, que ha contado con el apoyo de la Iniciativa Salud Mesoamérica en todo el proceso y la Secretaría de Salud del Estado de Chiapas lo ha señalado como un ejemplo de trabajo y dedicación en favor de la comunidad, dentro del programa “Mi iniciativa salva vidas”.

Cómo empezó todo

Cuando Sandra, doctora, y Karina, nutricionista, llegaron a Larráinzar en el año 2015, se encontraron con importantes barreras lingüísticas y culturales que dificultaban en gran medida el acceso a cuidados médicos para las mujeres.

“Nos dimos cuenta de que afrontábamos una gran oportunidad de mejora, sobre todo en la detección y captación de embarazos de forma temprana y en la realización del control prenatal anterior a las 12 semanas”, asegura la doctora Trejo. “Los usos y costumbres de la comunidad provocaban que algunos servicios de salud no fueran bien aceptados, así que elaboramos una estrategia para adaptarlos. No podíamos cambiar la realidad, teníamos que adaptarnos a las circunstancias”, añade.

Impulsadas por esta idea, se pusieron manos a la obra e involucraron al resto de trabajadores del centro de salud en un plan muy original. “Fue todo un show. Una experiencia muy divertida”, recuerda Karina. “Nos inspiramos en las canciones de moda y más pegadizas del momento y las adaptamos con letras y rimas que contenían mensajes médicos para fomentar la importancia de ir a los controles prenatales y enseñar a detectar señales de alarma en el embarazo”, agrega. Luego tradujeron las letras al idioma local, el Tzotzil, para apelar a su población, que es 90% indígena.

Además de canciones, crearon sus propias marionetas artesanales y escribieron los guiones de decenas de obras para teatro de guiñol, con tremenda acogida. En conjunto, estas producciones médico-artísticas orientan a la población sobre cómo llevar una vida más saludable y les acercan a los servicios médicos, especialmente a las mujeres en edad fértil.

Los resultados provocan cantar

Según Karina, que pone la voz a gran parte de los temas musicales, “la respuesta de las mujeres fue muy positiva. Las señoras quedaron impresionadas y prestaron mucha atención a los mensajes”, que fueron reforzados por las obras de teatro de guiñol, la grabación de mensajes informativos, la colocación de grandes lonas y murales sobre señales de alerta durante el embarazo, y los talleres de capacitación a los miembros de la plataforma comunitaria y al personal de salud.

Para la doctora Trejo, el esfuerzo ha merecido la pena: “hemos logrado captar la atención de las mujeres de la comunidad, les hemos sacado sonrisas y les hemos hecho llegar la información que necesitaban tener”. Lo más importante, tras menos de dos años, “hemos visto cómo ha mejorado la participación de las mujeres en el centro de salud, sobre todo, la asistencia al control prenatal antes de las doce semanas y la detección de signos de alarma después del parto”, reconoce con una sonrisa.

Este es el tipo de innovación que necesitamos y es posible en cualquier parte con una dosis de creatividad y esfuerzo. ¿Conoces iniciativas similares? ¿Qué propondrías tú? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Javier Lesaca es consultor de comunicación de la División de Salud y Protección Social del Banco Interamericano de Desarrollo. 

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Soluciones para los niños con problemas del corazón

Lun, 01/29/2018 - 07:00

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Por Rita Sorio.

Anabella, de 5 años, proviene de una familia humilde de Las Breñas, en el Chaco argentino, alejada de la capital del país y de los principales centros de referencia en salud*. A pesar de ello, pudo acceder a tiempo a una operación cardíaca de máxima complejidad y alto costo, sin esperas ni traslados excesivos. Y con un resultado exitoso.

El caso de Anabella no es excepcional y es el resultado de un proceso de cambio en el modelo de gestión sanitario en América Latina y el Caribe, como ya lo hemos mencionado en un artículo anterior. La región, con Argentina a la cabeza, ha priorizado las políticas públicas para atender las cardiopatías congénitas.

Éstas se diagnostican al momento del nacimiento si el niño presenta alguna anomalía que afecta la estructura, la función o el metabolismo de su corazón. Se trata de una enfermedad grave, con incidencia en la mortalidad infantil, pero que puede tratarse con un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado. Por eso, la eficacia en su abordaje viene ganando espacio en las agendas públicas de salud.

Cómo empezó a cambiar el panorama

En 2002, los médicos argentinos estaban preocupados. Los diagnósticos cardíacos fallaban, la detección era tardía y los traslados lentos y complejos. En ese momento el Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan realizaba alrededor de 600 operaciones anuales, para las que los niños esperaban un promedio de un año y medio. “Las cardiopatías congénitas suelen ser tan graves que, si no son reconocidas y tratadas a tiempo, los bebés mueren en los primeros meses de vida”, contaba Horacio Capelli, jefe de Cardiología en dicho hospital, en un artículo publicado en 2002 en el diario La Nación.

El cambio era vital y prioritario y en 2006 el Ministerio de Salud argentino comenzó a trabajar en una estrategia nacional para la atención de estas patologías, pionera en impulsar un nuevo modelo de gestión sanitaria. En 2008 creó el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas, con un primer objetivo de reducir los tiempos de espera de los niños que necesitaban cirugías.

Un año después, incorporó la atención integral de cardiopatías congénitas a los servicios públicos del Plan Sumar para asistir a mujeres embarazadas y niños sin cobertura de salud, permitiendo que niños y niñas de todo el país reciban su operación y seguimiento de manera eficaz y gratuita.

Esta “revolución silenciosa” en el sistema sanitario incluyó mejoras en el diagnóstico fetal, sistematización de los registros, articulación y trabajo en red, coordinación eficiente de los centros de salud y seguimiento de los pacientes.

Diez años después, los resultados hablan por sí solos: el tiempo de espera para cirugías programadas se redujo un 75%, las detecciones y reportes de cardiopatías aumentaron 50%, y más del 75% de los casos fueron tratados en la región de origen exitosamente.

Retos que persisten

Inspirados en el modelo argentino, cada vez son más los países que están apostando a la atención integral de las cardiopatías congénitas como prioridades en sus agendas sanitarias. Estos programas tienen más potencia y cuentan con mayor cobertura. Sin embargo, este camino supone grandes desafíos para la realidad latinoamericana e implica la necesidad de:

1. Fortalecer los programas de formación de recursos humanos para mejorar las capacidades diagnósticas y la formación de los equipos quirúrgicos.

2. Crear redes de atención integral de las cardiopatías congénitas (diagnóstico, intervención quirúrgica y seguimiento pos-quirúrgico) con un sistema de regionalización de las atenciones para optimizar el uso de los recursos existentes, por ejemplo, quirófanos y personal especializados.

3. Definir estándares de calidad rigurosos e implementar un esquema de acreditación de establecimientos quirúrgicos para asegurar la eficacia de las intervenciones.

4. Mejorar las estrategias de financiamiento, de particular importancia para países con inequidades regionales y desigualdades de acceso.

5. Sensibilizar a la población sobre la importancia de los controles para su detección desde el embarazo.

A pesar de estos retos, como latinoamericanos debemos alegrarnos con los avances conseguidos. Tanto pacientes como personal médico hoy reconocen la diferencia entre el “antes” y el “después”. Para familias como la de Cynthia Carrasco, cuyo hijo de 8 años pudo ser operado en su pueblo a mil kilómetros de Buenos Aires sin necesidad de trasladarse, estas buenas nuevas para el corazón bien valen la pena compartir.

¿Conoces casos de niños afectados por cardiopatías congénitas? ¿Cómo se tratan en tu país o localidad? Cuéntanos en la sección de comentarios o menciona a @BIDgente en Twitter.

Rita Sorio es especialista líder en protección social y salud en el Banco Interamericano de Desarrollo en Uruguay.

*Testimonio de Claudia Escalada, madre de Anabella Paz, de 5 años, operada debido a una cardiopatía congénita.

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Las cardiopatías congénitas son comunes pero manejables

Lun, 01/22/2018 - 07:00

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Por Rita Sorio.

¿Qué tan frecuentes son los problemas del corazón que enfrentan los niños al nacer? Se estima que ocho de cada mil niños nacen con alguna anomalía que afecta a la estructura, la función o el metabolismo de su corazón. Esta condición, que se conoce como cardiopatía congénita, varía enormemente, y aunque es la malformación más común que puede tener un niño al nacer, 95% de los casos pueden solucionarse con diagnóstico adecuado y tratamiento oportuno.

Sin embargo, hasta hace muy poco, enfrentarse a un diagnóstico así era muy desalentador. Las barreras de acceso con largos tiempos de espera a los servicios especializados conducía, muchas veces, a un desarrollo inadecuado e incompleto del niño, con consecuencias sobre el peso y la talla con respecto a la edad, además de innumerables hospitalizaciones y un alto porcentaje de muertes en el primer año de vida. Hoy la situación es otra.

Un cambio silencioso se va produciendo en la región con resultados promisorios

La cardiopatía congénita ha ganado espacio en la agenda de salud de los países latinoamericanos. Argentina fue pionera, creando la Red Nacional de Cardiopatía Congénita en el marco del Plan Nacer/Programa Sumar. Asimismo, Chile la incluyó  en el Plan Auge, y Brasil lanzó en 2017 un programa nacional para aumentar el número de cirugías que traten esta condición. A su vez, Uruguay ha identificado la reducción de las cardiopatías congénitas como una meta prioritaria de sus “Objetivos Sanitarios Nacionales 2020” y se encuentra trabajando en el desarrollo de un programa integral para mejorar su atención.

El modelo de Argentina en particular, basado en un una solución de red, presenta resultados muy alentadores. Desde el inicio del Programa en 2010, más de 11 000 niños y adolescentes fueron operados de una cardiopatia congénita, los tiempos de espera para la cirugía disminuyeron por más de 80%, y el diagnóstico precoz se ha ampliado un 70%. Un dato adicional relevante es que más del 75% de los casos fueron tratados en su región, con éxito.

Mejorando la atención oportuna

En el diseño de programas así, normalmente, están presentes cuatro componentes:

1. Se apuesta por mejorar el diagnóstico temprano (fetal) a larga escala.

2. Se trabaja para mejorar los reportes de denuncias y registros estadísticos.

3. Se fortalecen las redes de servicios de intervención quirúrgica para lograr una respuesta rápida.

4. Se realizan seguimientos de los pacientes tras la cirugía para asegurar un buen resultado, y la continuidad de la atención.

Aunque varios países de la región están apostando a la atención integral de las cardiopatías congénitas, este camino supone grandes desafíos para la realidad latinoamericana. Implica la necesidad de:

1. Fortalecer los programas de formación de recursos humanos para mejorar las capacidades diagnósticas y la formación de los equipos quirúrgicos.

2. Crear redes de atención integral de las cardiopatías congénitas (diagnóstico, intervención quirúrgica y seguimiento pos-quirúrgico) con un sistema de regionalización de las atenciones para optimizar el uso de los recursos existentes, por ejemplo, quirófanos y personal especializados.

3. Definir estándares de calidad rigurosos e implementar un esquema de acreditación de establecimientos quirúrgicos para asegurar la eficacia de las intervenciones.

4. Mejorar las estrategias de financiamiento, de particular importancia para países con inequidades regionales y desigualdades de acceso.

5. Sensibilizar a la población sobre la importancia de los controles para su detección desde el embarazo.

¿Cómo replicar modelos exitosos?

A pesar de estos retos, los avances indican que se puede aprender de las lecciones positivas. El caso de Argentina es un buen ejemplo de que eficiencia, calidad y equidad no son mutuamente excluyentes y que es posible expandir el acceso a servicios de calidad con un costo sostenible. Destacamos 9 puntos que apuntan al éxito.

1. Reglas e instrumentos. La construcción de una red de salud requiere un profundo cambio cultural con reglas claras y combinación de diferentes instrumentos como normalización, acreditación, comunicación, evaluación, financiación. El financiamiento por resultados es un instrumento valioso para promover cambios en los comportamientos organizacionales para el desarrollo de redes.

2. Vínculos. Las redes no se generan de un día para otro, se construyen “haciéndolas”. Los vínculos son elementos determinantes de las redes, pues sin ellos, no hay red. La reciprocidad, la intensidad y la frecuencia de contactos son atributos esenciales para la generación de vínculos sólidos.

3. La red de la red. Los acuerdos políticos-institucionales proveen la plataforma de la red clínica, y deben reafirmarse de manera permanente para que prevalezcan las normas y objetivos de la red por sobre los intereses particulares.

4. Monitoreo y evaluación. En la etapa de diseño, el Plan Nacer concibió una agenda de evaluación integral específica para la cobertura de cardiopatías congénitas, incluyendo un mecanismo de puntaje de desempeño, que evalúa multidimensionalmente a los establecimientos tratantes.

5. Proactividad. El estudio de pre-implementación fue una oportunidad para escuchar y dejar participar a los equipos de salud en el diseño de la intervención, resultando en un abordaje más adecuado y positivo.

6. Liderazgo. La construcción de redes requiere un estilo de liderazgo intenso, dinámico y abierto. Sin liderazgo, hasta las redes mejor diseñadas pueden fracasar.

7. Cultura colaborativa. Es clave fomentar la cultura colaborativa entre los integrantes de la red. Ser parte de la red implica una reducción de la autonomía para potenciar las capacidades particulares y colectivas. Cada integrante debe conocer tanto su rol y responsabilidad específica como la de los demás.

8. Ente coordinador. Es deseable la existencia de un ente que monitoree el cumplimiento eficiente de las reglas y lidere la evaluación de desempeño de cada participante y de la red en su conjunto.

9. Financiamiento integral. El Seguro Nacional de Cardiopatías Congénitas del Programa Sumar, que financia las cirugías de cardiopatías congénitas de máxima complejidad, es un instrumento importante para garantizar la cobertura de patologías de baja incidencia y alto costo, de manera equitativa y en todas las jurisdicciones.

¿Qué programas e iniciativas existen en tu país para mejorar la atención de las cardiopatías congénitas? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Rita Sorio es especialista líder en protección social y salud en el Banco Interamericano de Desarrollo en Uruguay.

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No hagas oídos sordos a la sordera

Lun, 01/15/2018 - 07:00

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Por Ricardo Pérez Cuevas.

El oído es uno de los sentidos primordiales del ser humano. De él dependen la comunicación y la capacidad para interrelacionarse. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 360 millones de personas, lo que equivale a un 5% de la población mundial, sufren de pérdida de audición discapacitante. De los afectados, 32 millones son niños y casi un tercio son mayores a 65 años.

La pérdida de la audición se da en todas las edades, e incluso puede aparecer antes de nacer. El Centro para el Control y Protección de Enfermedades (CDC), uno de los componentes operativos más importantes del Departamento de Salud de Estados Unidos, reporta que 1,4 de 1000 de bebés experimenta algún tipo de pérdida auditiva.

Los jóvenes y adolescentes son, según la OMS, uno de los grupos de edad que presenta más riesgos de sufrir pérdidas de audición debido a prácticas auditivas perjudiciales. El aumento de la exposición a sonidos fuertes en lugares de ocio es cada vez mayor y el uso de dispositivos electrónicos para escuchar música a gran volumen puede provocar lesiones irreparables.

Si la pérdida de audición no se trata, afecta la comunicación y puede agravar el aislamiento social, la ansiedad, la depresión y el declive cognitivo, especialmente entre los adultos mayores. Por ello, es imprescindible estar bien atento a las señales de pérdida de audición.

Implicaciones de la sordera discapacitante

La discapacidad física como consecuencia de una deficiencia auditiva, afecta de muchas maneras a los niños y adolescentes. Tener una discapacidad es una barrera mayor para el acceso a la educación que el género, la situación socio-económica o la ciudad de residencia. En América Latina solamente acude a la escuela entre un 20 y un 30% de los niños y adolescentes con algún tipo de discapacidad física, según una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que asegura además que este es uno de los grupos con menor índice de permanencia en la escuela.

Las dificultades a las que tienen que enfrentarse los jóvenes con problemas auditivos para culminar su educación son el tema del cortometraje Hugo, de la cineasta mexicana Mariana Chenillo y que se puede ver de manera gratuita en internet. Incluido en la producción El Aula Vacía, ganadora del Premio Unicef a la mejor película sobre la niñez, esta obra aborda el tema de la deserción escolar desde el punto de vista de un joven que, a pesar de querer estudiar, tiene que luchar contra barreras de todo tipo debido a su discapacidad auditiva.

Aunque queda mucho por hacer, existen programas para evitar estas consecuencias. En Brasil y Argentina, por ejemplo, unos 1.500 niños por año se benefician de programas de implante coclear con amplia cobertura. Este dispositivo se implanta en la parte del oído conectada al nervio auditivo y que ayuda a superar algunos problemas de audición cuyo origen está en el oído interno o cóclea. En México, el Seguro Popular financia aproximadamente a 300 niños por año. Esto es crítico porque un niño que no escucha no puede desarrollar un lenguaje correcto. Sin la rehabilitación temprana, estos niños tendrán limitaciones para trabajar, socializar y desarrollarse plenamente.

La detección temprana es clave

En los recién nacidos se debe realizar el tamiz neonatal que incluye, entre otras cosas, la detección de problemas de audición y que permite identificar a los niños que tienen hipoacusia sensorial profunda. La detección temprana es fundamental porque este problema auditivo puede ser tratado mediante el implante coclear, reduciendo significativamente el riesgo de discapacidad. Es aconsejable realizar esta intervención entre los 6 y los 12 meses de edad, cuando los niños comienzan a desarrollar destrezas orales.

La audición está íntimamente unida al desarrollo psicosocial de los niños, a sus respuestas a los estímulos externos y a que sean capaces de potenciar de manera adecuada sus habilidades. La atención, percepción, identificación y discriminación son procesos cognitivos básicos íntimamente ligados a la capacidad de oír y que interactúan a lo largo de todo el desarrollo evolutivo del niño, contribuyendo a que adquiera sistemas de comunicación primarios.

Tanto en niños como en adultos, una adecuada salud auditiva forma parte de la salud integral, afectando inclusive la posibilidad de mantener el equilibrio físico.

No deberíamos esperar a incidentes concretos para preocuparnos por nuestra salud auditiva. No hay que correr el riesgo de hacer oídos sordos a posibles indicativos de una merma en la capacidad de oír.

¿Conoces historias de pérdida auditiva? ¿Tomas precauciones para proteger tu audición? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Ricardo Pérez Cuevas es médico investigador en salud.

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¿Cómo se dice parto en quechua?

Lun, 01/08/2018 - 09:11

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Por Elizabeth Bastias Butler.

Wachay es una palabra clave para las comunidades de mujeres indígenas en la región ya que significa “parto” en quechua. Es clave porque estas mujeres son más vulnerables a fallecer debido a complicaciones durante el embarazo o el parto. A pesar de que la mortalidad materna ha disminuido un 40% en los últimos años en la región gracias a una mejor cobertura de salud en general, las mujeres indígenas no necesariamente se han visto beneficiadas por los avances.

Por ejemplo, en Puno, una localidad habitada principalmente por indígenas aimara y quechua en Perú, el índice de mortalidad materna aumentó un 45% en 2011. Y en Guatemala y Nicaragua solamente un puñado de mujeres indígenas, 30% y 57% respectivamente, recibieron atención médica calificada, en comparación al 70% y 81% de mujeres no indígenas.

Frente a este panorama, han surgido modelos de salud integrales, creativos e innovadores que, empoderando a las mujeres e involucrando a la comunidad, están luchando, precisamente, para combatir esos patrones de inequidad. Es el caso de ciertos municipios en Honduras y Nicaragua, y de métodos innovadores y costo-eficientes que pueden aplicarse ante las emergencias de hemorragias durante el parto.

Desafíos culturales y de los servicios

Las iniciativas comunitarias son importantes, pero no pueden resolverlo todo. Perdura una multitud de barreras al acceso de la atención materno-infantil, incluyendo distancias y ubicaciones poco accesibles de los centros de salud, costos elevados, desconfianza sobre la calidad de servicios, miedos y estereotipos respecto a prácticas médicas poco conocidas o las diferencias lingüísticas y culturales. Para las mujeres indígenas, que tienden a vivir en zonas remotas, con limitados recursos financieros y que en ocasiones sufren violencia durante el embarazo, el problema se agrava.

Por ello, muchas de ellas hoy optan por el parto en casa, que les ofrece el apoyo psicosocial de quienes las hacen sentir seguras y confiadas, como la familia y la comunidad. En algunas comunidades indígenas, incluso, es común que la pareja esté presente en el alumbramiento y, de hecho, su exclusión de la sala de partos puede generar ansiedad en algunas mujeres.

Otro problema radica en la diferencia entre las prácticas y procedimientos de los partos institucionalizados y las costumbres y preferencias en las comunidades indígenas. Por ejemplo, el “parto vertical”, que es precisamente lo que su nombre sugiere, es común entre las parturientas de muchas de estas comunidades porque permite que la cabeza del bebé salga con mayor facilidad y está asociado con menos dolores, menos episiotomías, menos cesáreas y menor sufrimiento fetal. Pero este método no es el convencional en los hospitales y centros de salud, donde, además, las barreras del lenguaje y la falta de competencia intercultural genera mayor recelo y desconfianza.

Respuestas creativas que empoderan

Ya hemos hablado de estrategias novedosas para empoderar a las madres a tener embarazos saludables que conduzcan a partos más seguros, así como para mejorar la cobertura y calidad de la atención materno-infantil de las mujeres indígenas en América Latina y el Caribe. Una de las claves para que estas iniciativas funcionen es incorporar modelos de salud interculturales que combinen profesionalismo en las prácticas médicas para la atención prenatal y durante el parto con adaptaciones culturales de lenguaje, de procedimientos y de creencias.

Volviendo a los Andes del Perú, varios centros de salud hoy ofrecen atención en español o en quechua y han flexibilizado sus prácticas para permitir que las mujeres elijan su postura para dar a luz. Asimismo, han trabajado para crear ambientes que aumenten la confianza y bienestar de las madres durante el trabajo de parto, permitiendo que un ser querido permanezca a su lado en el proceso e inclusive ofreciendo el té de mate, una infusión de hierbas que proviene de una tradición muy extendida, tras el alumbramiento.

Las demandas sociales de la comunidad han logrado así, una victoria para integrar adaptaciones culturales a los procedimientos del parto. En países como Guatemala, donde las parteras tienen una posición “sagrada” en el imaginario de las comunidades indígenas, los sistemas de salud ya las están tomando en cuenta para promover su educación y capacitación en cuestiones de salud materno-infantil. En Panamá han ido aún más allá, formando personal comunitario de salud expresamente para el cuidado pre y posnatal, la planificación familiar, la detección de signos de embarazos de alto riesgo, la información en derechos reproductivos y la promoción de la importancia de una atención cualificada del parto.

Es fundamental extraer conclusiones de los programas de salud materna que están siendo operativos en los países con comunidades indígenas importantes para seguir diseñando modelos de salud interculturales. De la consulta previa de estos grupos étnicos y de la inclusión de sus necesidades y deseos dependerá su efectividad. Reflejar el respeto y el conocimiento de sus culturas permitirá acercar en mayor medida a estas mujeres a los servicios de salud, un paso más, aunque no el único, para seguir combatiendo la mortalidad entre las madres indígenas.

¿Qué iniciativas existen en tu país para combatir la mortalidad materna entre las comunidades indígenas? ¿Qué soluciones innovadoras propondrías? Cuéntanos en la sección de comentarios o mencionando a @BIDgente en Twitter.

Elizabeth Bastias Butler es consultora en salud para la División de Protección Social y Salud del Banco Interamericano de Desarrollo.

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